Desde hace siete décadas se presta el servicio de transporte urbano convencional en Bucaramanga. Los cambios que se han dado teniendo en cuenta las necesidades de los pasajeros y la ampliación de las vías, han estado marcados por la transformación en los modelos de los buses.
Publicado por: Xiomara K. Montañez M. / xmontanez@vanguardia.com
Hoy, entre la llegada del sistema de transporte masivo y la salida de los 2.100 buses convencionales, la cultura ciudadana en materia de movilidad comienza a transformarse.
Ya no se hablará de buses y busetas, sino de articulados, padrones y alimentadores. Así mismo, ya no se pedirá el cambio sino que se hablará de recargas.
Ante este panorama, vale la pena recordar cómo ha sido este cambio y cuáles son las empresas que se le han medido al reto de innovar en servicio y tecnología.
Este es un recorrido que inicia en 1920, cuando en el país se comenzó a fabricar manualmente las carrocerías, que pasa por la década de los años 40 cuando Transcolombia S.A. abrió la primera ruta urbana por la carrera 15, y que finaliza con la entrada de buses articulados como los de Metrolínea.
Signos de identidad
En Bucaramanga, como en otras ciudades del país, las empresas de transporte adoptaron carrocerías cuyos modelos eran tomados de los buses escolares de los Estados Unidos.
El modelo norteamericano marcó la década de los años 40 y 50 y empresas como Transgirón S.A., Unitransa S.A. y Transpiedecuesta contaron con estos modelos.
La precursora, Transcolombia S.A.
La primera empresa en prestar el servicio de transporte fue Transcolombia S.A.
Durante la década de los años 60, esta empresa puso a rodar en Bucaramanga cinco buses, con capacidad para 29 pasajeros y asientos de tres puestos.
Una de las principales características de esta flota era la mezcla de madera y metal, cuyos marcos estaban al aire libre.
Las publicaciones de esta empresa aseguran que ningún pasajero debía ir de pie y que a falta de registradora, un auxiliar o cobrador se encargaba de recoger el valor de pasaje en una bolsita de tela.
Además de pensar en los vehículos, Transcolombia S.A. también se preocupó por habilitar un terminal para sus buses, el cual contaba con oficinas y un surtidor de gasolina.
Una década de modernidad
Para esta época modelos como los Ford, modelo 50, ya eran historia en la mente de los santandereanos. Uno que otro de estos vehículos aún se veían circular por el centro y la zona norte de la capital santandereana. Para esta década la modernización del transporte presentaba a los usuarios buses con cabina separada para el conductor y dos puestos para los usuarios, sillas tapizadas y uniformes, y claraboyas para la ventilación.
Entrada de los colectivos
El eje comercial de esta época fue el diseño de pequeños buses, que en Bucaramanga se llamaron colectivos o microbusetas. Durante la década de los años 80 entraron en furor estos modelos, los cuales se caracterizaban por tener una cabina más pequeña, asientos para dos personas y registradoras para el cobro.
síntesis
Con la modernización
2.100 buses rodaban por Bucaramanga y el área metropolitana.
588 buses deben salir de las vías durante la primera fase de operación del sistema integrado de transporte masivo.
De esta cifra, 350 hacen parte de la operadora Metro 5 Plus S.A. que agrupa a empresas como Transcolombia S.A., Unitransa, Cotrander y Transgirón. 
La otra empresa operadora, Movilizamos S.A., que agrupa a las empresas Cootragas, Metropolitana de Transporte, Transpiedecuesta, Lusitania, Villa de San Carlos, Flotax, San Juan y Oriental de Transportes, deben retirar en la primera fase del Metrolínea, 237 vehículos.
1.650 buses deben dejar de circular en la capital santandereana cuando Metrolínea cubra el servicio en un 100%.















