Contaminación de quebradas con mercurio, uso de explosivos para desviar cauces, excavaciones en terrenos que soportan barrios con erosión, así como amenazas contra líderes comunales y residentes por parte de grupos armados: Vanguardia presenta los devastadores impactos de la minería ilegal sobre la escarpa de Bucaramanga.

Publicado por: Katterine Dimas
“El asunto es muy grave. Todos estos daños de la minería ilegal agudizaron los problemas de erosión en la escarpa. Muchas trochas que anteriormente cruzábamos literalmente desaparecieron o están en falso, porque el piso está lleno de huecos, parecido a un queso gruyer. En sectores como San Rafael, entre otros, podría haber desastres o tragedias si se permite que esto siga avanzando”.
Este testimonio es de uno de los funcionarios que coordina y participa en los operativos realizados en campo para el control de las actividades de minería ilegal en Bucaramanga.
Las mismas autoridades alertan sobre el acelerado deterioro de la ya frágil escarpa occidental, debido a las excavaciones, explosiones, desvío de cauces y alteración de taludes en múltiples puntos del perímetro urbano que colinda con áreas especiales de protección. Lea también: Murió hombre tras quedar sepultado por un deslizamiento en la escarpa occidental de Bucaramanga
El hallazgo de un cuerpo sin vida, reportado el pasado jueves en la escarpa del barrio Campo Hermoso, volvió a encender las alertas frente a la extracción ilegal de oro en estas zonas. Líderes comunales como Larry Sánchez, edil de la Comuna 5 y quien se encuentra amenazado, advierten sobre la gran preocupación que tiene la comunidad y la necesidad de implementar estrategias adicionales para la protección de estas áreas, como, por ejemplo, el regreso de los guardaparques y guardabosques que anteriormente custodiaban terrenos clave.

La escarpa occidental en Bucaramanga, bajo el asedio de la minería ilegal
La minería ilegal se ha convertido en una de las principales amenazas ambientales para la escarpa occidental de Bucaramanga. Pese a los operativos realizados durante varios años, la extracción ilícita de oro continúa afectando zonas declaradas de preservación ambiental y los cuerpos de agua que atraviesan este sector de la capital santandereana.
Un diagnóstico elaborado por la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB, autoridad ambiental) advierte que la problemática se ha intensificado desde 2020 y el deterioro de algunas áreas es cada vez más evidente con el desarrollo de actividades de minería de oro aluvial.

Entre 2020 y 2026, la CDMB reportó 270 operativos de seguimiento, vigilancia y control ambiental en predios públicos, institucionales y privados de la escarpa occidental, comprendida entre Bucaramanga y Girón.
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De ese total, 237 operativos estuvieron relacionados específicamente con minería ilegal, mientras que se reportaron 750 capturas durante el periodo. En 2020 fueron 11 operativos por minería ilegal y 48 capturados; en 2021, 25 operativos y 62 capturados; en 2022, 23 operativos y 128 capturados; en 2023, 45 operativos y 152 capturados; en 2024, 60 operativos y 111 capturados; en 2025, 43 operativos y 133 capturados; y en 2026, hasta el corte del documento, 30 operativos y 116 capturados.

Durante las inspecciones, también evidenciaron extracción ilegal de material de arrastre, tala y aprovechamiento forestal no autorizado de especies arbóreas nativas, ocupaciones irregulares de predios institucionales y privados, establecimiento de cultivos de pancoger dentro de áreas de preservación ambiental, apertura de vías y senderos no autorizados, movimientos de tierra, disposición inadecuada de residuos sólidos y quemas a cielo abierto.
“Estas actividades generan procesos de degradación del suelo, pérdida de cobertura vegetal, fragmentación de hábitats, alteración de cauces naturales, incremento de procesos erosivos y contaminación de fuentes hídricas”, sostiene la CDMB.
El problema adquiere una dimensión mayor porque buena parte de las zonas intervenidas hacen parte del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI), una categoría destinada a la preservación, restauración y uso sostenible de los recursos naturales.

