Animales amarrados, encerrados, enjaulados, mutilados son el común denominador, hallado en cada operativo, por un grupo dedicado a la protección animal en Bucaramanga y el área.










Publicado por: Milton Velosa Araque
Hasta septiembre pasado, según cifras de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB, 1.006 animales silvestres, muchos de ellos en cautiverio, fueron recuperados en Bucaramanga y el área de jurisdicción de la entidad. De ellos, 366 eran reptiles, 315 aves, 323 mamíferos y dos anfibios.
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El encierro genera en los animales todo tipo de alteraciones mentales y físicas que los pueden llevar hasta la muerte. Según el director de la CDMB, Juan Carlos Reyes, “las personas tienen un concepto errado de que un animal silvestre está bien sólo por el hecho de tenerlo bajo techo, darle comida o fabricarle una ‘casa’ enjaulada. El maltrato animal se inicia desde el momento de que los sacan de su hábitat y se los llevan a vivir en entornos humanos”.
Por su parte, la líder del Grupo de Fauna Silvestre de la CDMB, Diana Pérez dijo que “a los animales encerrados se les ve su mirada triste, muchas veces en mal estado nutricional porque las personas les dan lo que creen que deben comer, sin tener en cuenta la cantidad ni qué alimento es apto para ellos. La comida con sal y propia de los seres humanos les causan un daño irreversible en sus organismos”.
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Entre otros, los animales en cautiverio sufren de estrés, desnutrición, degeneración de pelajes y plumas, caídas en el sistema inmunológico. “Ellos necesitan de grandes extensiones de tierra para desarrollar su ciclo biológico”, afirmó el coordinador del Centro de Atención y Valoración de la CDMB, Juan Sebastián Mejía.















