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Jueves 30 de abril de 2026 - 01:00 AM

Trump está feliz: la OPEP pierde poder

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Pese a seguir atrapado en la guerra que desató contra Irán —y a su furiosa aparición el domingo pasado en el programa “60 Minutes” de NBC, donde acusó a la periodista Norah O’Donnell de ser “una desgracia”—, Trump tiene un motivo para estar feliz. Y, curiosamente, ese motivo viene del Golfo Pérsico.

Se trata de la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP. ¿Por qué beneficia a Trump y cuáles son las razones que podrían explicar la decisión del tercer mayor productor mundial de petróleo?

Empecemos por lo primero. Estados Unidos se beneficia de este movimiento porque logra debilitar a la OPEP y a los países del Golfo en su influencia sobre la producción y los precios mundiales del crudo. El agresivo estilo transaccional de Trump ha ido en paralelo con su esfuerzo constante por dividir a los países que conforman distintas regiones del globo, ya sea Europa, América Latina o, en este caso, Medio Oriente.

Por otro lado, las motivaciones de Emiratos Árabes Unidos para abandonar la OPEP son tanto coyunturales como estructurales. En cuanto a las primeras, deben considerarse los efectos del cierre del estrecho de Ormuz, que ha generado una crisis sin precedentes en el suministro mundial de crudo. No obstante, el petróleo emiratí cuenta con una ruta alternativa hacia los mercados internacionales a través del puerto de Fujairah, en el golfo de Omán.

También pesa en esta decisión la rivalidad estratégica con Arabia Saudita, evidente en las diferencias al interior de la OPEP por asuntos como los límites a la producción, que los emiratíes buscan llevar al máximo. Esta competencia también se manifiesta, a través del Mar Rojo, en los conflictos en Yemen, Sudán y Somalia.

En el marco de este pulso regional —y del actual conflicto con Irán—, Emiratos busca desplazar a Arabia Saudita alineándose con el eje Estados Unidos–Israel, tanto en lo militar como en lo económico. Su objetivo: convertirse en el aliado preferido de Trump en la región y captar inversiones de Washington en sectores como el energético, el comercial y el inmobiliario.

Finalmente, es posible que esta decisión, tan pragmática como arriesgada, de Abu Dabi —que enfría aún más sus relaciones con Irán— también esté vinculada a la transición energética. Más allá de la coyuntura, las previsiones de mediano y largo plazo apuntan a una caída en la demanda mundial de crudo. En ese contexto, Emiratos estaría buscando aprovechar los precios actuales para maximizar su producción y vender sus reservas antes de que el mundo deje atrás la dependencia de los combustibles fósiles.

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