Este año el festival gastronómico más importante del oriente colombiano contó con la participación de 80 colonias, provenientes de todas las provincias de Santander, incluyendo a las de los dos grandes invitados: Brasil y Barranquilla.
De ‘rechupete’, así estuvo el Festival de las Colonias, en el marco de la Feria Bonita, un certamen que desde hace años se ha consolidado como una ventana abierta a los platos de la región, a la diversidad cultural y, sobre todo, al deleite gastronómico de nuestras provincias.

Los alrededores del estadio Américo Montanini se convirtieron en comedores populares, en donde los sabores se encontraron y las fronteras se confundieron en una sola.
Ochenta colonias, más de 20 puestos de artesanías y doce artistas en tarima, interpretando diversos géneros musicales, engalanaron la fiesta culinaria más popular del oriente colombiano.
Las casetas recibieron a los paisanos con aromas que parecían contar las historias de cada rincón de nuestra tierra. Una mezcla de olores a arepas de choclo recién asadas, lechonas, mutes, sopas y guisos hirviendo embadurnaron el aire.
Mientras tanto, familias enteras de las colonias residentes en Bucaramanga —entre santandereanas, antioqueñas, boyacenses y hasta llaneras— se confundieron entre cocinas improvisadas, sirviendo platos que eran más que alimentos: eran un pedazo de los ‘sabores de sus ancestros’.
Todo un éxito el #FestivalDeColonias en la Villa Olímpica del Américo Montanini.
— Jaime Andrés Beltrán (@soyjaimeandres) September 29, 2024
Miles de santandereanos han llegado para disfrutar de las delicias de los 87 municipios del departamento en #LaFeriaBonita
Vengan y almuercen con el sabor de nuestra tierra 💛💚 pic.twitter.com/HP3WHQ3eX5
Hay que resaltar, con mayúsculas, a las dos colonias invitadas al Festival: la de Brasil; y a nivel nacional, la de Barranquilla.
Los cariocas engalanaron los espacios del festival con ‘feijoadas’, ‘Acarajé’ y el típico ‘Pão de queijo’; mientras que el calor y la alegría de Barranquilla también nos deleitó con el ritmo del carnaval.
Los fogones costeños hirvieron con aromas marinos por doquier. El ceviche de camarón, que se sirvió con patacones dorados, y el sancocho de pescado con coco, deleitaron a aquellos que buscaban el calor del Caribe.
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Jair, un chef popular de la Costa Atlántica, quien vive hace 15 años en la Ciudad Bonita, recordó que “su cocina es una forma de volver a casa sin dejar la ciudad”.
Víctor Suárez, director cultural del Centro Cultural del Oriente Colombiano y organizador del festival, celebró el hecho de que “la Alcaldía de la capital santandereana, con su Feria Bonita, haya mantenido viva esta tradición que tiene profundas raíces en Bucaramanga”.
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Mientras las horas avanzaban, el bullicio crecía, y con él, las historias de cada plato que se sirvió en el Festival de las Colonias. Cada bocado y cada plato servido fueron testimonios de la riqueza cultural que converge en Bucaramanga, una ciudad que se alimenta no solo de sus recetas, sino de las tradiciones que traen consigo aquellos que la han elegido como su hogar.
Cerca del escenario principal, en una tarima, varios grupos de música deleitaron a los asistentes. Uno de ellos fue Oscar Pereira Rodríguez, quien les regaló a los asistentes lo mejor de su ritmo ranchero.
El Festival Gastronómico de las Colonias, que se hizo en el remate de la Feria Bonita, cumplió su misión: unir a Bucaramanga con las provincias de Santander y con las de los invitados, a través de la comida.
El certamen también nos recordó a todos que, aunque vengan de diferentes rincones de Colombia, en cada plato compartido hay una conversación común que nos une: el buen apetito.
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Fue el espacio ideal para que los paisanos de las provincias se reencontraran para rescatar, desde el recuerdo, el espíritu entrañable de la tierra.
El festival terminó al caer la tarde con un gran éxito, pero las memorias de sabores, sonrisas y anécdotas quedaron por siempre grabadas en el paladar y el alma de quienes vivieron esta fiesta de identidad y de diversidad.


















