Bucaramanga
Domingo 17 de enero de 2016 - 08:42 AM

Juegos Nacionales: ¿orgullo o feria de irregularidades?

Para el director saliente del Indersantander, la presentación de los deportistas santandereanos fue histórica. Pero otra cosa piensan algunos deportistas y entrenadores.

A finales de 2015 el entonces gobernador Richard Aguilar y el director del Indersantander, Camilo Rincón, entregaron un cheque simbólico a los atletas. Hoy siguen esperando a que les paguen. (Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)
A finales de 2015 el entonces gobernador Richard Aguilar y el director del Indersantander, Camilo Rincón, entregaron un cheque simbólico a los atletas. Hoy siguen esperando a que les paguen. (Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: UNIDAD INVESTIGATIVA

Camilo Rincón afirma que su gestión al frente del Instituto Departamental de Deportes y Recreación de Santander, Indersantander, no tiene antecedentes. Según dice,  nadie había trabajado por el deporte del departamento como en su administración,  pues antes el instituto estaba en manos de personas que solo buscaban saquearlo.  Por ello, afirma con orgullo que logró que Santander ascendiera dos posiciones en la clasificación de Juegos Nacionales, con dos oros, una plata y siete bronces más que en la edición anterior, y con muchos menos participantes.

Pero algo muy distinto piensan algunos deportistas y entrenadores, que más allá de los resultados de los Juegos Nacionales, denuncian que en esta edición se presentaron múltiples irregularidades en la ejecución del contrato, como pagos por deportistas que jamás viajaron, sobrecostos, direccionamiento de la licitación y no pago de los incentivos prometidos.

La Unidad Investigativa de Vanguardia Liberal analizó el contrato de prestación de servicios 400 por valor de $2.791.159.552, con el que se financió la participación de la delegación santandereana en las justas nacionales.

Esto fue lo que encontró.

DEPORTISTAS FANTASMAS

Según el contrato de prestación de servicios 400, la delegación ‘hormiguera’ para los Juegos convencionales Nacionales estuvo compuesta por 433 personas. Pero además, viajó la delegación que participó en los Juegos Paranacionales, que según el contrato fue de 272 participantes. Sin embargo, los deportistas denunciaron que tal cifra no fue real.

La Unidad Investigativa trató de establecer cuántos deportistas y personal administrativo viajaron a las justas nacionales y encontró que ninguna cifra coincide. Según el comunicado del Indersantander, fueron 212 deportistas. Según el contrato asistieron 433 convencionales y 272 no convencionales, pero según las cuentas que reportó el contratista, en Juegos Nacionales participaron 227 deportistas y 90 directivos, y en los Paranacionales 142 deportistas y 55 directivos.

“El número de deportistas que reporta el Indersantander no coincide con el que aparece en el contrato. Entiendo que las restantes 221 personas pueden ser entrenadores, delegados, biomédicos, prensa y administrativos, pero no puede ser que exista más gente ajena a los deportistas, porque según esto, por cada deportista, a los juegos asistió más de una persona extra”, indicó un dirigente deportivo que prefirió reservar su nombre.

Pero no solo el número de la delegación que participó en las justas atléticas llama la atención. Varias disciplinas salen reportadas en el contrato 400 con tiquetes, hospedaje y uniformes de competencia, a pesar de que no clasificaron.

Es el caso de fútbol femenino, que no participó en los juegos, pero que según el contrato asistió con 18 deportistas. En la misma situación está el ciclismo de montaña, que especifica que incluye a dos competidores, pero Santander no tuvo representación en esta actividad. Además de los 18 integrantes de fútbol femenino y los dos de ciclismo de montaña, aparecen nueve miembros más, entre entrenadores, delegados, biomédica, prensa y administrativos, para un total de 29 personas, por un monto de $49.065.480.

También sorprende la inclusión de una delegación de 12 integrantes del equipo masculino de fútbol sala, cuando este no adquirió el cupo para representar al departamento. Según el contrato, el alojamiento de esta delegación costaba $11.760.000.

