El jesuita Carlos Novoa se entiende bien con los periodistas, cautivados por su desparpajo, sinceridad y humor como herramientas de comunicación. Su Cristo preferido en el cine es el de Jesús de Montreal (1989), embluyinado, y el que aborrece, el de Zeffirelli, edulcorante y ojiazul. Su oración favorita es el examen de conciencia que propone San Ignacio de Loyola.

Publicado por: COLPRENSA
Huelga decir que respeta profundamente a la Iglesia, pero también a quienes la critican: “Daniel Samper Ospina me parece un maestro, me fascina Antonio Caballero y admiro a Carlos Gaviria, que se manifiesta agnóstico”. Comulga todos los días. Es profesor de Ética, duerme en el Colegio San Bartolomé La Merced y ejerece como jesuita hace treinta años. Estudió pintura y ama las artes. Su objeto más preciado es un Cristo colonial de su abuela, que murió hace seis meses. Para los medios, lo más preciado de Novoa es su lengua, muy activa en estos días en que Benedicto XVI se apresta a silenciar la suya.
- En términos de fe, ¿pudo haberse equivocado Benedicto al dejar el papado?
Como el papa no es Dios, evidentemente que puede equivocarse, pero en conciencia y, delante de Dios, no creo que haya errado: todo lo contrario. Este testimonio del papa, de no atornillarse al poder, debería tocar los corazones de algunos presidentes vecinos y líderes colombianos. El poder es para servir y no para satisfacer caprichos egoístas y vanidades puramente mundanas; ojalá los mueva este testimonio de Benedicto a entender que la importancia de la política no es ascender para satisfacer intereses mezquinos.
- En los ritos del miércoles de ceniza Benedicto dijo que piensa mucho en las fallas que afectan la unidad de la Iglesia… ¿Las divisiones habrían animado el retiro?
No lo creo. Pero él tiene razón: sí hay divisiones profundas en la comunidad eclesiástica, porque a algunos les gusta el poder y otros están comprometidos con la humanidad. Las divisiones no son solo eclesiásticas; porque la Iglesia es más que el papa, los obispos y los sacerdotes. Muchos creyentes luchan por una renovación y otros quieren imponer un sistema desigual y opresor.
- ¿Escándalos como el de la pederastia ayudaron a minar su ánimo?
No. Un hombre de Dios sabe ponerse más allá de los conflictos y las dificultades. Le dolió en el alma, pero no fue un factor determinante en su decisión.
- ¿Ratzinger fue nazi?
Es una pregunta que no es fácil de responder. Él formó parte de las Juventudes Hitlerianas, sí señor, porque en ese momento histórico a todo joven que no perteneciera a ellas lo mataban. Cuando terminó el nazismo, siempre se manifestó tremendamente crítico y, en su primera visita como papa a Alemania, estuvo en los campos de concentración y tuvo palabras muy sentidas y llenas de dolor y vergüenza por la responsabilidad de él como miembro de la cultura germana.
- ¿Perderá Ratzinger la infalibilidad?
El Concilio Vaticano II ratifica que el obispo de Roma solo es infalible cuando habla ex cathedra, en asuntos de fe y moral. La última vez que un papa habló de esta manera fue en 1950, cuando Pío XII proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción. La infalibilidad es un don que tiene solo el papa y el 28 (de febrero) Ratzinger deja de ser papa.
- ¿Por qué Benedicto hizo el anuncio de su retiro en latín?
Supongo que porque el latín es la lengua oficial de la Iglesia, que nace en un contexto romano donde la lengua franca era esa.
- ¿Su opinión será consultada para la elección del sucesor?
No. Esa voz no se oirá, porque él no va a pronunciarse sobre el asunto. Le garantizo que a partir del 28 de febrero, a las ocho de la noche, el nuevamente cardenal Ratzinger dará un paso al costado y jamás tocará los temas del magisterio ni del gobierno de la Iglesia.
- ¿El próximo papa podría acabar con el celibato?
El papa no tiene que acabar con el celibato: la Iglesia católica es una confederación de iglesias. Están las latinas y las orientales, y en estas últimas, integradas por católicos tan católicos como usted o como yo, los sacerdotes se pueden casar. Juan Pablo II en una audiencia general de 1993 declaró que el celibato no es fundamental para el sacerdocio, citando al Concilio Vaticano II. Jesús nunca dio una ley taxativa en el sentido de que los sacerdotes tenían que ser célibes.
