lunes 08 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Video: Así se salió de control la vida nocturna en Bucaramanga tras activación

Con la modificación en el horario del toque de queda, los ciudadanos volvieron a comportarse de la misma manera que lo hacían antes de pandemia. Conozca lo que encontró Vanguardia tras un ejercicio realizado en ‘Cuadra Play’, una de las zonas de rumba más conocidas de la ciudad.
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A ‘Cuadra Play’ volvió el desorden, el consumo desmedido de alcohol y droga, el exceso de ruido, las riñas, los borrachos, las aglomeraciones, los trancones y el caos total, con la nueva extensión del horario de funcionamiento de bares, recién otorgada por las autoridades tras la progresiva mejoría en la situación epidémica.

A las 8:30 p.m., del sábado, los bares, ubicados sobre las carreras 34 y 35 entre calles 48 y 49, así como sobre la calle 48 entre carreras 33 y 35, estaban a ‘reventar’; tanto así que para ingresar a alguno se requería permanecer por varios minutos en una larga fila donde no había distanciamiento social y escasamente se le veía a una que otra persona usando el tapabocas correctamente.

Las ganas de ‘rumbear’ o tomarse un trago en compañía saltaba a la vista. El problema es que a casi todos se les olvidó que el COVID-19 aún sigue, que un buen porcentaje de contagiados son asintomáticos y no lo saben, y que un mínimo error en las medidas de autocuidado lo podrían convertir en el próximo paciente positivo. En la capital santandereana, hasta ayer, se reportaban 1.462 casos activos.

El movimiento de personas en ‘Cuadra Play’, durante este fin de semana, fue el mismo que se veía hace más de un año, cuando la pandemia aún no había llegado el país y nada limitaba las salidas a tomar o bailar. Mejor dicho, ‘Cuadra Play’ parecía haber recobrado su normalidad.

A las 9:30 p.m., ya no había cupo para ingresar a ningún establecimiento. Nos recorrimos uno a uno intentando el acceso. Ni siquiera pagando la entrada que generalmente la estaban cobrando a $10.000, se podía ingresar. El ‘cover’ no era consumible, aclaraban.

“La próxima vez hay que llegar más temprano, porque ahora la rumba no es como antes”, nos imaginamos que con esa afirmación quisieron decir que en cuestión de horarios la rumba empieza ahora más temprano.

Sin embargo, en unos cuantos, los empleados -quienes pocas veces se les veía desinfectar sus manos- se atrevían a acomodar sillas y mesas, intentado abrir espacio donde no había. La verdad, se notaba el afán de acoger la mayor cantidad de clientes. Seguramente, el objetivo con esta nueva oportunidad es empezar a recuperar todo lo que perdieron y aprovechar la gran afluencia de personas. Este fin de semana era el primero que lograban tener abierto hasta la media noche.

Sí, uniformados de la Policía Metropolitana de Bucaramanga recorrían este sector, pero ellos se encontraban allí realizando vigilancia, no exigiendo el cumplimiento de los protocolos establecidos por el Gobierno Nacional para la contención del SARS-CoV-2. Tres de ellos nos confirmaron que solo hasta las 11:30 p.m., los establecimientos podían tener abierto; pues, a la media noche ya debían estar desocupados. Una hora después iniciaba el toque de queda.

Según la Alcaldía de Bucaramanga, mediante decreto 0036 de 2021, los viernes, sábado y domingo, desde la 1:00 de la mañana hasta las 5:00 de la mañana, no está permitida la circulación de personas y vehículos por lugares públicos.

Sobre las 10:30 p.m. ‘Cuadra Play’ estaba en su máximo descontrol. El gel antibacterial quedó de decoración en la entrada de los negocios, así como la marcación del distanciamiento social. Del control de aforo y el uso de tapabocas ni hablemos, a nadie le importó usarlo pese a estar inmerso en tumultos. Alcanzamos a pensar que todos eran inmunes.

La única preocupación era que no cerraran el sitio, del resto se les hizo fácil encerrarse con desconocidos, en espacios sin ventilación, bailar unos con otros, prestarse las copas con las que se tomaban el trago, pasarse el cigarrillo, abrazarse y hablarse al oído porque el ruido no dejaba escuchar.

Lo que nunca entendimos era por qué había tanta gente bailando si en el decreto 0036 de 2021 se dejó claro que las discotecas y los lugares de baile aún no están permitidos. Mejor dicho, según el papel, solo está autorizado el consumo de bebidas alcohólicas, pero con los clientes sentados.

Sobre las 12:30 de la noche, cuando ya había pasado la hora de cierre, confirmamos que la rumba siguió prendida hasta con animador y todo en uno de los negocios. Mejor dicho, si de ‘burlarse’ de las autoridades se trata, en esta zona saben cómo hacerlo. Y de esto es lo que se quejan los vecinos.

“Ahí, en esa cuadras, venden droga sin pena y sin miedo, las zonas verdes son utilizadas para esconder las armas blancas, los frentes de la casa son los orinales. Da angustia ver cómo sacan a las muchachas perdidas de la borrachera y uno no sabe para dónde se las llevan o en manos de quién quedaron. Estamos cansados de pedir atención, de pedir que verifiquen los permisos de funcionamiento y más ahora con la situación de pandemia necesitamos que se tomen esto en serio”, precisó una residente de la zona.

Con lo ocurrido este fin de semana, la medida de ampliar el horario de funcionamiento de bares no fue bien recibida, porque a juicio del vecindario “más allá de iniciar procesos de reactivación económica, se deben establecer controles para que la desobediencia de unos no exponga a otros al riesgo”.

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