El caso más preocupante es el de esgrima, que según el contrato participaría con seis representantes, cuando esta disciplina no solo no clasificó, sino que la Liga no tiene reconocimiento deportivo, razón por la cual no tiene derecho a competir.

Natación carrera también reporta a ocho miembros, cuando en la realidad solo un nadador ‘hormiguero’ compitió; se trata de Óscar García.

Según el ahora exdirector del Indersantander, esas delegaciones aparecen en el contrato porque los calendarios deportivos estuvieron demorados y en el momento en que se hizo la licitación había expectativa de su participación. “Con esgrima yo hice gestión personalmente para que tuviéramos el reconocimiento hasta el último momento, porque teníamos posibilidad de medalla. Desafortunadamente no pudimos ir”.

Sin embargo, cabe anotar que el contrato se firmó tres días antes de la iniciación de los Juegos Nacionales, fecha para la cual ya se sabía cuáles delegaciones y qué deportistas estaban clasificados.

Ante estas inconsistencias, el 31 de diciembre el contratista anexó a la última factura de cobro un cuadro de los valores ejecutados donde ya no aparecen las delegaciones que no participaron en los juegos. Sin embargo, en esta nueva relación de gastos, si bien hay menos deportistas, se incrementaron los valores pagados por distintos conceptos.

Es así como, por ejemplo, aunque ya no aparecen transportadas 433 personas como quedó consignado en el contrato, el monto de los tiquetes se incrementó. Por ejemplo, el trayecto Bucaramanga-Bogotá, que en el contrato tenía un valor de $569.620 por persona, aparece en el acta de liquidación final por $703.000. Lo mismo ocurrió con los tiquetes de Bucaramanga a Cali, que pasaron de $639.340 a $895.000. El mismo comportamiento se observa en los gastos de hospedaje, uniformes, alimentación, calzado y kits deportivos.

La Unidad Investigativa quiso conocer las facturas de los tiquetes, hospedaje y demás valores pagados por el contratista y se encontró con que éste solo presentó dos facturas macro, donde no aparecen los soportes de lo pagado por cada uno de los deportistas. Es decir, hay valores totales por cada concepto (tiquetes, hospedaje, alimentación, etc), pero no están discriminados.

Según Camilo Rincón, esto se explica porque se trata de un contrato de prestación de servicios y no de un convenio. Si fuera un convenio, dice Rincón, sí tendrían que anexar cada pago discriminado, “pero como la unión temporal factura directamente, no está obligada a presentar el comprobante de lo que pagó por cada uno de los ítems”, afirma.

Pero una opinión distinta tiene un abogado cercano al proceso que pidió reserva de su nombre, quien enfatiza en que lo que está en juego es la inversión de recursos públicos, por lo cual el contratista tiene la obligación de acreditar su inversión y el supervisor, el deber legal de verificarla.

A pesar de que hoy no es claro finalmente cuánto se pagó por el contrato, el exdirector afirma que  quedó un saldo a favor del Indersantander por valor de $103.799.969.

 “Esto es un dato histórico. Todos los convenios anteriores llevaban adicionales, este costó mucho menos y tuvo un saldo a favor del Indersantander”, afirma Camilo Rincón.

¿LICITACIÓN DIRECCIONADA?

El 23 de septiembre del 2015, el Indersantander abrió la licitación para conseguir la empresa que operara la logística de los Juegos Nacionales. Para ello necesitaba contratar el transporte,  hospedaje, alimentación y lo necesario para que los deportistas cumplieran su cita deportiva que tuvo lugar en Chocó y Tolima. Pero quien se quedara con el contrato debía además hacerse cargo de los uniformes, kits deportivos y pendones, entre otros. Por eso, el Indersantander exigió que quien quisiera presentarse a la licitación debía acreditar experiencia en más de 15 actividades específicas, que se hubieran ejecutado en máximo tres contratos. Dentro de estas actividades estaba, por ejemplo, que la empresa debía demostrar su experiencia no solo en transporte y hospedaje, sino entrega de comida a domicilio, confección de uniformes, patrocinio de eventos, etc.

