Este edificio es considerado como una joya arquitectónica de Santander.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
El 10 de diciembre de 1941, hace ochenta años, los bumangueses se movilizaron hacia el costado occidental del Parque Santander, de manera más exacta, a la carrera 19 #35-02, para presenciar la inauguración en ese entonces de una de las más modernas edificaciones de la ciudad. Hablamos de la ya mítica edificación del Hotel Bucarica.
El acontecimiento fue de tal magnitud que el mismísimo Presidente de la época, Eduardo Santos Montejo, visitó la ciudad para cortar la cinta inaugural.
Con excelente diseño y magníficos acabados, el hotel resaltó por su imponencia arquitectónica y por convertirse en aquella época en el edificio más alto de la ciudad, con más de 60 habitaciones con baño privado, construido con cemento y con enchapes importados de Dinamarca.
Fue diseñado por el arquitecto español Germán Tejero de La Torre, bajo la fuerte influencia del estilo Art’Deco, un movimiento de vanguardia para la época.
El costo total, incluida su dotación, fue de 479.903 pesos, toda una inversión para los comienzos de la década de los años 40.
Su construcción no fue gratuita, pues la obra se levantó como parte del plan de obras adelantadas con motivo de la realización en Bucaramanga de los V Juegos Nacionales, celebrados durante ese 1941.
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Durante las primeras cinco décadas la vida social y política de Santander pasaba por el Hotel Bucarica, desde cuyos balcones se presidían todas las manifestaciones. Además, en sus amplios salones se ventilaban los asuntos más importantes del futuro de la región.

Por sus pasillos caminaron presidentes, reinas, deportistas, comerciantes, periodistas y muchos visitantes de la capital del Departamento.
Ayer, 10 de diciembre del año 2021, ocho décadas después de su construcción, la comunidad volvió a caminar por sus pasillos de la mano del recuerdo. Muchos disfrutamos de sus hermosas terrazas y de alguna manera sentimos que buena parte de la historia de Santander se conserva intacta para que las generaciones venideras puedan disfrutarla sin tener que agregarle ese tono de nostalgia que se siente cuando algo ya no existe o se ha deteriorado sin remedio.
Cuentan los que alguna vez estuvieron allí como huéspedes, visitantes o políticos, que es como si el tiempo se hubiera detenido en medio del cambio.
La ceremonia de ayer
Con una presentación musical, dirigida por el profesor Néstor Sánchez Leal, así como la Coral Universitaria, dirigida por el maestro Juan Manuel Hernández Morales, se cumplió la programación cultural y artística para conmemorar esta fecha especial.
La música y la danza andina, los bambucos, los pasillos y los ritmos fueron representados por los danzantes con trajes negros de época, un color que imperó en la sociedad de Bucaramanga de la época; pues sus habitantes se vestían de negro para asistir a esos momentos de gala.
La presentación trajo al presente acordes que seguramente sirvieron de función de gala para los personajes que se hospedaron en el hotel. No en vano, la ciudad siempre ha sido musicalmente muy sensible y está al rescate de los valores de la identidad cultural. Vale decir que muchos de los arreglos musicales que se escucharon seguramente estuvieron en la época del maestro Gustavo Gómez Ardila, en los años 60.
Los visitantes también disfrutaron del documental ‘Una habitación por favor’, en el Salón Río de Oro, el cual cuenta la historia del antiguo hotel, función que terminó en 1999 cuando pasó a ser sede empresarial, cultural y administrativa de la UIS.













