Bucaramanga
Jueves 17 de septiembre de 2026 - 11:52 PM

“Todo es de pánico”: familias de Villa Paula, en Girón, viven con miedo a que la loma se les venga encima

Árboles que se desploman, piedras que ruedan hasta las calles y barro que se mete a las casas. Así es cada aguacero para las familias de este barrio, que aseguran llevar meses pidiendo ayuda sin ver obras.

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Publicado por: Danilo Cárdenas

Cuando empieza a llover en Villa Paula en Girón, sus habitantes miran hacia la loma. Según cuentan, a pocos metros de sus casas la tierra baja como un río, arrastra piedras y tapa el caño, y el agua termina entrando a las viviendas. La comunidad asegura que todo empeoró hace cerca de un año, cuando comenzó la construcción de una vía en la parte alta del sector.

“Todo es de pánico. La humedad en las casas te daña las paredes. Eso es terrible”, contó uno de los residentes. En el barrio hay 49 casas bifamiliares, donde viven cerca de 100 familias y más de 400 personas, de acuerdo con René Alejandro Amorocho Aponte, presidente de la Junta de Acción Comunal.

Muchas son víctimas del conflicto armado o desplazadas por la violencia. Otras llegaron reubicadas desde el barrio Esperanza III, en el norte de Bucaramanga, porque allá sus casas estaban en riesgo. Ahora, según cuentan, vuelven a vivir con miedo de perderlas. “Mire cómo estamos nosotros, casi pegados a la misma loma”, dijo Amorocho durante un recorrido de Vanguardia por el sector. Le recomendamos: Esto se sabe del accidente en Girón donde murió joven estudiante tras caer debajo de un camión

“Cuando llueve duro, la tierra baja como un río”

Los vecinos relatan que, desde que empezaron los trabajos de la vía, las piedras y la tierra comenzaron a rodar hacia las casas. En los últimos meses se han caído dos árboles grandes, y uno de ellos tuvo que ser cortado y retirado por el Cuerpo de Bomberos el jueves 10 de septiembre.

Hoy la angustia está en otro árbol que, según la comunidad, está a punto de desprenderse con parte del terreno. “Ese árbol está que se nos viene encima. Con un aguacero grande se nos viene y es un peligro”, dijo uno de los habitantes.

El agua es la otra pesadilla. Según los residentes, el caño del sector se tapa con la tierra y los residuos que arrastra la lluvia, y el agua se represa frente a las casas. “Cuando eso se tapa y llueve, se entra el barro a las casas, se entra el agua lluvia”, relató un vecino.

Las huellas están en las paredes. Mientras recorría su vivienda, uno de los habitantes señaló una grieta en uno de sus muros y las paredes lavadas por el agua; en la parte trasera, las goteras han dejado manchas de humedad. “Las casas en los primeros pisos están húmedas y sus paredes están agrietándose “, afirmó otro residente.

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A eso se suma el paso de maquinaria pesada de una construcción cercana. Según los residentes, esos vehículos salen por las calles del barrio porque la otra salida está bloqueada, y las casas vibran cada vez que pasa uno. El único muro de contención que tienen es pequeño. De acuerdo con Amorocho, tendría más de 30 años y ya se está despedazando por uno de sus costados.

Lo que pide la comunidad

Para los vecinos, cortar árboles no resuelve el problema. En una reunión, la comunidad concluyó que la salida es un muro de contención o una pantalla que sostenga la ladera, junto con obras que lleven el agua lluvia al alcantarillado y eviten que se filtre a las casas. También piden que la Personería acompañe el caso, por la cantidad de víctimas del conflicto que viven en el barrio.

Amorocho dice que llevó esa preocupación al alcalde Campo Elías Ramírez, en una reunión con presidentes de juntas. “No quiero ser de esas personas que digan que nos vamos a morir, pero esto es un problema a muy corto plazo”, le habría dicho. Y advirtió: “Si no toman medidas de contingencia, en poquitos días vamos a estar contando otra historia”. Lea: Más que música: la banda marcial que educa y transforma en Girón

Meses de peticiones y una tutela

“Hemos tocado puertas en todos lados. Hasta en la Defensoría del Pueblo llegamos y no nos pusieron cuidado”, dijo el líder comunal. El 26 de marzo, la JAC radicó un derecho de petición ante la Alcaldía de Girón, con copia a Planeación, Infraestructura y Gestión del Riesgo. En el documento advirtió un riesgo de deslizamiento porque el talud perdió su corona, la estructura que recogía el agua de escorrentía y la llevaba al alcantarillado.

El escrito señala además que las aguas lluvias del barrio Asovisolan, en la parte alta, sobrepasan el sardinel y caen sobre la ladera. Según el documento, las casas de ese sector están a unos 8 metros del borde, por lo que un colapso afectaría a ambos barrios. La comunidad pidió una visita técnica urgente, un estudio de suelos, recursos para estabilizar el talud y medidas provisionales mientras tanto.

Después, Amorocho presentó una tutela contra la Alcaldía, la Secretaría de Infraestructura y la Oficina de Gestión del Riesgo. El 26 de mayo, el Juzgado Segundo Civil Municipal de Girón declaró un hecho superado, es decir, consideró que lo pedido en la tutela ya se había atendido durante el proceso, y no dio órdenes a las entidades.

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Vanguardia consultó a la secretaria de Infraestructura, Maritza Silva Figueroa, sobre la situación del talud, las respuestas a la comunidad y los señalamientos del presidente de la JAC y al cierre de esta nota no ha recibido respuesta.

Publicado por: Danilo Cárdenas

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