Múltiples comunidades alertan sobre posibles tragedias y reclaman las obras de mitigación prometidas por las autoridades en Santander. Este es el drama que viven miles de familias debido a inundaciones y demás emergencias que afectaron sus viviendas.

Cada vez que llueve la preocupación y la ansiedad embargan a Heidy María Chacón y a sus dos hijos menores de edad. Tan pronto comienzan a caer las gotas se les viene a la mente la posibilidad de que su casa resulte inundada, o aún peor que pueda ser arrastrada por la corriente y destruida.
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Ya han vivido numerosos sustos. En múltiples ocasiones su vivienda ha resultado inundada debido a las crecientes súbitas del río de Oro. Han sufrido daños irreparables en mueble y enseres. Hasta sus prendas de vestir se han dañado en medio de los aguaceros y las emergencias.
Hace cerca de quince días su casa se inundó de nuevo. Duraron más de una semana tratando de destapar los desagües de la vivienda, así como limpiando el lodo y los residuos que quedaron dentro de la misma.

“Cuando llueve duro en Bucaramanga el río se crece y arrasa con todo lo que encuentre. El agua se mete a las casas y se tapa todo. Siempre que llueve duro vivimos estas emergencias. El mes pasado se nos dañó la nevera y la lavadora, las camas también se alcanzaron a dañar un poco. Si no estamos pilas, el río se nos lleva todas las cosas”, relató Heidy María Chacón, habitante de Altos de Andina, Girón.
De acuerdo con las estadísticas oficiales de la Oficina de Gestión del Riesgo de la gobernación de Santander, son más de 1.600 familias las que han padecido afectaciones directas en medio de emergencias generadas por las fuertes lluvias en lo corrido de 2025.
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Reclaman muros de contención en el noroccidente de Bucaramanga
El barrio en donde vive Heidy María limita con José Antonio Galán, un vecindario que pertenece a Bucaramanga y que también está expuesto a las frecuentes crecientes del río de Oro. Ambas comunidades reclaman desde hace más de una década la construcción de muros de contención, para prevenir los desbordamientos en cuestión.
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“Solo acá en el barrio son cerca de 1.000 familias las que están en riesgo. El río sigue socavando el suelo del barrio, poco a poco se lo está llevando. Ya tenemos dos casas que están prácticamente en ‘el aire’, porque los terrenos ya cedieron”, alertó Luis Enrique Rivas, presidente de la Junta de Acción Comunal, JAC, del barrio José Antonio Galán.
De acuerdo con lo precisado desde la Secretaría de Infraestructura de la Alcaldía de Bucaramanga, para proteger a la comunidad se requiere la construcción de 213 metros lineales de muros en gavión, con recubierta de concreto y entre seis o siete metros de altura.
Mientras las obras se materializan, la misma comunidad ha construido estructuras rudimentarias para tratar de frenar esta socavación y prevenir que las aguas del río de Oro ingresen hasta sus viviendas.
“Construimos un muro artesanal con esfuerzos propios, pero ya se lo llevó el río. El río ya está a 20 centímetros de las viviendas. Si tenemos otra creciente grande, podríamos vivir una tragedia”, agregó el presidente de la JAC de José Antonio Galán.
Ante las recientes alertas emitidas por las autoridades sobre el aumento de lluvias en Santander y sus impactos negativos durante la actual temporada, desde estos vecindarios aledaños al río de Oro nuevamente se encendieron las alarmas y los llamados a las autoridades, con el fin de que se agilicen y materialicen las soluciones prometidas desde hace más de diez años.

Crecientes ya cobraron varias vidas en Santander
El pasado sábado, 6 de septiembre, cinco personas murieron luego de ser arrastradas por la corriente de la quebrada Oroco. Una creciente súbita se registró en el municipio de Palmar, Santander. Las víctimas transitaban por un corredor vial que conecta con el municipio de Galán.
Esta tragedia generó indignación entre la población, debido a la falta de obras de infraestructura y a los daños que registran las carreteras del departamento. Desde mayo pasado los habitantes de Galán sufren problemas debido al mal estado de las vías.
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“En esta vía lo que se necesitan son puentes. No hay otra opción segura. Y las acciones deben ser urgentes, pues el paso es constante ya que se depende de los servicios del municipio de Socorro para la comunidad de Galán”, manifestó Nelson Sarmiento Carrero, uno de los ciudadanos afectados.
El pasado 9 de agosto también fue noticia la muerte de un ciudadano de 59 años, en medio de una creciente en Floridablanca. El hombre cayó a las aguas de la quebrada La Ronda, cuando trataba de llegar a su vivienda ubicada en el asentamiento Los Puentes.
“La justicia ya le ordenó a la Alcaldía de Floridablanca iniciar acciones para la reubicación de este asentamiento. Ya se registró la primera muerte, qué más están esperando las autoridades. Son decenas de familias las que están en riesgo”, denunció Axelinta Gaitán, líder cívica y activista.

Casas destechadas y afectadas por caída de ramas
En medio de los fuertes vientos y hasta del granizo que ha caído, decenas de familias también se han quedado literalmente sin techo. Las láminas de zinc de sus viviendas se desprendieron o resultaron con graves daños en medio de la tempestad.
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Las inclemencias del tiempo también ocasionaron la caída de enormes ramas y árboles sobre viviendas y vehículos. Por fortuna no se han registrado lesionados de consideración, aunque sí millonarias pérdidas materiales.
“Falta mayor atención de las autoridades en Bucaramanga para el mantenimiento de los árboles. En el sector de Tres Balcones nos preocupa que hay árboles con más de 30 metros de altura y que ya requieren poda para prevenir una tragedia. Solicitamos apoyo al Municipio”, manifestó Leydi Niño, habitante del sector de Morrorrico.

Y aunque no se han reportado emergencias mayores, en diversos sectores del área metropolitana también se han reportado deslizamientos de taludes. Las autoridades piden a los ciudadanos estar atentos ante posibles cambios o movimientos en laderas y terrenos inestables.
Conforme con los datos oficiales de las autoridades, a raíz de estas emergencias y con el fin de atender los estragos generados en medio de las lluvias, en 32 municipios santandereanos las autoridades tienen declarada la calamidad pública.
Desde la Gobernación de Santander se vienen haciendo diversos llamados al Gobierno Nacional, con el objetivo de que se giren recursos para la atención oportuna de estas emergencias. Las comunidades esperan tanto la ejecución de proyectos para la mitigación del riesgo así como la entrega de ayudas a personas que atraviesan serias dificultades.


















