De copas a cajas: hace cerca de 24 años se destiló la liquidación de la Empresa Licorera de Santander, ELS. ¿Cómo registró Vanguardia ese momento?

La sigla ELS, que fuera famosa en los avisos de publicidad durante más de medio siglo en Colombia, pertenecía a una de las principales fábricas del país: la Empresa Licorera de Santander.
Se trató de una entidad que, con un certero decreto, el No. 18 de febrero de 2000, tuvo que volverse ‘abstemia’ a juro, pues terminó liquidada. El ‘guayabo’ que despertó esa decisión se dio luego de que los politiqueros, la excesiva democracia que mantuvo ‘embriagada’ a la entidad e incluso la mala reformulación de sus productos, junto a las demandas y multas, le ocasionaran su descalabro financiero. En ese entonces, la ELS tuvo una amarga despedida.
Las memorias salen a la palestra tras el reciente anuncio de Juvenal Díaz Mateus, gobernador de Santander, quien plantea ‘resucitar’ este tradicional aguardiente, que había salido del mercado hace poco más de dos décadas. El mandatario seccional afirmó que volver a producir el aguardiente Superior y el ron Búcaro es un proyecto que se va a “llevar a cabo” y que “ojalá jurídicamente podamos hacerlo”.
Transportándonos 24 años atrás, en el cierre de la ELS, las ‘botellas de la nostalgia’ nos recuerdan cómo se destilaron sus últimas gotas de recuerdos embriagantes, las cuales dejaron a más de uno en medio de la más terrible ‘resaca’.
Levantemos la ‘copa del ayer’, en un brindis melancólico por los años de alegría que se desvanecieron por tantas irregularidades en la ELS; es decir, recordemos cómo se dio el anuncio de su liquidación.
Fue el fin de una era, donde el licor ‘made in Santander’, se evaporó lentamente, dejando un sabor amargo en el paladar de la memoria.
¿Por qué se liquidó?

El 2 de febrero de ese año 2000, Vanguardia informó que la ELS enfrentaba 180 demandas, de las cuales cerca de 120 eran laborales, interpuestas por los pensionados de la entidad. Ellos reclaman, entre otras cosas, la cancelación del 28 % del valor de la mesada pensional, correspondiente al período 1981 a 1993, otorgado en la convención colectiva que para entonces estaba vigente, así como los intereses por el atraso en el pago de sus mesadas.
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Como si fuera poco, la Gobernación de Bolívar interpuso otra demanda por cerca de $ 2 mil millones contra la Empresa Licorera y la propia Administración Seccional, por el incumplimiento de un contrato para el intercambio de licores, firmado el 6 de octubre de 1986, según constaba en los registros del Tribunal Administrativo de Santander.

La empresa ELS tuvo problemas por demasiada burocracia, mala revisión de productos y multas, lo que causó su crisis.

Ese fue el ‘aguardiente de despedida’ de la ELS, la historia de una gran empresa que, en su partida bautismal, había empezado en 1951, cuando se ratificó la creación de la Empresa Licorera de Santander bajo el decreto No. 217.
Hoy, cuando el Gobernador propone despertar el sabor del aguardiente Superior y el encanto del Ron Búcaro, recordamos la efervescencia que provocaron en la región. Aunque en aquel entonces fueron los favoritos, ahora debemos evaluar si las cifras actuales permiten brindar una vez más para que podamos volver a degustar esas tres letras: ELS.
