En opinión de María Juliana Acebedo, vocera de Transparencia por Santander, esta exigencia “es una exageración absoluta. Resulta muy complicado conseguir una empresa que certifique esta experiencia a ese nivel de detalle”. Como era de esperarse, solo un proponente se presentó: la Unión Temporal Grandes Eventos Deportivos, conformada por la corporación Orgullo Santandereano (95%) y Grandes Eventos y Soluciones Logísticas SAS (5%), la primera con un amplio historial de contratación con el Indersantander. El contrato fue firmado el 4 de noviembre, tres días antes del inicio de las competencias.

Ante las acusaciones de direccionamiento, el exdirector del Indersantander afirmó: “Nosotros quisimos ser demasiado exigentes por una sencilla razón, necesitábamos un operador que nos garantizara el bienestar de los deportistas”. Por eso Rincón dice que se escogió al más idóneo. “Hay detalles que se desconocen en unos Juegos Nacionales, por ejemplo, muchos deportistas no pueden ir al hotel a almorzar, ¿qué tocaba? Manejar los almuerzos en el lugar de competencia. ¿Quién tenía que organizar el domicilio? Pues el operador”. No obstante, si lo que se quería era conseguir el operador más idóneo, no se entiende por qué el Indersantander contrató con una unión temporal cuyo principal participante, Orgullo Santandereano, tiene suspendido el registro que lo certifica como operador turístico, tal y como consta en certificación de la Cámara de Comercio de Bucaramanga. Y según la Ley de Turismo, quien tenga el registro nacional de turismo suspendido, no puede ejercer su actividad. Consultado sobre la situación, Luis Fernando Naranjo, representante de Orgullo Santandereano, afirmó que este registro está suspendido simplemente porque no se renovó, pero no porque exista alguna sanción, y sostiene que no lo necesitan para operar contratos de este tipo.

En opinión de un abogado conocedor del proceso que pidió reserva, “si lo que se está pidiendo precisamente es la idoneidad, debió exigirse como requisito habilitante estar inscrito en el Registro Nacional de Turismo y no se hizo”.

Además de las actividades específicas, también se pidió que el interesado certificara la prestación de servicios de alimentación y hospedaje en mínimo cinco ciudades dentro de las que debían encontrarse “Espinal, Girardot, Ibagué, Líbano, Melgar, Prado, Bahía Solano, Quibdó”, y allegar mínimo 10 certificaciones de satisfacción. Si el proponente cumplía, tendría 600 puntos.

 “Esto es para mí lo más grave”, afirma Acebedo. “Por definición la experiencia es requisito habilitante, si es habilitante no puede tener puntaje.  Esto es abiertamente ilegal”. Curiosamente, los certificados evaluados para acreditar la experiencia fueron expedidos por el Indersantander, por contratos con Orgullo Santandereano.

CAMBIOS EN EL CONTRATO

El contrato de Juegos Nacionales fue liquidado el pasado 31 de diciembre. Según los documentos que sustentan la liquidación, durante la ejecución se dieron varios cambios que afectaron el valor final del contrato.

Y es que según el acta de liquidación, los tiquetes pasaron de costar $293.384.630 a $335.362.557, los uniformes y calzado de $114.400.00 a $117.725.000 y el kit deportivo (un maletín, un morral, un canguro y una cachucha) de $62.790.000 a $68.770.00. O las bolsas de agua y energizantes ya no costaron $6.000 sino $7.000 y los refrigerios pasaron de $6.000 a $12.000. Aunque también hubo algunas reducciones en el valor de hospedajes y otros ítems.

Estos cambios fueron aprobados por el entonces Director del Indersantander y el supervisor Raúl Enrique Gutiérrez, en comunicación del 22 de diciembre. Según esta carta, el valor de los tiquetes se incrementó porque se compraron en fecha muy cercana a la ejecución, las noches de alojamiento y la alimentación, porque la disponibilidad hotelera fue acaparada por un tercero, el incremento en el calzado, por el alza del dólar y el precio de los kits deportivos por la exigencia de entregarlos antes de una semana.

