El CNMH, presentó el resultado de las investigaciones sobre “Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio”.

Publicado por: Nelly Vecino Pico
El Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, presentó el resultado de las investigaciones sobre “Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio”.
El informe hace parte de la serie sobre las actuaciones de las agrupaciones paramilitares en las regiones y particularmente sobre las estructuras que se originaron al sur del Magdalena Medio.
Camilo Villamizar Hernández, politólogo de la Universidad Nacional de Colombia e investigador del CNMH, explicó que para la elaboración de este informe fueron entrevistados 15 postulados a Justicia y Paz de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio y 462 exparamilitares firmantes de los Acuerdos de Contribución a la Verdad.
También se hicieron 64 entrevistas y grupos focales a víctimas y testigos en municipios de Antioquia, Caldas, Tolima y Cundinamarca.
De acuerdo con Villamizar Hernández, “lo destacable es cómo un grupo con un alto contenido familiar (y por eso se denominó ‘clan’) logra delinquir prácticamente por más de 35 años, es decir, desde cuando dice Ramón Isaza (cabeza del clan) que se creó la estructura en 1977 hasta cuando capturan a uno de sus hijos luego de la desmovilización de alias ‘Roque’ en 2012. Aunque aún hoy en día hay voces o rumores que señalan que algunas personas de este grupo familiar todavía estarían participando en actividades ilegales”.
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Como se recordará, a principios de 2006 Isaza se desmovilizó con 990 hombres, aunque estuvo a punto de fracasar porque su yerno, alias ‘Mc Giver’, y su hijo adoptivo, alias el ‘Gurre’, se negaron al acuerdo por un tiempo. Finalmente todos se presentaron junto al ‘Viejo‘ y entregaron las armas en Puerto Triunfo.
Contribución a la verdad
Para Villamizar Hernández, “muchas personas que fueron entrevistadas estaban arrepentidas incluso de su paso por el grupo y contar la verdad era de alguna manera su forma de contribuir a la paz, ya que no tenían medios de reparación.
Muchos de los entrevistados, de acuerdo a la ley 1424 de 2010, no eran mandos sino “exparas” rasos, explica el investigador.
Participación en masacres
Con tantos años de operación, el “clan Isaza” tuvo diferentes periodos y las masacres siempre estuvieron presentes desde la época de los escopeteros, es decir, desde los inicios, cuando ocurrió la masacre de la vereda Santa Rita contra integrantes de la familia Buitrago.
Otra época, precisa, Villamizar Hernández, es cuando el clan entra a hacer parte del grupo de Puerto Boyacá en el 84 y en el periodo de guerra con Pablo Escobar entre el 91 y el 94, donde también cae mucha gente inocente.
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Hacia finales de los 90 son muy conocidas las masacres de Isaza, tal vez la más recordada puede ser el caso de los desaparecidos de la vereda Esperanza en el Carmen de Viboral (la mayoría de estas personas nunca fueron halladas).
De acuerdo con el CNMH, la zona que fue más afectada por masacres fue el oriente de Caldas y el norte de Tolima, donde operaba el frente Mario Isaza y se tiene registro de 38 masacres con 178 víctimas entre el 2000 y 2005.
Hay que decir que los patrones de macro criminalidad que identificó la Fiscalía para este grupo son muy amplios, pues no se trata solo de homicidios y masacres, sino que también hubo un fuerte grado de desaparición forzada, utilizando el río Magdalena y varios de sus afluentes como lugares de disposición de cadáveres.
La serie “Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio” también contiene testimonios de víctimas en donde relatan los hechos cometidos por los paramilitares, el desplazamiento forzado a los que se vieron enfrentados y las constantes amenazas a través de panfletos.
















