Cinco desplazamientos, dos despojos y el asesinato de sus dos figuras paternas no fueron suficientes para doblegar a Rebeca Cano Taborda. Su historia, marcada por el rigor de las balas desde que tenía cinco años, es el reflejo de los más de 218.000 santandereanos que hoy, 9 de abril, transforman el dolor en resistencia y liderazgo en el Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas.
Cada 9 de abril se conmemora el Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, un momento para reflexionar sobre las afectaciones del conflicto interno en el país. Se estima que Colombia tiene 11 millones de víctimas. Precisamente, Santander no ha estado ajeno a esta problemática y es uno de los departamentos en los que los grupos armados ilegales siguen dejando marcas.
Analistas y ONG sostienen que en zonas de Santander hay presencia constante de grupos armados pequeños, pero también de estructuras organizadas que forman parte de nombres reconocidos como el Eln, el Clan del Golfo y las Autodefensas. Homicidios, secuestros, desplazamientos, abusos y víctimas de minas antipersonal son algunos de los flagelos que aún generan dolor en la población del departamento. Lea también: Hoy se conmemora el Día de las Víctimas en el país: ¿Cuántas son en Santander?
Por su parte, delitos como la extorsión, el sicariato, la extracción ilegal de minerales y las disputas territoriales por el microtráfico han intensificado el número de víctimas en Santander. Asimismo, se registran muertes selectivas en ciudades como Bucaramanga, Barrancabermeja y Cimitarra como resultado de las disputas por negocios ilícitos.
Padeció la guerra, pero se negó al dolor

En 2024, el número oficial de víctimas en Santander llegaba a 218.419. Sin embargo, la cifra durante este año es incierta porque el recrudecimiento del conflicto desbordó los indicadores; las autoridades adelantan nuevas mediciones para determinarla. Una de las personas a las que la guerra le ‘marcó el alma’ es Rebeca Cano Taborda, una lideresa que actualmente habita en Cimitarra, Santander, y quien desde muy pequeña sintió el rigor de las armas.
A los 5 años, esta mujer vio cómo integrantes de la entonces guerrilla de las Farc entraron al caserío en el que vivía con su familia y asesinaron a su padre de varios disparos. Doce años después, cuando estaba cerca de cumplir su mayoría de edad, Rebeca volvió a convertirse en víctima de la violencia: su padrastro, quien era su nueva figura paterna, fue asesinado de manera atroz.
La lideresa narró que un grupo paramilitar llegó a una vereda de Yondó, sacó a su padrastro, lo llevó cerca del pozo de agua, lo asesinó, lo desmembró y lo sepultó a escasos 40 centímetros de profundidad.
Por miedo a que las armas siguieran acabando con la familia, la madre de la lideresa vendió ‘a precio irrisorio ’ la finca que habitaban y huyó hacia el sur de Bolívar. El duelo y el desplazamiento, a la postre, también terminaron con la vida de su madre: “Mi madre se deterioró, se enfermó y en tres años falleció”, acotó Cano Taborda. Le puede interesar: Recordando a las víctimas: Bucaramanga honra ‘a quienes no regresaron a casa’
Como si la violencia le siguiera los pasos, cuando Rebeca estaba en el sur de Bolívar, las balas nuevamente la acompañaron. Un comandante paramilitar que controlaba plantaciones de coca en la zona la hostigaba, convirtiendo incluso su casa en blanco de disparos durante enfrentamientos con el Ejército.
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“Nos tocaba escondernos bajo la cama para protegernos. Además, el Ejército cogió de helipuerto el patio de nuestra casa; cuando esa aeronave llegaba, nos destechaba el rancho y nos acababa los cultivos”, expresó Cano Taborda.
En la nefasta contabilidad de hechos contra esta mujer se encuentran cinco desplazamientos, dos despojos, dos homicidios y un sinnúmero de amenazas. Sin embargo, en lugar de doblegarla, estos hechos fueron la ‘gasolina’ para salir adelante.
Rebeca se graduó como administradora ambiental de una prestigiosa universidad y actualmente hace parte de la Consultiva Departamental de Comunidades Negras y de la Mesa Departamental de Víctimas de Santander. Hoy ayuda a otras víctimas a obtener su reconocimiento y sirve como apoyo a la comunidad del corregimiento La India, en Landázuri.
Homenaje a las víctimas

Hoy, 9 de abril, Santander se une a la conmemoración para reconocer y dignificar a las víctimas. La Unidad para las Víctimas Regional Santander tiene planeados eventos en el municipio de Tona (Club Los Andes), en Puente Nacional (Casa de la Cultura) y en Bucaramanga (Casa del Libro Total). Vea además: Día de las Víctimas: en Santander piden que se acelere la restitución de tierras y la reparación
De acuerdo con la directora territorial de la Unidad en Santander, Camila Marcela González Galindo, “estos espacios tienen como propósito generar encuentros de reconocimiento y dignificación. Desde la institucionalidad reafirmamos nuestro compromiso con la verdad, la justicia y la reparación integral”.

La cita en Bucaramanga es a las 8:00 a. m. de este jueves en la Casa del Libro Total. Habrá presencia de la Sinfónica de Santander, muestras artísticas y oferta institucional de entidades como Finagro, Icetex, la Unidad de Búsqueda y la Defensoría del Pueblo, entre otras. González Galindo concluyó con un mensaje de aliento: “Ser víctima es algo muy duro, pero siempre les digo que sean resilientes; el Estado tiene ofertas a las que pueden acceder por tener el registro que los acredita”.

















