Metrolínea dice que hay recursos proyectados para extender el contrato en 2026, pero el futuro del servicio dependería del futuro alcalde.
La noticia de que los 12 buses duales alquilados por Metrolínea solo operarían, por ahora, hasta el próximo 31 de diciembre ha causado estupor entre los ciudadanos.
La versión sorprende no solo por la brevedad del contrato, sino porque los vehículos fueron presentados hace apenas unas semanas como un paso decisivo hacia la modernización del transporte público.
Estos buses llegaron desde la Capital de Antioquia, procedentes de la empresa Transportes Medellín Castilla S.A., una compañía con más de 70 años de experiencia en el transporte masivo del Valle de Aburrá.
Su arribo se dio en el marco de un contrato de arrendamiento suscrito con Metrolínea, por un valor cercano a $2.500 millones, dentro de un paquete total de $8.000 millones destinados a rescatar el sistema de transporte.
La iniciativa hace parte del nuevo Sistema Integrado de Transporte Metropolitano (SITME), con el cual las autoridades buscan mejorar la movilidad, ampliar la cobertura y modernizar la red de transporte urbano de Bucaramanga.
De hecho, la llegada de los vehículos fue presentada como el inicio de una nueva etapa, más eficiente, sostenible e integrada.
Sin embargo, la realidad en las calles ha sido distinta. Pocos pasajeros han optado por usar los buses duales, y las razones son múltiples: el mal estado de varias estaciones de Metrolínea, la limitada cobertura -pues los buses no llegan más allá de Provenza- y la desconfianza generalizada que muchos usuarios aún mantienen hacia el sistema, tras años de fallas operativas.
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A esta situación se suma la percepción ciudadana de que la inversión “no se justifica”, dado el escaso uso que se les está dando a los vehículos. “Es un lujo que no se nota en la práctica”, comentó un usuario frecuente del transporte público, al señalar que en varias rutas tradicionales los buses convencionales siguen siendo más rápidos y accesibles.
¿Qué responde Metrolínea?
En diálogo con Vanguardia, el gerente de Metrolínea, Emiro José Castro Meza, explicó que la operación de los buses duales no se interrumpirá de manera abrupta, pues en el proyecto de presupuesto de Bucaramanga para 2026 está contemplado el recurso necesario para continuar con el contrato durante el próximo año.
“Del monto total solo se pueden cubrir gastos como el arrendamiento de los vehículos, los conductores, el combustible y el operador de recaudo”, precisó Castro Meza. Además, aclaró que los recursos son administrados a través de una fiducia, bajo la supervisión del Área Metropolitana, “lo que garantiza su correcta destinación”.
Los buses duales, diseñados con piso alto y piso bajo, tienen la ventaja de poder operar en distintos tipos de paraderos, lo que ofrece mayor flexibilidad durante la transición hacia un modelo integrado. No obstante, hasta ahora esa versatilidad no ha sido aprovechada del todo en la capital santandereana.
Para muchos usuarios y analistas del transporte, el problema no radica en los vehículos, sino en la falta de infraestructura adecuada y de rutas atractivas. “Traer más buses no sirve si no hay estaciones en buen estado o si los recorridos no conectan con los sectores donde vive la mayoría de la gente”, comentó un experto en movilidad urbana.

Por su parte, algunos líderes comunitarios han pedido aclarar si la inversión realmente impacta la movilidad o si solo se trata de una medida temporal sin continuidad garantizada. Temen que los vehículos terminen guardados a fin de año o que el sistema vuelva a entrar en una etapa de incertidumbre.
La expectativa ahora está puesta en lo que decida el próximo mandatario de los bumangueses sobre el futuro del servicio. De esa decisión dependerá si los buses duales seguirán rodando en 2026 o si, una vez más, el sistema de transporte masivo quedará atrapado entre promesas inconclusas.
Mientras tanto, la ciudadanía observa con escepticismo este nuevo intento por recuperar la confianza en Metrolínea: un proyecto que nació con la promesa de integrar a toda el área metropolitana, pero que, por ahora, parece no arrancar del todo.

















