Bucaramanga
Domingo 17 de agosto de 2025 - 07:14 AM

Vanguardia y Q’hubo, más cerca de nuestros barrios: hoy, Campo Hermoso

Emprendimos nuevos recorridos por los barrios de Bucaramanga y del área metropolitana para redescubrir y exaltar aquellos atributos propios de nuestra comunidad, lo que esconde cada rincón de la ciudad, lo bueno, lo malo y lo que preocupa a nuestros vecindarios. Somos la voz de la comunidad y el puente con las autoridades.

Bella panorámica del barrio Campo Hermoso. Al fondo, en la parte de arriba, sobre la carrera 9 con calle 45, se aprecia el Viaducto Alejandro Galvis Ramírez. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Bella panorámica del barrio Campo Hermoso. Al fondo, en la parte de arriba, sobre la carrera 9 con calle 45, se aprecia el Viaducto Alejandro Galvis Ramírez. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

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Vanguardia y Q’hubo se unen en una nueva apuesta periodística que nace del corazón de la ciudad: una sección comunitaria dedicada a los barrios. Tal y como lo hemos hecho desde nuestra fundación, en 1919, nuestros periodistas recorrerán las calles, escucharán las voces de los vecinos y compartirán sus historias, preocupaciones y sueños.

La idea es sencilla pero poderosa: abrir un espacio donde cada rincón de la ciudad tenga la oportunidad de ser escuchado.

Esta iniciativa busca ser un puente entre la comunidad y las autoridades. Porque entendemos que la vida de una ciudad se escribe en sus esquinas, en los parques, en las tiendas de barrio y en las conversaciones cotidianas.

Por eso, además de las páginas impresas y las plataformas digitales, este nuevo espacio será un eco de lo que sienten y piensan quienes construyen día a día la ciudad desde sus barrios.

Con esta propuesta reafirmamos nuestro compromiso de estar cerca, de contar las historias que importan y de visibilizar las problemáticas que necesitan solución. Queremos que los vecinos nos vean como aliados y voceros, como una voz que amplifica las de ellos y que acompaña sus luchas y alegrías.

Porque la ciudad se entiende mejor cuando se escucha a quienes la habitan, esta nueva sección es un paso más hacia ese diálogo que tanto nos enriquece. Nuestro primer invitado es el emblemático barrio Campo Hermoso. Lo invitamos a recorrerlo en letras de molde. Veamos:

Campo Hermoso: el barrio que creció con la ciudad

Esta es una vieja imagen del barrio Campo Hermoso, en sus límites con el Alfonso López, en los años 60. (Archivo / VANGUARDIA)
Esta es una vieja imagen del barrio Campo Hermoso, en sus límites con el Alfonso López, en los años 60. (Archivo / VANGUARDIA)

Los recuerdos de antaño, los nombres de los vecinos más veteranos, la primera obra comunitaria, la construcción de la iglesia y las mil y una leyendas que dieron forma a la vida barrial se entretejen en esta crónica de Vanguardia y que rescata la memoria de Campo Hermoso, uno de los sectores más tradicionales de Bucaramanga.

Se cuenta que el propio fundador de la ciudad, Andrés Páez de Sotomayor, solía caminar con orgullo por la Calle Real de Campo Hermoso. Y no fue el único. También el Libertador Simón Bolívar pasó por este lugar durante una visita a la ciudad.

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Vanguardia y Q'hubo siempre han sido amigos cercanos del barrio Campo Hermoso. (Archivo / VANGUARDIA)
Vanguardia y Q'hubo siempre han sido amigos cercanos del barrio Campo Hermoso. (Archivo / VANGUARDIA)

En aquel entonces, este era el único camino hacia la Villa de Girón. Por allí transitaban las mulas que transportaban agua, los feligreses que iban a misa en la capilla de Chimitá y los viajeros que se dirigían al caserón levantado por Antonio Estrella a finales del siglo XIX: la recordada Quinta Estrella, cuyas balconadas parecían robarle luz a las lunas llenas.

Así nació Campo Hermoso, un barrio que creció a la par con Bucaramanga y cuya memoria aún vive en la voz de sus habitantes.

Un padre muy recordado en la comunidad, Ismael Mejía Calderón, solía contar que en realidad el barrio no se llamaba así. “Campo Hermoso” era, en sus orígenes, apenas el nombre de una pequeña tienda ubicada en la carrera 8ª, cerca del Hospital San Juan de Dios. Pero la abundancia de eucaliptos, guayabos silvestres y la frescura del entorno hicieron que el apelativo se quedara como identidad de todo el sector.

La entrada a Campo Hermoso, sobre la calle 45, estaba sin pavimentar en los años 60. Lo único que existía a la entrada era la Cárcel Modelo. (Archivo / VANGUARDIA)
La entrada a Campo Hermoso, sobre la calle 45, estaba sin pavimentar en los años 60. Lo único que existía a la entrada era la Cárcel Modelo. (Archivo / VANGUARDIA)

El barrio se extendió desde la Cárcel Modelo hasta los establos de la Casa de Baranda y las tiendas de La Cita y Hueso Limpio. Por aquellos años, se veían dos haciendas: una donde hoy está la cancha de fútbol y otra en Rondinela, célebre por su laguna natural que cada invierno recibía bandadas de patos.