Así mismo, el Indersantander acepta que el precio de los refrigerios se haya doblado, “porque se aceptó doble refrigerio diario para cada una de las personas”. El incremento en el valor de los uniformes está dado, según el contratista, porque se entregó doble uniforme para algunas disciplinas y se confeccionaron uniformes especiales “de la mejor calidad”.

Lo más llamativo de estas modificaciones es la inclusión de un “evento para homenajear a los medallistas”, que según esta carta se realizó en el Hotel Dann Carlton con 300 personas. Pero además se compraron obsequios, se enviaron 22 kits deportivos a Ibagué, se adquirieron cinco colchonetas para el equipo de natación (competencia a la que solo asistió un nadador) y se pagó por el desplazamiento de un deportista desde Chile.

 Aunque Rincón y el Supervisor afirman que todo está dentro del alcance del contrato, ninguna de estas actividades aparece. “A mí me llama poderosamente la atención que en el informe final y el acta de liquidación no se haga alusión precisa a los cambios del contrato y sobre todo al famoso evento del reconocimiento de los medallistas, porque ni siquiera aparece en la factura final. La inquietud  es ¿qué se quiso hacer?, ¿modificar el contrato? Si la respuesta es sí, se requería una justificación y hacer un contrato adicional y eso no está. O la otra alternativa era que si no había acuerdo por parte del contratista, que el Indersantander expidiera una resolución y eso tampoco está”, afirma el abogado experto.

Pero además, existen inconsistencias en los documentos. Por ejemplo, el acta de inicio del contrato está fechada 31 de diciembre, cuando se inició el 4 de noviembre. Además, aunque el Indersantander afirma haber realizado un primer pago el 5 de noviembre por el 50% del valor, no existe factura que lo sustente. Por el contrario, el contratista allega una factura fechada 21 de diciembre por valor de $2.232.927.542, que corresponde al 80% del contrato.

Otra de las modificaciones fue el cambio de supervisor cerca a la finalización del contrato. En un primer momento fue nombrado Ángel Salcedo. Sin embargo el 21 de diciembre fue removido y reemplazado por Raúl Gutiérrez Torres. No obstante, ese mismo día Ángel Salcedo aparece aprobando el desembolso por $2.232.927.542, a pesar de que había sido removido. Además, en el informe final firmado el 30 de diciembre por el nuevo supervisor, se dice que Salcedo aprobó un desembolso por $837.347.866, del que no hay soporte, y que el nuevo supervisor fue nombrado el 22 de diciembre. Ese mismo día Gutiérrez, como nuevo supervisor, aparece aprobando todos los cambios del contrato.

NO PAGO DE ESTÍMULOS

Otra de las críticas que recibió el exdirector del Indersantander fue su decisión de retirar el estímulo a los entrenadores por las medallas obtenidas. De traer una medalla, se entregaría un premio a los deportistas y no a sus entrenadores. Rincón explica esta decisón: “Si yo contrato al mejor entrenador es para que me dé resultados. Yo no puedo darle incentivos a algo que es su obligación contractual”.

Sin embargo, el entrenador de judo Baudillio Hernández dice que esto sería justo si ellos recibieran un pago todos los meses. “En cuatro años de preparación para los juegos, no nos pagaron ni 30 meses de salario ni de incentivos. Este año nos pagaron 10 meses y es lo mejor que nos han pagado en los últimos 10 años. Antes nos pagaban por medio de una cooperativa en Floridablanca y nos quitaban el 50%, denuncia Baudilio. Cabe anotar que la vinculación de los entrenadores es por prestación de servicios y no por contrato labotal.

Lo cierto es que a la fecha los premios a los medallistas anunciados por la Gobernación de Santander aún no llegan y los deportistas siguen esperando que les cumplan.

