Bucaramanga
Jueves 05 de febrero de 2026 - 07:19 PM

Dilema del Parque Centenario: renovado, pero ‘preso’ de la inseguridad

Renovado y reconocido por la calidad de su arquitectura, el parque Centenario de Bucaramanga convive hoy con una amenaza persistente: la inseguridad. Pese a su transformación, este espacio enfrenta el reto de recuperar la tranquilidad y la confianza ciudadana.

El Parque Centenario fue remodelado recientemente. Sin embargo, hoy es un refugio de habitantes en situación de calle y de consumidores de drogas alucinógenas. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
El Parque Centenario fue remodelado recientemente. Sin embargo, hoy es un refugio de habitantes en situación de calle y de consumidores de drogas alucinógenas. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

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El Parque Centenario encarna hoy una paradoja difícil de pasar por alto. En pleno corazón de la ciudad, este espacio público se convirtió en una de las apuestas más ambiciosas de renovación urbana de los últimos años, un lugar donde el diseño contemporáneo y la arquitectura local buscaron reconciliar a los ciudadanos con su centro histórico.

La intervención arquitectónica transformó el parque en un escenario moderno, abierto y funcional, pensado para el encuentro, la contemplación y el sano esparcimiento. Sin embargo, esa imagen de orgullo contrasta con una dura realidad cotidiana: la presencia constante de habitantes en situación de calle y el consumo de drogas alucinógenas se han ido apropiando del lugar, generando una sensación de inseguridad y alejando a familias, niños y transeúntes que alguna vez vieron allí un espacio para compartir.

Así, el Parque Centenario se debate entre la belleza arquitectónica y el abandono. Hoy mostramos la cara y el sello de una transformación incompleta: una obra que mejoró el paisaje urbano con su diseño, pero que hoy deja en evidencia que la renovación física, por sí sola, no transforma la ciudad si no está acompañada de una gestión oficial que recupere el sentido del espacio público como bien común y motivo de orgullo colectivo.

La cara bonita

Parque Centenario. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Parque Centenario. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

El Parque Centenario, uno de los símbolos más recientes de la renovación urbana en Bucaramanga, fue seleccionado oficialmente como candidato al premio Obra del Año 2026 de ArchDaily, la plataforma de arquitectura más influyente del mundo.

Se trata de un reconocimiento a una obra desarrollada con talento santandereano, que hoy pone a la ciudad en el mapa internacional de la arquitectura contemporánea.

Detrás de esta intervención está el liderazgo del arquitecto colombiano Iván Acevedo, quien, mediante la articulación entre TABUÚ, IAA Studio e IAA Arquitectura y Urbanismo, impulsó un proyecto que redefinió el uso del espacio público.

La propuesta apostó por una ciudad más humana, donde el diseño no solo cumple una función estética, sino que dialoga con las dinámicas sociales y ambientales del entorno.

La transformación del Parque Centenario surgió de un proceso de co-creación y co-diseño que replanteó de manera colectiva un antiguo proyecto destinado a parqueaderos. En su lugar, se priorizó al peatón y se dio paso a una visión biocéntrica, centrada en el bienestar de las personas y en una relación más respetuosa con el medio ambiente, fortaleciendo así el tejido comunitario.

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Para quienes usan el parque a diario, el cambio es evidente. Dante Rallón, un joven que transita con frecuencia por el lugar, asegura que “el parque es bonito y debe mantenerse así. Aunque se ve mucho habitante en situación de calle, prevalecen cosas positivas”.

Una opinión similar tiene David Conrado, quien afirma que “aquí hay cómo pasar un rato de sano esparcimiento; claro, hay que garantizar la seguridad”.

Los dos testimonios reflejan tanto los avances como los retos que acompañan esta obra reconocida a nivel internacional.