- Un sacerdote, aunque no ejerza activamente o tenga dispensa para casarse, siempre será sacerdote. ¿Un papa también? ¿Tendremos en la práctica dos papas, un en ejercicio y otro en el retiro?
Un sacerdote siempre es un sacerdote, correcto. Pero este es un caso diferente: el papado no es un sacramento de la Iglesia; el papado es un ministerio, un servicio propio del obispo de Roma. Un papa no es ordenado, recibe apenas una función, y el estatuto de la elección papal, vigente desde los años de Pablo VI, señala que el papa puede renunciar. Nunca se puede dejar de ser sacerdote, pero sí de ser papa.
- ¿Un papa gana sueldo?
Claro.
- ¿Le pagan bien?
¡No tengo ni idea!
- ¿No tiene voto de pobreza?
No. El voto de pobreza solo lo tenemos los religiosos, es decir, los miembros de comunidad; los diocesanos, como Benedicto XVI, no tienen por qué hacerlo, aunque sí están llamados a vivir la simplicidad del Evangelio. En Roma tuve el honor de concelebrar con Juan Pablo II y de conocer su apartamento privado. Me pareció que vivía de una manera muy sencilla: salita, comedor, una pequeña biblioteca y un rincón para el televisor. De pronto más sencillo que mi cuarto en la comunidad.
- ¿Juan Pablo II fue el papa preferido de los colombianos?
Este es un país de mayoría católica donde se quiere y respeta a todos los papas, pero diría que los colombianos profesaron un afecto muy especial hacia Juan Pablo II.
- ¿Cuáles han sido los peores papas de la historia?
Alejandro VI (Borgia), Julio II (Della Rovere) y Pablo III (Farnese), y los tres por las mismas razones: papas comandando ejércitos, papas matando gente, papas desinteresados en el Evangelio, papas obsesionados con el poder y las fortunas familiares y papas mujeriegos.
- Ya que habla de mujeres, ¿habrá ambiente entre los actuales cardenales para pensar en la ordenación femenina?
Los papas han insistido en que no debe haber mujeres sacerdotisas, sin embargo hay sectores de la Iglesia que piensan que sí… honestamente no sabría qué contestar.
- ¿Qué decisión clave le gustaría que tomara el próximo papa?
Que formulara mecanismos concretos para que sacerdotes y obispos aprendan a comunicarse en público, para que les lleguen a la gente, y dejemos ese lenguaje tan pesado que algunos de mis colegas tienen. Eso no lo digo yo, lo dicen muchos documentos, como la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida (Brasil). La cito: la Iglesia debe cambiar su lenguaje, porque no le llega al mundo de hoy, particularmente al de la cultura y al de los jóvenes.
- ¿El nuevo papa también podría decidir levantar el veto a su compañero de comunidad, el jesuita Alfonso Llano?
Ha sido el superior general de la Compañía de Jesús el que le ha dicho al querido amigo, hermano y maestro Alfonso Llano que por ahora no hable. En un futuro podría permitírselo. No es tema del papa.
- ¿Le va a hacer falta Benedicto?
Mucha. Nos pasaríamos un día hablando de todo lo bueno que hizo, pero quisiera destacar ese apoyo que le dio al proceso de paz de Colombia, desde la Plaza de San Pedro.
- ¿Qué le pareció la declaración de agradecimiento de la guerrilla al papa, precisamente por su apoyo al proceso?
Los señores de las Farc han cometido muchos atropellos, pero en este proceso llegaremos a la reparación de las víctimas y a que pidan perdón. Esa declaración demuestra que Dios está presente en todo el mundo, aun en guerrilleros y en mafiosos, diciéndoles que cambien. Que las Farc agradezcan a Benedicto, significa que les está llegando el mensaje de acabar con la guerra.
- Si usted fuera amigo del cardenal que se convertirá en papa y él le pidiera consejo para elegir nombre, ¿cuál le recomendaría?
Le aconsejaría que usara su nombre de pila, como se hacía en los comienzos de la Iglesia. La costumbre de ponerse un sobrenombre y un número refleja cosas más mundanas y posteriores, más cercanas a la manera en que se presentaban los reyes. Como en su momento la tiara, que cayó en desuso con Juan Pablo II, o la silla gestatoria, que abolió PabloVI.
- ¿Le suena Rubén?
No me corresponde opinar sobre quién se convierta en el próximo papa, pero puedo decir que Rubén Salazar tiene el perfil para ser obispo de Roma.