Germán Wandurraga Malagón, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Campo Hermoso.
Germán Wandurraga Malagón, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Campo Hermoso.

Según los recuerdos de Germán Wandurraga Malagón, hoy presidente de la Junta de Acción Comunal, a comienzos del siglo XX los terrenos pertenecían a Luis Modesto Ortiz y Benito Ortiz, quienes vivían entre las carreras 4ª y 5ª. Con el paso del tiempo llegaron nuevos pobladores como Miguel Flórez y la familia Suescún, asentados cerca del antiguo camposanto.

Las primeras viviendas empezaron a construirse hacia 1948, levantadas por vecinos como José Vicente Peña, Ángel María Vargas, Mauricio Castro y Pedro Correa. Poco a poco, el caserío se transformó en comunidad y hoy más de 20 mil personas hacen parte de Campo Hermoso.

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En 1951, durante la alcaldía de Pedro Jesús Duarte, se intentó abrir una vía atravesando un cementerio, lo que desató polémica y retrasó la comunicación del barrio. Solo en 1954, con el alcalde Guillermo Sorzano González, se habilitó un acceso que permitió la expansión del sector, no sin controversia, pues muchos hablaron de profanación de tumbas.

Así promocionaba Vanguardia el barrio en el pasado. Estos arcos, a la entrada de Campo Hermoso, fueron icónicos en los años 60. (Archivo/VANGUARDIA)
Así promocionaba Vanguardia el barrio en el pasado. Estos arcos, a la entrada de Campo Hermoso, fueron icónicos en los años 60. (Archivo/VANGUARDIA)

Con los años se levantaron la Cárcel Modelo, las escuelas Campo Hermoso y Santa Teresita, y surgió una cooperativa que impulsó el desarrollo comunitario. Don Crisanto Serrano Galvis, al comprar la Quinta Estrella, inició la parcelación de lotes que dieron paso a nuevas urbanizaciones.

El 8 de septiembre de 1967 se inauguró la Parroquia de Santa Teresita del Niño Jesús, cuya casa cural fue referente nacional por su diseño y materiales. Por allí pasaron los padres Luna, Mayo, Ramón Iglesias, Ismael Mejía y Roque Julio Quintero y Nelson Enrique Gómez, quienes impulsaron la vida espiritual. La comunidad religiosa promovió también la creación del Colegio Cooperativo de Bucaramanga, inaugurado en 1969, y más adelante se gestionaron obras como la pavimentación de la vía principal.

En los años 70 casi todas las calles eran destapadas, excepto la Calle 45, que ya era una de las más importantes de Bucaramanga. No obstante, el barrio fue transformándose: las casas se remodelaron, las calles se pavimentaron y la 45 se convirtió en eje de conexión hacia Chimitá.

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Entre la vida y la desdicha

Barrio Campo Hermoso. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Barrio Campo Hermoso. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Campo Hermoso y su ‘espina dorsal’, la calle 45, es un corredor que condensa en algunos kilómetros lo más duro y lo más luminoso de la existencia humana. Quien pasa por allí, de oriente a occidente y viceversa, transita no solo entre casas e historia, sino también por la frontera simbólica entre la vida y la muerte, la cordura y el encierro, el recuerdo y el olvido.

Campo Hermoso, barrio de contrastes. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Campo Hermoso, barrio de contrastes. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

No es casual que algunos la llamen la “calle de la desdicha”. En sus márgenes se levantan cementerios donde las bóvedas olvidadas se descascaran bajo el sol, funerarias que acompañan los duelos cotidianos y la morgue de Medicina Legal, ese lugar al que, de manera irónica, todos, tarde o temprano, terminaremos llegando.

La sede de Medicina Legal está sobre la calle 45, en el barrio Campo Hermoso. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
La sede de Medicina Legal está sobre la calle 45, en el barrio Campo Hermoso. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Muy cerca, en los terrenos que alguna vez guardaron a los N.N., hoy respira el Parque de la Vida, un espacio verde que quiso transformar la memoria de la muerte en un homenaje a la existencia.

El trayecto está marcado por símbolos que se contraponen. Apenas se cruza el Puente Provincial, aparece el Obelisco Alejandro Galvis Ramírez, erigido para recordar a un empresario visionario.

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El centro penitenciario se encuentra en la calle 45 con carrera 8. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
El centro penitenciario se encuentra en la calle 45 con carrera 8. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Unos metros más adelante, los muros grises de la Cárcel Modelo se interponen como una muralla de historias truncadas. Allí, donde el dolor y el castigo son cotidianos, un grupo de artistas logró arrancar un respiro de color: 650 metros cuadrados de murales que convirtieron el concreto en lienzo, recordando que incluso en medio del encierro puede germinar la esperanza.

La misma calle alberga otros silencios: los del Hospital Psiquiátrico San Camilo, refugio para quienes cargan batallas invisibles; y el recuerdo del primer hospital de Bucaramanga, que alguna vez abrió sus puertas para sanar los cuerpos y hoy sobrevive apenas en la memoria de los más antiguos.

