Bucaramanga
Miércoles 09 de abril de 2025 - 07:31 PM

Puentes de juego y esperanza: la UNAB transforma realidades desde el aula

Más allá de las aulas, esta es la historia de una travesía que lideran unos estudiantes de la UNAB, quienes cruzan geografías con solidaridad, pedagogía, amor y ternura. Veamos:

Una gran labor social realizan los estudiantes de la UNAB en zonas vulnerables de La Guajira y de Santander.
Una gran labor social realizan los estudiantes de la UNAB en zonas vulnerables de La Guajira y de Santander.

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Durante siete años consecutivos, el proyecto “Juégatela por los niños y las niñas de La Guajira y Santander” ha unido a estudiantes y docentes de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, en una misión cargada de sentido y solidaridad: llevar juguetes, afecto y experiencias pedagógicas a menores wayúu, así como a infancias santandereanas.

En medio del calor árido del desierto guajiro y la frescura montañosa de Santander, el juego ha sido el hilo conductor de un puente emocional y educativo que cruza culturas y territorios, sembrando respeto, diversidad y ternura.

Gran jornada solidaria y pedagógica en La Guajira.
Gran jornada solidaria y pedagógica en La Guajira.

Desde su inicio en 2018, como una propuesta académica, esta iniciativa se ha convertido en una experiencia transformadora que ha impactado a más de 3.000 niños y niñas en comunidades indígenas como Murra, El Arroyo, Jimpuumana y Puerto Caracol, así como en veredas y asentamientos de Santander.

En palabras de Lucía Cárdenas Alvarado, docente del programa de Licenciatura en Educación Infantil y líder del proyecto, “Más que llevar juguetes, llevamos encuentros cargados de afecto, cultura y aprendizajes compartidos”.

Cada año, estudiantes de la Licenciatura en Educación Infantil, del programa de Enfermería y del Instituto Caldas organizan con dedicación esta travesía.

Recolectan juguetes, diseñan actividades lúdicas y preparan encuentros con un profundo compromiso humano. Así, se tejen puentes que no solo cruzan geografías, sino también realidades afectivas y pedagógicas, fortaleciendo la formación de los futuros profesionales desde una práctica viva y ética.

Juliana Caballero es una de las estudiantes voluntarias del proyecto. Aquí la vemos entregando juguetes a niños que hacen parte del proyecto académico y social.
Juliana Caballero es una de las estudiantes voluntarias del proyecto. Aquí la vemos entregando juguetes a niños que hacen parte del proyecto académico y social.

Uno de los momentos más significativos del proyecto es el Evento Académico-Musical, un espacio donde la música, el arte y la palabra celebran las infancias y reconocen la riqueza de las culturas involucradas.

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De manera paralela, durante todo el año, los semilleros de investigación y las sedes universitarias mantienen viva la iniciativa con campañas de recolección y propuestas pedagógicas que enriquecen cada nueva misión.

Aun en los años más difíciles de la pandemia, el proyecto no se detuvo. Aunque no fue posible realizar visitas presenciales, los juguetes llegaron a su destino, sostenidos por un lazo ya tejido desde el afecto. Y cuando fue posible regresar, la bienvenida fue tan cálida como el primer día. Porque, más allá de los objetos entregados, lo esencial ha sido compartir humanidad y recordar que jugar también es un acto de construcción social.

Así, el proyecto sigue creciendo, con la convicción profunda de que cada juego compartido es una forma de transformar el mundo. ¡Mil aplausos!

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