domingo 17 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Equidad de género: un largo camino que ya empezamos a recorrer

Aunque cada vez más personas consideran importante que hombres y mujeres tengan igualdad de derechos y acceso a las oportunidades, en la práctica la mayoría es consciente que aún falta mucho camino por recorrer.
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El mundo quiere la equidad de género y, según un informe del Pew Reserach Center, cada día más personas están abiertas a la idea de que mujeres y hombres, deben tener las mismas oportunidades.

Sin embargo, la cruda realidad muestra que aún hay un largo camino por recorrer.

El estudio de la Pew Research Center, publicado el pasado jueves 30 de abril, señala que si bien el 94 por ciento de los encuestados en 34 países considera importante que mujeres y hombres tengan los mismos derechos, el 54 por ciento también es consciente de que es más difícil para las mujeres conseguir un trabajo bien pagado.

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Además, la pandemia por COVID-19 ha agudizado la desigualdad de género y la crisis ha afianzado los estereotipos en cuanto a lo que deben hacer hombres y mujeres. Y las cifras lo ratifican en uno de los panoramas más dolorosos: la violencia contra las mujeres.

Entre el 25 de marzo y el 4 de abril se han recibido en Bucaramanga 912 llamadas por violencia intrafamiliar, según la Secretaría de Equidad y Género de Santander. De ese número de llamadas, el 95 por ciento corresponde a mujeres que son abusadas por sus parejas.

Pero es precisamente ante esta desigualdad manifiesta que es importante asumir el reto de romper con la brecha de género para vivir una nueva realidad cuando la pandemia pase.

Es bueno pensarse la equidad de género como algo que nos afecta a todos por igual, a hombres y mujeres, y que si se le apuesta a cambiar la idea sobre las labores de cuidado vamos a tener una sociedad más justa e igualitaria
Viviana Bohórquez Monsalve, Candidata a Doctora en Derecho de la Universidad de Los Andes y experta en estudios de género.

“El principal problema de la desigualdad es que muchos hombres y mujeres no se dan cuenta de que existe”, explica Viviana Bohórquez Monsalve, candidata a doctora en Derecho de la Universidad de Los Andes y experta en estudios de género, “y esta desigualdad empieza en casa. Con la pandemia, muchas mujeres gastamos dos o tres horas más que la mayoría de hombres en el trabajo doméstico y si estamos trabajando en casa tenemos que parar para poder responder al hogar”.

La experta agrega que la equidad de género es una cuestión de ciudadanía, un ejercicio de reconocimiento de las desventajas que en todos los ámbitos han sufrido históricamente las mujeres.

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La realidad en Santander

Andrea Blanco, secretaria de la cartera de Mujer y Equidad de género de la Gobernación de Santander, explicó que según datos del programa de empoderamiento económico sostenible para las mujeres valientes de Santander actualmente existe una brecha amplia en material laboral para las mujeres: es mayor el número de mujeres que están desempleadas.

En 2018 había un 9,1% de mujeres desempleadas, frente a 6,1% de hombres en la misma situación, lo que significa una brecha de 2,5%.

Para 2019 aumentó tanto el desempleo, como la brecha de género: 7,8% es la tasa de desempleo para los hombres y del 11,9% para las mujeres, lo que significa que la diferencia aumentó hasta el 4,1% en el departamento.

912

Llamadas por violencia intrafamiliar se recibieron en Santander entre el 25 de marzo y el 4 de abril.

Si bien aún no existen datos que revelen cómo influyó la crisis laboral debido a la pandemia en las brechas de género, Graciliana Moreno, asesora de la oficina de la mujer de la alcaldía de Bucaramanga asegura que se puede esperar una profundización de estas diferencias.

Desempeñando las mismas funciones que el hombre, la mujer tiene una desventaja histórica con relación a los hombres en materia salarial, sobre todo en carreras relacionadas con las ingenierías y las ciencias.

En abril se atendieron 72 llamadas a esta línea y se logró mitigar en un 10% los casos de violencias que se estaban presentando debido al confinamiento
Andrea Blanco, secretaria de la cartera de Mujer y Equidad de género de la Gobernación de Santander

Según las investigaciones de la secretaria mujer y equidad de género de la Gobernación de Santander, la brecha entre las mujeres urbanas y rurales también es grande. Mientras las mujeres que viven en la ciudad tienen más acceso a las oportunidades y están un poco más a la par de los hombres en materia de acceso a la educación, por ejemplo, en el caso de las mujeres rurales la diferencia es mucho más notoria debido a “su nivel de sumisión y bajo grado de escolaridad”, tal como explica Blanco.

Desde esta cartera, en la actualidad, se realiza un abordaje tanto a este tema, como al de la violencia contra la mujer, que se ha incrementado significativa con el confinamiento: un 70% de las mujeres que sufren violencia durante el confinamiento viven con su agresor.

Una primera estrategia es la línea de atención y prevención a la violencia contra la mujer (6910980), habilitada 24 horas todos los días de la semana y que cuenta con personal capacitado para escuchar a las mujeres con enfoque diferencial dependiendo del tipo de violencias.

