El tamal santandereano es ejemplo de sustento y cultura en la región. Este reconocido plato ha sido el responsable de traer frutos a muchas familias del departamento. Y ahora debido a la COVID-19 se ha visto afectado, pero para salir adelante sus emprendedores han tenido que reinventarse.

Publicado por: Paola Encinales
Existe una comida típica en Santander, que solo al verla se puede considerar arte su envoltura. Al tenerla en el plato, su olor inunda el lugar. Al cortarse en dos su amarillo brillante iluminan la mirada, dejando a las papilas gustativas antojadas.
Es ahí cuando grandes y chicos comienzan a degustar un plato que típicamente se acompaña con chocolate y pan.
El tamal santandereano hecho con maíz de grano grande, se pringa, se saca y se muele. Amasado con una mezcla especial preparada con achiote y manteca de cerdo, en algunos casos, en otros de agua, resultado del cocimiento del espinazo de cerdo. En fin diferentes técnicas, todas muy importantes en la región.
Después de tener lista la masa se arma el manjar, carne de cerdo, res o pollo es lo más tradicional, se envuelve en hoja de plátano y se termina asegurando con una cuerda o cáñamo. Y ahí es cuando se pone a cocinar aproximadamente por tres horas.
Al estar listos, este afamado plato se convierte en el protagonista del desayuno de los santandereanos, aunque hay quienes dicen que para un buen tamal no existe hora. Este producto ha sido el sustento de muchas personas que han encontrado en la tradición una forma de sostener a sus familias.
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Un ejemplo perfecto de esto es Hever Armando Acosta Pulido, copropietario de ‘Don Tamal’. Él ha estado en este negocio desde pequeño, asegura que “mi familia lleva toda la vida con el negocio de los tamales, les digo a los clientes que yo nací en una hoja de tamal”.
Cuenta que su abuela llegó del campo y comenzó a hacer de 60 a 80 tamales para vender en el barrio, y su papá y tíos le ayudaban con el negocio.
Luego sus padres se casaron y comenzaron también su propio negocio desde 1987. Afirma que “los tamales han sido culturalmente una comida tradicional de Santander y vimos la oportunidad para reforzar o revivir eso que se ha perdido entre los jóvenes y así continuar luchando por esta bandera familiar”.
Este negocio es el orgullo de Acosta Pulido, por esto dice que sin importar las dificultades quiere seguir luchando por una tradición tan importante en su legado familiar.
Señala que “las ventas han bajado de forma drástica por las restricciones que hay en los sitios de venta y por esta razón la economía ha bajado. Hay muchos clientes que no están acostumbrados a tener que pagar un domicilio y eso influye en que no compren el producto”.
Agrega que “nunca había sucedido algo así tan continuo, pues hay semanas buenas y malas, pero no tan frecuente como lo ha sido desde que comenzó la cuarentena”.
Para poder luchar en contra de la nueva realidad que ha traído la COVID-19, él ha decidido “hacer diferentes promociones, pues tratar de bajar un poco el costo del tamal es difícil porque el precio que manejamos ya es muy económico”.
Sin embargo, han ideado diferentes estrategias en redes sociales que los han hecho distintivos entre los clientes. Acosta Pulido destaca que esto los ha ayudado a posicionar su producto como una marca particular y un personaje especial, que es el distintivo de 'Don Tamal'. Este busca innovar para que sin importar la edad esta tradición siempre esté sobre la mesa.

Julián Diaz Peña, también se dedica a este negocio que se acostumbra a pasar de generación en generación. ‘Tamales Al Gusto' es una empresa que nació desde hace 60 años y han decidido seguir preservando como un orgullo familiar.
“Se ha notado considerablemente una baja en las ventas debido al bajo consumo de los clientes por motivos de la pandemia. Ha sido un tiempo complicado nunca antes vivido”, afirma Diaz Peña
Por esta razón, han tenido que reinventarse. Dice que las redes sociales han sido su más grande aliado. “Ofrecemos siempre productos de la mejor calidad ahora con los más altos protocolos de bioseguridad y con las alternativas que da la virtualidad para seguir ofreciendo los tamales”.
Otro punto que resalta “es que la baja significativa de ventas también se da por el difícil acceso a los insumos, debido a que los proveedores han tenido que cerrar por dificultades económicas, puesto que la crisis nos ha afectado a todos”.
Claudia Mantilla García es una madre cabeza de familia que desde hace más de 15 años elabora los tamales santandereanos para sacar adelante a sus hijos. Desde que comenzó el aislamiento, las preocupaciones inundaron su hogar, pues las ventas bajaron de forma drástica.
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Pero ella ha decidido seguir insistiendo con la venta de este producto pues “tiene un alto significado a nivel de familia. Ya que cuando consumimos este alimento típico nos recuerda ese calor de hogar, de la abuela, de la mamá. Y esta es una tarea casi que cultural, que se debe preservar en el departamento”.
'Los Acosta’, es un negocio también familiar que lleva más de 20 años en el mercado vendiendo tamales en Bucaramanga. "Esta ha sido nuestra fuente de ingreso desde que tengo memoria, empezamos desde abajo haciendo muy pocos y el negocio fue creciendo año tras año. En la actualidad, en mi familia hay dos fábricas de tamales”, asegura Fernanda Carreño Acosta.

Dice que su “familia nunca vio importante manejar redes sociales, dado que siempre se manejaron las entregas de forma directa con el cliente. Pero este año y debido a la cuarentena, nació la idea de mostrar el producto en redes sociales para que las personas vean que es una alternativa de negocio rentable y nos ha ido muy bien”.
Al reinventarse han logrado que las ventas se mantengan “debido a que ha sido una alternativa que muchos santandereanos tomaron como forma de negocio. Muchos decidieron vender tamales por internet, desayunos sorpresas u ofrecerlos en sus negocios”.
"El internet es ahora un aliado en las ventas, tal vez aún no son tan fuertes como antes de la pandemia, pero esperamos que con el pasar del tiempo todo mejore", señala Carreño Acosta.
Para Diaz Peña “el tamal santandereano es muy importante porque ha hecho parte de nuestra cultura por muchos años. Nosotros, el gremio tamalero, siempre ha estado presente en festivales, ferias y bazares que se realizan a lo extenso del territorio”.
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Recalca que “siempre hemos destacado por este plato típico tan delicioso y creativo por la forma única de su envoltura. No solo eso, este es un plato que a lo largo de los años ha sido el motor de muchas familias para salir adelante y sobreponerse a las dificultades económicas”.