Los barrios en alto riesgo por la minería ilegal en Bucaramanga
Alfonso Pinto Frattali, secretario del Interior de la Alcaldía de Bucaramanga, reconoció a Vanguardia que “es delicada la situación. Todas las semanas programamos operativos, al menos uno. Siempre que realizamos estos controles reportamos capturas. Siempre priorizamos los reportes de la comunidad”.
Sin embargo, las autoridades locales alertan que existe un desgaste institucional en medio de estas capturas y procedimientos, ya que, finalmente, los capturados resultan libres, sin ningún tipo de aprehensión o condena. Prácticamente burlan el sistema judicial, pese a que son encontrados destruyendo las áreas de especial protección en la escarpa.
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En la mayoría de las ocasiones, según lo explicado desde la Secretaría del Interior, estos individuos y sus defensores se amparan en leyes que protegen la minería ancestral y fingen ser supuestos mineros tradicionales, cuando en realidad utilizan químicos altamente contaminantes y prácticas destructivas del medio ambiente.
“El Municipio aborda este problema de la forma que le compete, pero tenemos una debilidad en el sistema garantista de los juzgados. Estamos trabajando, junto con Fiscalía, en mejorar estos protocolos”, agregó Pinto Frattali.
En entrevista con Vanguardia, el funcionario que coordina en campo estos operativos reveló que “San Rafael, en cercanías del vivero Nazaret, es una de las zonas más afectadas. Existe una gran cantidad de mangueras para perforar taludes. En la zona se han presentado amenazas contra la comunidad, por ponerlos en evidencia y allegarnos las quejas. Si esto sigue así, barrios como San Rafael, Nariño, Estoraques y Santander podrían sufrir graves consecuencias”.
En las escarpas de Don Bosco, Los Pantanos y La Joya también se alertan este tipo de actividades ilegales y graves daños ambientales.
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La contaminación de las quebradas se agrava en Bucaramanga
Uno de los mayores riesgos está relacionado con el agua. En el área de influencia de los predios intervenidos nacen o discurren quebradas como La Cuyanita, La Joya, Chapinero, Las Navas, La Rosita, Dos Aguas, La Picha, La Chocoa, El Loro y Argelia, varias de ellas afectadas por actividades antrópicas ilegales.
Como consecuencia de la extracción de oro, han cambiado físicamente estos sistemas hídricos. Un ejemplo es la quebrada La Rosita. Entre 2020 y 2021 comenzaron a evidenciarse cambios en el ancho del cauce y acumulación de material suelto producto de la minería. Posteriormente, se registró pérdida de cobertura vegetal, arrastre de material hacia la fuente y un aumento considerable de la actividad minera.
Para 2024, la CDMB reportó que La Rosita había perdido su cauce natural, con puntos críticos de intervención dentro de la lámina de agua y abundante material pétreo sedimentado.

Otro de los casos documentados es el de la quebrada La Chocoa. En 2018 se observaba cobertura vegetal nativa y no había evidencias de intervenciones antrópicas. Posteriormente, aparecieron áreas sin vegetación y, entre 2021 y 2022, aumentaron los puntos afectados y se amplió la actividad minera. El diagnóstico señala que el cauce perdió cobertura vegetal y comenzó a acumular material pétreo procedente de las actividades mineras.
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Para 2024, el panorama era mucho más crítico. “La fuente hídrica había quedado ‘totalmente desprotegida’, con procesos de socavación y erosión, además de disposición de material pétreo producto de las intervenciones”, señala el diagnóstico realizado por la CDMB.

Denuncian amenazas y grupos armados tras la minería ilegal en Bucaramanga
En diferentes puntos de las comunas 3 y 5, las comunidades también han advertido daños en estructuras de servicios públicos, como explosiones que resultan afectando estructuras del sistema de alcantarillado y el suministro de agua potable.
Raúl Sarmiento, edil de la Comuna 5 y habitante de la Urbanización Búcaros, denunció que “hemos sufrido amenazas por dar a conocer esta situación, porque detrás de este negocio hay grupos armados que tienen hasta campaneros en las zonas verdes del Viaducto de la Novena. El cauce de la quebrada El Loro fue ampliado y sigue siendo alterado por esta minería ilegal, algo que nos preocupa mucho porque se acerca a nuestras casas. Antes la distancia era de unos 200 metros y calculamos que actualmente estamos a 100 metros del cauce”.
Todo esto sucede sobre la línea de erosión de Bucaramanga, que se extiende por cerca de 61 kilómetros y abarca a 41 barrios. Los datos oficiales estiman que cerca de 6.000 familias residen a lo largo de ella.