Se cuenta también con una patrulla en casa que hasta mayo ha atendido 125 casos de violencia contra la mujer, niños y niñas.

Los retos que afrontan las mujeres por el COVID-19

Juliana Martínez, profesora de la American University, Wahsington, DC y coordinadora de proyectos de Sentiido, señala que las cifras mundiales sobre equidad de género y violencia contra la mujer en Santander no difieren de las del resto del mundo. Y la crisis para la vida de las mujeres que ha provocado el confinamiento no es la excepción.

“El confinamiento ha resultado muy peligroso para las mujeres, la población Lgbt y las mujeres transgénero. El 86% de los casos de violencia hacia la mujer son causados por sus parejas: a los hombres, en general, los asesinan en la calle. Por el contrario, los feminicidios (asesinatos de mujeres) ocurren dentro del hogar y los victimarios son personas que conocen. Las mujeres están encerradas con sus agresores”, explica Martínez.

En el caso de las mujeres transgénero la pandemia ha significado una crisis preocupante, las órdenes de pico y género han llevado a que sean atacadas por los prejuicios.

La experta explica que en el confinamiento las tareas del hogar han aumentado porque los niños y adultos están todo el tiempo en casa. El cuidado de los niños recae sobre las mujeres debido a los prejuicios relacionados con los roles de género.

“Las mujeres ahora no solo tienen que trabajar en el hogar, también tienen que encargarse del hogar y del cuidado de los niños. Muchos hombres sienten una gran ansiedad económica, hay mucha frustración y esto es una receta para el desastre. Si el señor no está acostumbrado a escuchar a los niños llorando y peleando por cualquier cosa y culpa a las mujeres, esas tensiones devienen en violencia”, indica Martínez.

Embarazos no deseados

La experta explica también que durante la pandemia se presenta una mayor dificultad para acceder a los métodos de control de salud sexual y reproductiva, lo que en el mediano plazo decantará en embarazos no deseados y violencia sexual contra las niñas y las mujeres.

Martínez explica que en el caso de las mujeres transgénero la pandemia ha significado una crisis preocupante: “las órdenes de pico y género que se han impuesto en diferentes parte del país están mostrando que las mujeres trans están siendo atacadas por la policía y la ciudadanía por el prejuicio de cómo una mujer debe verse y esto genera violencia”.

Sin embargo, la experta felicita a las autoridades de Santander ya que no han tomado este tipo de medidas discriminatorias.

Finalmente, otro factor que hace parte de la violencia de género es la violencia económica: en la pandemia, las mujeres están sobrerepresentadas en el sector informal, fueron las primeras en quedarse sin trabajo. No solo ganamos menos que los hombres, sino que estamos más empleadas en el sector informal por su flexibilidad laboral. Cuando llegó el confinamiento, las mujeres perdieron su ingreso con todo lo que ello conlleva: no cotizar pensión ni salud.

“En Santander esta disparidad en el tipo de trabajo, la remuneración y los beneficios están relacionados con el género y se agudizó con la pandemia. Lo que vemos es que tan vulnerables somos las mujeres a una serie de violencias que no es solo la violencia física, también económica y sexual”, explica Martínez.

Martínez señala que para los niños, niñas y adolescentes Lgbt ha visto incrementada su vulnerabilidad debido a que al estar en casa encerrados en casa más proclives a ser maltratados por sus familiares debido a los estereotipos de género.

El estado, por supuesto, tiene una gran responsabilidad: “el estado tiene una responsabilidad muy grande de realmente hacer políticas y establecer protocolos de atención que tengan en cuenta la situación. Si le decimos a todo el mundo que se quede en casa, pero este es un espacio peligroso para las mujeres, niños y niñas hay que darles opciones a las mujeres. Debe haber rutas de atención efectivas y multisectoriales para atender a estas violencias”, señala Martínez.

Para 2019 aumentó tanto el desempleo, como la brecha de género: 7,8% es la tasa de desempleo para los hombres y del 11,9% para las mujeres

Con todo, la experta señala que existen circunstancias positivas que podemos que se pueden extraer de la pandemia: “lo que pasa con los roles de género es que no los vemos, nos parecen naturales y actuamos como si lo fueran. Hombres y mujeres podemos prestar atención a qué está haciendo la mamá todo el día y qué podemos hacer distinto desde la realidad en la que estemos para crear nuevos acuerdos que distribuyan las labores del cuidado de manera más equitativa”.

Juliana Martínez, profesora de la American University, Wahsington, DC y coordinadora de proyectos de Sentiido señala que existen circunstancias positivas que podemos que se pueden extraer de la pandemia: “Hombres y mujeres podemos prestar atención a qué está haciendo la mamá todo el día y qué podemos hacer distinto desde la realidad en la que estemos para crear nuevos acuerdos que distribuyan las labores del cuidado de manera más equitativa”. Foto: Getty/VANGUARDIA

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