Después de que su caso se hiciera público, el niño de 7 años, de Norte de Santander, será trasladado a la Fundación Cardiovascular, donde los médicos evaluarán su estado y definirán el siguiente paso de su tratamiento.

Después de hacer público su llamado de auxilio por las dificultades que enfrentaba para acceder a atención médica, Lucas Murillo García, un niño de 7 años de Cúcuta, será trasladado este lunes en un avión ambulancia a Bucaramanga. Su destino será la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), donde los médicos evaluarán su estado de salud y definirán si puede continuar con el proceso hacia un trasplante de corazón.
La decisión se conoció después de que el caso de Lucas llegara hasta el Gobierno Nacional y el presidente de la República se pronunciara sobre su situación. Posteriormente, la Nueva EPS anunció las acciones necesarias para garantizar su traslado y atención.
Lucas nació con una compleja cardiopatía y requiere oxígeno de manera permanente. Según explicaron los médicos de la FCV, tiene síndrome de hipoplasia del ventrículo izquierdo, una condición congénita en la que una de las mitades del corazón no se desarrolla adecuadamente.
Debido a la complejidad de su condición y al riesgo que representaría para él un vuelo comercial, el traslado desde Cúcuta hasta Bucaramanga se realizará en una aeronave medicalizada. Así lo explicó Víctor Castillo, de la Fundación Cardiovascular.
Una vez llegue a la institución, Lucas será hospitalizado y, acompañado por su mamá, comenzará una nueva valoración médica. El equipo de especialistas le practicará una serie de exámenes para determinar en qué condiciones se encuentra su corazón y cuál es el tratamiento más adecuado.
Un largo tratamiento desde su nacimiento
Según la FCV, Lucas ha enfrentado importantes desafíos médicos desde que nació. Cuando era un recién nacido fue sometido a una cirugía de Norwood, un procedimiento complejo que busca reconstruir la circulación y mejorar el flujo de sangre en pacientes con esta malformación cardíaca.
Esta intervención corresponde a la primera de tres etapas quirúrgicas que suelen requerir los niños con esta condición a medida que crecen. Sin embargo, posteriormente Lucas dejó de tener seguimiento en la Fundación Cardiovascular y continuó su atención en diferentes centros médicos del país, una situación que, de acuerdo con los especialistas, contribuyó al deterioro de su condición cardíaca.
Publicidad
Víctor Castillo explicó que la falta de continuidad en la atención estuvo relacionada, entre otros factores, con las dificultades que la familia enfrentó para obtener autorizaciones y órdenes médicas de la Nueva EPS.
Lucas llevaba más de un año esperando la continuidad de su tratamiento, mientras su madre adelantaba trámites y reclamaba las autorizaciones necesarias para que pudiera ser valorado nuevamente por especialistas.
De acuerdo con Castillo, durante los últimos dos años y medio el equipo médico de la FCV no logró obtener las órdenes necesarias por parte de la EPS para continuar con el seguimiento del menor, lo que representó una pérdida de tiempo valioso para su atención.
Ahora, los especialistas de la Fundación Cardiovascular de Colombia deberán determinar cuál será el siguiente paso. Entre las posibilidades están realizar una cirugía de Fontan, que corresponde a la tercera y última etapa de la reconstrucción cardíaca para pacientes con un solo ventrículo, o evaluar la posibilidad de un trasplante de corazón.
La decisión dependerá de los resultados de los exámenes y de las condiciones actuales de Lucas. Si su corazón aún permite una nueva intervención reconstructiva, los médicos podrían optar por la cirugía de Fontan. Pero si el daño cardíaco es demasiado avanzado, el trasplante podría convertirse en la alternativa para darle una nueva oportunidad.