“Hace un año, en los operativos usábamos trochas que conectaban sectores como San Rafael con Chimitá, pero ahora estos recorridos se volvieron mucho más complejos, porque el suelo prácticamente desapareció. Varias veces hemos tenido que devolvernos porque ya no hay camino, nos toca usar cuerdas y amarres para seguir adelante. Todos estos barrios están en riesgo, porque la minería se está haciendo abajo, en los terrenos que los sostienen”, relató el líder de estos operativos.
Larry Sánchez, edil de la Comuna 5 y uno de los líderes que hace seguimiento a esta situación, manifestó que “es lamentable. Esto se salió de control, se está desbordando. La autoridad ambiental no toma con suficiente seriedad este tema, y la administración municipal tampoco lo exige. Este asunto se viene alertando desde 2020. Salen en operativos y capturan a tres personas con pica y pala, pero ninguno ha sido judicializado por el tema. Aquí no hay ninguna investigación a fondo. Por ejemplo, las autoridades ni siquiera saben cuántas hectáreas de la escarpa occidental están afectadas”.
Desde la Secretaría del Interior de Bucaramanga se informó que actualmente se coordinan acciones con diferentes autoridades, como la CDMB y la Fiscalía, con el fin de adoptar mayor rigurosidad y detalle durante los procedimientos de captura, individualización, entrega de informes y aporte de material probatorio que permita condenar y poner tras las rejas a quienes ejercen minería ilegal en la escarpa.

La minería ilegal se está tomando la escarpa occidental de Bucaramanga
Anteriormente, las comunidades en los sectores de la escarpa lanzaban llamados a las autoridades para que fuesen atendidas problemáticas relacionadas con hechos de inseguridad, caos vehicular, basuras e invasión del espacio público. Pero en la actualidad, la mayoría de llamados son para contrarrestar el auge de estas actividades mineras ilegales y prevenir posibles tragedias.
“Cuando formulamos las propuestas para el Plan de Desarrollo en la Junta Administradora Local de la Comuna 5, la comunidad se preocupó por los problemas de la escarpa y cómo esta sigue cediendo por los impactos de la minería. Nunca habíamos visto esta devastación. Cuando escuchamos pólvora, seguidamente se sienten las explosiones y uno ya sabe que abajo está ocurriendo el desastre ambiental. La ilegalidad sigue avanzando y afectando toda la línea de erosión”, alertó Larry Sánchez.
En barrios y sectores como Nariño y Pantano, vecinos se han despertado asustados en plena madrugada debido a vibraciones y explosiones que se alcanzan a sentir en sus viviendas. Ellos reportan daños en estructuras de alcantarillado en medio de estas actividades para extraer oro.
Mirian Colmenares, líder comunal de Pantano Sector 2, relató que “la quebrada la desviaron a punta de explosivos. Ahora se ve más ancha y está socavando los taludes. Ya no existen orillas y el agua choca contra la escarpa. Sería muy bueno que se pensara en canalizar quebradas como La Rosita y El Loro, a ver si esto se frena. Por el lado de Don Bosco, los están haciendo y justo debajo hay una pantalla anclada”.
Además de un diagnóstico técnico y actualizado, los líderes comunales también reclaman a las autoridades la formulación y activación de un plan integral de intervención, por medio del cual se puedan restaurar, recuperar y reforestar aquellas áreas neurálgicas de la escarpa devastadas por la minería ilegal, de modo tal que se logren paliar oportunamente los daños cometidos.

El mercurio agrava la amenaza de minería ilegal en Bucaramanga
A la transformación física del territorio se suma un riesgo químico. El diagnóstico de la CDMB señala que la extracción de oro aluvial se realiza en algunos sectores mediante el uso de mercurio, una sustancia cuyo uso está prohibido en este tipo de actividades conforme a la Ley 1658 de 2013.
Una gota de este metal basta para contaminar más de 30.000 litros de agua potable. Se utiliza en la minería para separar el metal de la piedra extraída. Este elemento químico se adhiere al oro, formando una amalgama.
“La preocupación está en que el problema no termina en el sitio donde se extrae el material. Las actividades mineras implican captaciones ilegales de agua mediante mangueras y motobombas, utilización de agua a presión para desprender material de los taludes y posterior procesamiento mediante herramientas artesanales. Las aguas utilizadas son descargadas sin tratamiento o control hacia las fuentes hídricas”, detalla la CDMB.
La minería ilegal, según el diagnóstico de la corporación, es una problemática que se ha extendido a sectores como La Cuyanita, Nazaret, Chimitá, Café Madrid, San Felipe, La Joya, la zona boscosa de la escarpa occidental y otros puntos de la ciudad.