No muy lejos se alza el horno crematorio, implementado en 1977 como pionero en la ciudad, aunque sus limitaciones lo relegaron al papel de incinerar exhumaciones y residuos.

El Parque de la Vida. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
El Parque de la Vida. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Pero la zona no es solo sombras. En ella también habita la capacidad de reinventarse. El Parque de la Vida es el mejor ejemplo: donde antes hubo despojo y anonimato, ahora se alzan árboles y senderos que invitan al descanso. Y hacia el occidente, en límites con Chimitá, se levanta el Centro de Resocialización de Mujeres, un lugar que intenta devolver segundas oportunidades a quienes cargan con errores del pasado.

Quizás por eso este tramo del barrio Campohermoso resulta tan único: porque en sus esquinas la ciudad nos recuerda que la existencia está hecha de claros y oscuros. Que mientras unos lloran frente a una lápida, otros respiran paz en el parque vecino; que donde alguien cumple condena tras los barrotes, otra mujer intenta rehacer su vida; que junto al eco de la morgue también resuenan las risas de quienes caminan bajo los árboles.

El sector, con su mezcla de muerte y resurrección, de penas y esperanzas, es un espejo. La calle 45 es una arteria urbana donde los contrastes no solo conviven, sino que se necesitan para contarnos la historia completa de una ciudad.

Ficha del barrio

Las familias pasan por momentos de sano esparcimiento en el Parque de la Vida. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Las familias pasan por momentos de sano esparcimiento en el Parque de la Vida. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Nombre: Campo Hermoso.

Comuna a la que pertenece: No. 5, conocida como García Rovira.

Ubicación: A lo largo de la Calle 45, una cuadra abajo de la carrera 9 y hasta el remate de la zona de Chimitá.

Estrato: Tres.

Número de casas: 1.720 (El dato no incluye a las cerca de seis unidades habitacionales que hay sobre la calle 45).

Fecha de fundación: Se cree que data de finales de los años 40 y comienzos de los 50. Antes era una zona conformada por fincas.

El sector textil de Campo Hermoso se fortaleció desde finales de los años 40 y comienzos de los 50. El barrio de la moda, como se le conoce a esta par te de la ciudad, cuenta con cerca de 60 locales distribuidos a lo largo de la calle 45 y todos ellos conforman de los gremios comerciales más fuertes de la comuna 5 de Bucaramanga. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)
El sector textil de Campo Hermoso se fortaleció desde finales de los años 40 y comienzos de los 50. El barrio de la moda, como se le conoce a esta par te de la ciudad, cuenta con cerca de 60 locales distribuidos a lo largo de la calle 45 y todos ellos conforman de los gremios comerciales más fuertes de la comuna 5 de Bucaramanga. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)

Ocupación de sus habitantes: Hay un gremio fuerte, que es el del textil. Sin embargo, el sector del comercio formal e informal, así como tiendas, han ido ganando terreno en el sector.

Organismos cívicos: Está la Junta de Acción Comunal, bajo la presidencia de Germán Wandurraga. De igual forma existe un Frente de Seguridad Ciudadana.

Establecimientos educativos: Colegio Cooperativo de Bucaramanga, sedes A y B; y el Colegio Campohermoso.

Parroquia: Santa Teresita del Niño Jesús.

Otros lugares: Plaza de Mercado Campo Hermoso, Centro de Salud Campo Hermoso, además del Polideportivo de Recrear.

Top 5 de los principales problemas del barrio Campo Hermoso

Siniestralidad vial sobre la Calle 45. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Siniestralidad vial sobre la Calle 45. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
  • 1. Accidentalidad: La Calle 45 es uno de los ejes viales con mayores riesgos de siniestralidad, tanto para los conductores como para los peatones. Exceso de velocidad, falta de señalización, tránsito indebido de vehículos de carga pesada y hasta la falta de controles por parte de las autoridades locales tienen disparada la accidentalidad en la zona.
  • 2. Recuperación del espacio público: Uno de los llamados realizados a las autoridades se relaciona con la falta de labores de vigilancia y la poca imposición de correctivos, para despejar y recuperar el espacio público. En el caso del motociclista decapitado hace cerca de tres meses, el incidente se presentó cuando una tractomula rompió cables de servicios públicos y estos resultaron enredados en el cuello de la víctima.
  • 3. Minería ilegal en la escarpa del barrio: Personas inescrupulosas, en su afán por extraer minerales, continúan afectando la escarpa occidental de la meseta.Los ciudadanos presentaron las respectivas denuncias ante los organismos de control, alertando sobre los daños ambientales en la escarpa. “Se sigue interviniendo en la escarpa occidental, según lo evidenciamos en un recorrido por la zona”, afirmó uno de los líderes del sector, quien advirtió sobre el impacto negativo que estas prácticas ilegales están causando.
  • 4. Mayor control en el centro de acopio: Los vecinos del sector insisten en la necesidad de mejoras las condiciones de la plaza de mercado del barrio.
  • 5. Inseguridad: Este es otro de los barrios afectados por la inseguridad que sacude a toda Bucaramanga.
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