La inseguridad, su gran lunar

Algunos habitantes en situación de calle utilizan el Parque Centenario como un improvisado sitio de 'dormitorio'. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Algunos habitantes en situación de calle utilizan el Parque Centenario como un improvisado sitio de 'dormitorio'. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

En la práctica, este parque enfrenta problemas que afectan su uso y percepción por parte de la ciudadanía. La presencia constante de habitantes en situación de calle y de personas que consumen sustancias alucinógenas se han convertido en dos de las principales preocupaciones para quienes transitan a diario por este punto del centro de la ciudad.

Lea además: Más sobre el Centenario

Comerciantes formales del sector señalan que, pese a la remodelación, el parque continúa siendo un lugar complejo para el desarrollo normal de sus actividades. Aseguran que muchos clientes evitan permanecer en la zona, especialmente en determinadas horas del día, por la sensación de inseguridad que persiste en el entorno inmediato.

Uno de los factores más visibles es el deterioro que se produce en algunos espacios del parque, asociado al consumo de drogas y a la falta de control permanente. Esto no solo afecta la imagen del lugar, sino también las condiciones de salubridad y convivencia, aspectos que habían sido uno de los objetivos centrales del proyecto de renovación urbana.

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Jhon Valero considera que “la solución debe pasar por un esfuerzo conjunto entre autoridades y ciudadanía”. En ese sentido, afirma que “es preciso que se refuerce la seguridad y que en cierta medida todos nos apropiemos de la importancia de garantizar el aseo en la zona, como una forma de proteger la inversión realizada y el valor del espacio público”.

Axel Robles advierte que “el tema de la inseguridad es más complicado durante la noche”, lo que incrementa el temor entre quienes trabajan o transitan por allí en esas horas.

Él hace un llamado a las autoridades para que se fortalezcan los controles permanentes. Insiste en que la recuperación debe ir acompañada de acciones que permitan que el parque sea realmente un lugar seguro, limpio y apropiado para todos.

El ayer de este escenario

Así lucían hace medio siglo las ventas ambulantes en el parque Centenario de Bucaramanga (Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL)
Así lucían hace medio siglo las ventas ambulantes en el parque Centenario de Bucaramanga (Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL)
  • En 1910, cuando el país se preparaba para celebrar los cien años de la Independencia, Eugenio Andrade, entonces gobernador de Santander, lideró la construcción de un parque que honrara la fecha. Eran años de entusiasmo y de avances: literalmente, una época de luz que marcó a Santander y que aún se recuerda con emoción.
  • Mientras el cementerio católico autorizaba la incineración de los restos de cerca de cuatro mil mártires de la guerra, como parte de los actos conmemorativos, el gobernador Andrade ultimaba los detalles del que sería el quinto gran parque de la ciudad. El 20 de julio de 1910, en medio de un acto cívico solemne, se inauguró el Centenario, un nombre inevitable para un espacio que simbolizaba el orgullo patrio y el nacimiento de una ciudad que empezaba a reconocerse como la Ciudad de los Parques. Desde entonces, el lugar se convirtió en punto de encuentro, paseo y conversación.
  • Con el paso de los años, el parque fue cambiando de rostro. En uno de sus costados, sobre la carrera 18, la familia Penagos impulsó los primeros pasos de la industria metalmecánica en Santander, con un taller que se volvió referencia. Pero a comienzos de la década de 1960, la esquina suroccidental del parque fue destinada de manera “provisional” a vendedores ambulantes: apenas una docena en un inicio. Para 1962, más de la mitad del parque estaba ocupada por casetas que ocultaron la fuente, las zonas verdes y los senderos peatonales. Al mismo tiempo, el Centenario terminó funcionando como terminal de transporte, con buses y vehículos de servicio público entrando y saliendo por su costado norte.
  • La recuperación empezó en 1987, durante la alcaldía de Plinio Silva, quien lideró el traslado de los comerciantes y de las empresas de transporte que habían tomado el espacio. Gracias a ese proceso, el parque volvió a abrirse a la ciudad. En años recientes, el escenario ha vivido una nueva transformación, fruto de un ambicioso proceso de restauración que implicó una inversión significativa y devolvió al Parque Centenario su lugar en la memoria urbana de Bucaramanga.

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