 Pero las quejas no son solo por el no pago de estímulos, sino también por la suspensión de incentivos a algunos deportistas. Es el caso de la deportista Károl González Prieto, la mejor squashista del departamento, quien recibió con sorpresa la cancelación del apoyo que recibía.

“A mí y a otros atletas nos sacaron del deportista apoyado por orden del Director de Indersantander. Veníamos con una resolución desde enero a diciembre y en noviembre cancelaron el apoyo. Solicité el acto administrativo en el que deben explicar los motivos por los que ya no soy apoyada y no lo tienen. Estas arbitrariedades se deben a que siempre denuncié las irregularidades”, dijo la deportista.

El metodólogo Rubén Pulgarín Araque dice que también ha sido víctima de represalias, pues luego de difundir en una red social la entrevista en la que la Karol González realizó denuncias en contra del Indersantander, no le fue entregadada la implementación, le cancelaron los tiquetes de regreso de Quibdó y lo dejaron sin hospedaje.

Ante estas denuncias el ex director del Indersantander Camilo Rincón niega su veracidad y dice que todo se debe a rencillas políticas. “A mí siempre me quedó la inquietud de por qué el escándalo sale después de las elecciones, cuando se perdió la alcaldía de Bucaramanga. Karol es abogada contratista del Inberbú, Baudilio recibe plata del Inderbú. Estos son temas políticos y personales”.

En cuanto a la suspensión del apoyo económico a la squashista, afirma a que se debe a que el programa de estímulos rota.“Se tomó la decisión de que se le diera ese estímulo a quienes obtuvieran medalla en juegos nacionales. Muchos deportistas que ganaron tuvieron prioridad”, explica Rincón.

UNIFORMES INSUFICIENTES

Otra de las quejas de los deportistas fue que solo recibieron un uniforme de competencia. Según cuenta Baudilio Hernández, entrenador de judo, a los deportistas solo se les entregó un uniforme de competencia, cuando necesitaban dos. “Ellos compitieron con un uniforme que les dieron y uno prestado. Ese uniforme se los entregaron un día antes de viajar y a varios no les quedó bueno y tuvieron que prestarse entre unos y otros”, afirma Hernández.

Así mismo, la delegación santandereana solo tuvo una camiseta de presentación para toda una semana de competencia. “Mientras Bogotá y Antioquia tenían de a cuatro y cinco camisetas, los de Santander tuvieron una sola. Tenían que lavarla y ponérsela todos los días”, se queja Hernández.

El exdirector Rincón responde que sí es cierto que se les entregó una camiseta, pero porque no había presupuesto para más. Así mismo, asegura que el problema con los uniformes es responsabilidad de las ligas y no del Indersantander. “Lo que pasa es que muchas ligas no presentaron la solicitud de los uniformes y se durmieron y cuando lo pasaron se equivocaron en el suministro de las tallas”.

Sin embargo cabe plantear la pregunta, si el contrato no estuvo direccionado, ¿cómo hizo el contratista para tener los uniformes a tiempo, si el contrato se firmó tres días antes del inicio de los juegos?

Vanguardia Liberal le preguntó a Wilson Cartagena, encargado de la ejecución del contrato por parte de la unión temporal, y dijo: “Nosotros ya teníamos unos diseños elaborados, lo que más se demora es el diseño. Ya teníamos preparada la empresa que nos confeccionó los uniformes y trabajaron 24 horas para que pudieran cumplir. Los deportistas no salieron todos al tiempo. Como no se hicieron todos a la vez se pudo entregar sin problema”. Y afirma que a judo, karate y taekwondo se les entregó solo un uniforme, pero el resto de deportes recibieron dos.

FOGUEOS MAL PLANEADOS

Una de las políticas de Camilo Rincón, director del Indersantander, fue realizar fogueos internacionales a los deportistas, para que llegaran en excelentes condiciones a los Juegos Nacionales.

Sin embargo, estos fogueos muchas veces no colmaron  las expectativas de los deportistas.

