miércoles 20 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Camas vacías ponen en riesgo finanzas de clínicas y hospitales en Santander

Además de la fuerte crisis que venían soportando, desde que inició la emergencia estas instituciones dejaron de facturar por la prestación de varios servicios. No obstante, las áreas que habilitaron para la atención de pacientes con COVID-19 tampoco han sido utilizadas.
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Aunque parezca extraño o paradójico, las instituciones prestadoras de servicios de salud, del sector público y privado en Santander, se ven hoy enfrentadas a un grave riesgo financiero. El cierre parcial de sus puertas y las camas vacías a espera de que llegue un paciente contagiado con COVID-19, los puso en el limbo.

Hace menos de dos meses, por normativa nacional tuvieron que cancelar la prestación de varios servicios. Y ponerse a disposición de esta emergencia ha significado un ‘bajonazo’ en los ingresos; es decir, muchas camas y Unidades de Cuidados Intensivos, UCI, que se destinaron específicamente para quienes adquirieran la enfermedad altamente contagiosa, no se han utilizado hasta el momento.

En ese sentido, dichas entidades necesitan ponerlas en servicio lo más pronto posible, pues en últimas, así es que obtienen ingresos. Actualmente hay una caída en hospitalizaciones, consultas externas, cirugías, exámenes y hasta urgencias.

Ni qué decir de los especialistas que son contratados para casos puntuales. Si no atienden pacientes, sus ingresos mensuales tendrán una reducción significativa; algunos hablan que podría superar el 60% de lo que venían facturando.

Víctor Raúl Castillo Mantilla, presidente de la Fundación Cardiovascular de Colombia, explicó que la situación inició cuando “el Gobierno Nacional, para poder enfrentar la pandemia ordenó la suspensión de las cirugías selectivas y los tratamientos selectivos. Con esta decisión, muy pertinente, los hospitales se desocuparon y dejaron de atender un número de casos muy importantes. La facturación se redujo, en muchos de los casos, hasta en un 50%”.

De acuerdo con Castillo Mantilla, esta situación le agrega a las instituciones de salud un inconveniente mayor en su estabilidad económica, con unos ingresos reducidos que no alcanzan para pagar la nómina, considerado como el rubro más alto en cada entidad. En el caso puntual de la Fundación Cardiovascular, la facturación, durante el mes de abril, se redujo en un 28%.

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¿Hay solución?

Sobre el tema, Javier Villamizar, secretario de Salud de Santander, confirmó que, en efecto, no se han requerido las camas que se incluyeron en el plan de acción y expansión presentado ante el Ministerio de Salud y Protección Social. Aunque a la fecha el Departamento suma 50 casos confirmados por Coronavirus, no se tienen pacientes hospitalizados, ni en Unidades de Cuidados Intensivos.

Frente al panorama expuesto, el funcionario reconoció tener conocimiento del malestar que existe. “Se han presentado quejas, debido a las medidas tomadas a nivel nacional. Las IPS presentan una baja facturación por los servicios cancelados y eso de alguna manera ha sido perjudicial. Por el momento, tenemos una capacidad instalada de 375 UCI y el 35% de esta quedó destinada para uso exclusivo de pacientes con COVID-19”.

Según Villamizar no es posible definir cuándo se empezarían a reactivar o normalizar los servicios en clínicas y hospitales, aunque ya se han hecho solicitudes para iniciar con las consultas externas.

“Es necesario evaluar el comportamiento del virus, de acuerdo con la activación paulatina de los sectores económicos. Por ahora estamos con un buen comportamiento a nivel nacional, pero si esto se incrementa evaluaremos y tomaremos nuevas medidas”, acotó.

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