Las autoridades de Gestión de Riesgo de Bucaramanga señalaron que han adelantado visitas a un amplio porcentaje de estas viviendas deterioradas.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
La sorpresiva caída de una vivienda del barrio San Francisco, en la mañana de ayer, sacó a la palestra un dato que no debe pasar desapercibido entre los ciudadanos y las autoridades locales: el 20 % de las construcciones de zonas como el centro de Bucaramanga ya cumplió su tiempo de vida útil.
Es más, según la propia Oficina de Atención al Riesgo, hay 1.692 viviendas en riesgo por fallas en su estructura y en cualquier momento, tal y como ocurrió ayer, sus techos y paredones podrían venirse al piso.

Aunque por fortuna los desplomes que se han presentado no han dejado víctimas fatales, es evidente el peligro que representan estas edificaciones para la comunidad.
La verdad es que, durante los últimos años, ha sido notorio el deterioro progresivo de las casas antiguas de la ciudad.
Se trata de un problemática que afecta no sólo la estética urbana, sino que además pone en riesgo la integridad física de las personas que las habitan y los transeúntes.
El más grande problema, según el Municipio, es que los propietarios de esas casonas “no les dan el debido mantenimiento a los predios porque no tienen recursos económicos o porque, de manera literal, tales viviendas están involucradas en pleitos legales”.
Lo cierto del caso es que dichos predios, que alguna vez fueron testigos de la historia y el desarrollo de la ciudad, se han convertido en preocupaciones constantes para los vecinos, por los accidentes que pueden causar.
Y cada día que pasan las casonas se están deteriorando más por la acción de las lluvias, por los movimientos telúricos y, por supuesto, por el inexorable paso del tiempo que les está ‘pasando la cuenta de cobro’.

Las autoridades de Gestión de Riesgo de Bucaramanga señalaron que han adelantado visitas a un amplio porcentaje de estas viviendas deterioradas.
“En la Unidad Municipal para la Gestión del Riesgo de Desastres hemos realizado más 700 visitas, donde hemos entregado las indicaciones de la importancia del mantenimiento y la reparación inmediata”, explicó el funcionario de la administración local.
En esa explicación oficial, añadió que varios de esas viviendas identificadas con alto deterioro, “ya llevan entre 3 y 4 años con filtraciones de agua, debilitando sus cubiertas y muros de tapias pisada, que por el nivel alto de deterioro genera el colapso”.
“Una de las complicaciones para la atención de esas viviendas es el factor económico de sus propietarios”, replicó el funcionario de Gestión de Riesgo.
“Hay una situación especial que identificamos en las visitas: un alto porcentaje de estos propietarios, perdieron el poder adquisitivo. El recurso que tienen es para el pago de servicios públicos y comer. Una reparación de vivienda se convierte en una acción inalcanzable y ejecutable por falta de recursos, lo que con el transcurrir del tiempo, llega al deterioro y colapso de la vivienda”, puntualizó.
Es necesario que las autoridades municipales tomen cartas en el asunto y promuevan políticas de restauración y conservación de estas viviendas.
La creación de programas de subsidios para la rehabilitación, así como la implementación de incentivos fiscales, podrían ser medidas efectivas para fomentar la recuperación de estas casas y evitar que sus posibles caídas generen tragedias.
Para tener en cuenta

Las edificaciones del centro de Bucaramanga no sólo llevan más de seis décadas de construidas; además fueron levantadas con materiales rústicos como el bahareque, el cual las hace menos resistentes a fenómenos naturales como un aguacero o un temblor.
También muchos de estos predios registran serias averías en sus redes de servicios públicos, lo cual repercute de manera directa en el hundimiento de sus pisos.
Por otra parte, varias de esas habitaciones no cuentan con las mínimas normas de mantenimiento urbanístico requeridas, acelerando su proceso de envejecimiento.
Hay varias casas que conservan los techos originales e incluso en muchos locales se adelantaron reformas de una manera antitécnica, violando disposiciones urbanísticas.

