Una fuente que prefirió no dar a conocer su nombre por miedo a perder el trabajo en el Indersantander, reveló que “los fogueos no tuvieron la planeación suficiente, en varios casos viajaron a pasear porque no tuvieron los rivales adecuados o las competencias no eran exigentes y así ocurrió con judo, pesas, tenis y baloncesto, entre otras”.

“El Director del Indersantander apoyaba los fogueos, siempre y cuando él fuera inscrito como delegado. Varias veces los entrenadores se vieron obligados a ‘bajar del bus’ a uno o dos deportistas para que él viajara”, agregó.

Otro de los fogueos que dejó muchas dudas fue el de esgrima, pues a pesar de que la Liga no tiene reconocimiento deportivo y por tal motivo no puede competir, el entrenador y deportista Carlos Valencia tomó parte de un fogueo en Nueva York, Estados Unidos. Sin embargo, el Director Rincón aclara que Valencia costeó con sus propios recursos este viaje.

Entre tanto, Esperanza Delgado, quien en los últimos años se transformó en la mejor baloncestista de Santander, al punto de ser integrante de la selección Colombia, indicó: “yo no participé en los juegos porque observé muchas irregularidades. A nosotras nos cortaron un proceso exitoso con el entrenador Carlos Parra y, además, el año pasado nos llevaron a un fogueo en un momento que no se requería. Fue en diciembre y faltaba mucho tiempo para los juegos. Estuvimos en Chile, donde el baloncesto es inferior al de Colombia, pero nos alojaron en un hostal y solo tuvimos un partido exigente”.

 Mientras tanto, la presidenta de la Liga Santandereana de Tenis, Esmeralda Rueda explicó que se negó a firmar un convenio entre la Liga y el Indersantander a raíz de que no existen los soportes necesarios y, desde entonces, las represalias no pararon.

“La administración pasada de la Liga de Tenis realizó un convenio de 18 millones con el Indersantander para el fogueo internacional de dos deportistas, los heranos Ruiz, un entrenador y un delegado. El fogueo fue en Houston, Estados Unidos, y yo no tengo problemas en firmar, pero necesito que me traigan los soportes del convenio; o sea, los tiquetes, nombres de las personas que fueron, cuál fue el torneo y los resultados, entre otras cosas. Son dineros públicos y eso es delicado. El Director nos quitó las canchas como mecanismo de presión”, afirmó la cabeza visible del tenis santandereano.

Así mismo, el entrenador de bádminton, Manuel Vargas Toloza, sostuvo que se negó a viajar a un fogueo internacional en Guatemala, siendo que la condición era llevar a cinco de los seis deportistas que tenían, para agregar a dos personas más, entre ellas a un delegado y un periodista.

“Ante la negativa, el Director me sacó de los Juegos Nacionales y tuve que viajar con recursos propios, pero así es muy difícil, porque sin acreditación no podía estar cerca de los muchachos. Ellos compitieron sin entrenador y, sin duda, la representación pudo ser mejor a pesar de que se lograron una medalla de oro y tres de bronce”, indicó Vargas Toloza.

El Director se defiende y dice que nada de esto es cierto y que, por ejemplo, en el caso de la Liga de Tenis todo se debe a problemas personales. “Yo percibo que hay una pelea personal entre los Ruiz y la señora Esmeralda. Hay una rivalidad fuerte entre ellos. No lo puedo asegurar, pero eso es lo que yo percibo”.

Camilo Rincón concluye afirmando que lo que hay que destacar acá es que estos Juegos Nacionales pasaron a la historia como los mejores para Santander. Nunca antes, insiste, los deportistas habían tenido condiciones como las que recibieron.

Pero el entrenador de judo Baudilio Hernández piensa distinto : “La gente se cansa de que la traten mal y se va, el talento que hay en Santander es inimaginable. Lo que hay que sacar es tanta corrupción del Indersantander”, concluye.

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Publicado por: UNIDAD INVESTIGATIVA

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