Alertan sobre la tala de árboles en la Comuna 5 de Bucaramanga
Las alertas de los líderes comunales indican que actualmente se registran graves daños en la capa vegetal y el arbolado de la Comuna 5, en inmediaciones de Campo Hermoso y el Viaducto de la Novena.
“Hay una gran cantidad de árboles que talaron detrás del Hospital San Camilo, e igualmente a la altura del barrio Villa del Prado, en frente de la Cárcel Modelo. Esto que ocurre también se puede ver a simple vista desde el Viaducto de la Novena. Estos grupos incluso ya tienen campaneros que alertan de la llegada de autoridades o de extraños”, alertó el edil Larry Sánchez.
Raúl Sarmiento, edil de la misma comuna, indicó que “este es un SOS para la CDMB. Son más de $80.000 millones de pesos que recibe la corporación al año. Ellos pueden gestionar acciones de protección adicionales y contundentes”.

“Ningún tipo de minería está permitida en Bucaramanga”
La Alcaldía de Bucaramanga, por medio de la Secretaría del Interior, dejó en claro que en el municipio actualmente no existen permisos para el desarrollo de actividades de minería, mucho menos en zonas clasificadas como DRMI (Distrito Regional de Manejo Integrado), lo cual las blinda, en el papel, de todo tipo de intervenciones que puedan afectar la biodiversidad, el suelo, el agua y el ecosistema en general.
“La escarpa es una zona protegida. En Bucaramanga no hay absolutamente ni un solo permiso para hacer minería artesanal ni de ningún otro tipo. Aquí no existe minería tradicional y lo que realizan son perforaciones en los taludes. Hablamos de graves impactos ambientales también, con uso de químicos. Estamos trabajando en fortalecer la legalidad de las capturas”, se informó desde dicho despacho.

La dificultad para controlar la minería ilegal
La CDMB reconoce que existen sectores de difícil acceso y que, durante algunos operativos, las personas vinculadas a estas actividades han obstruido las labores de las autoridades e incluso han agredido a funcionarios.
Sin embargo, sostiene que “se han ejecutado diversas actuaciones orientadas a la protección y conservación de los recursos naturales presentes en los predios intervenidos, priorizando aquellos sectores donde se ha identificado mayor incidencia de actividades ilegales asociadas a la explotación ilícita de yacimientos mineros con fines de extracción de oro y otras conductas que generan un alto impacto sobre los ecosistemas estratégicos de la Escarpa Occidental”.
Ahora bien, el problema no termina con el desmantelamiento de un punto de minería o la captura de quienes participan en la actividad. Después de años de intervención, permanecen terrenos erosionados, pérdida de cobertura vegetal, cauces alterados y acumulación de material.

¿Hay relación con la minería en Soto Norte?
La minería ilegal en la escarpa occidental tendría, según el analista Julio Acelas, una relación principalmente indirecta con la actividad minera de Soto Norte, más asociada al conocimiento de las prácticas de extracción y al movimiento del oro que a la presencia de estructuras armadas.
Acelas sostiene que en la escarpa “son personas independientes” que han adquirido “algún aprendizaje y algún vínculo con personas de Soto Norte”, quienes conocen prácticas tradicionales de extracción de oro tanto de río como de veta.
El experto afirma que existe información sobre la presencia, en el norte de Bucaramanga, de las denominadas “piscinas”, utilizadas para procesar el material aurífero proveniente de Soto Norte y emplear mercurio para separar el oro.
Según explica, “mucho del oro que sale del antiguo título de oro en el Páramo, que eso es diariamente y genera miles de millones de pesos, mucho de ese oro se procesa y se transforma en piscinas”. Agrega que “hay información de que en el norte de Bucaramanga hay piscinas donde ese material llega y ahí es donde se procesa, se lava con mercurio y obviamente se convierte en oro”.
Sin embargo, advierte que algunas bandas delincuenciales que operan en Bucaramanga estarían comenzando a captar rentas relacionadas con el oro proveniente de esa zona: “Algunas, desde hace algún tiempo, captan rentas de la minería ilegal que se produce en Soto Norte”. Según su relato, estas organizaciones se dedican a comprar oro en esa región y posteriormente comercializarlo en Bucaramanga, aunque aclara expresamente que ese fenómeno no se ha evidenciado todavía en la minería de la escarpa, donde “el nivel de producción es muy bajo y la producción es a escala, digamos, artesanal”.
















