Colombia
Lunes 23 de febrero de 2026 - 11:46 AM

El robot que se volvió mascota en una universidad de Colombia: así interactúa ROBI con los estudiantes

En La Sabana, un robot humanoide empezó a caminar entre los estudiantes como si fuera uno más. Le contamos.

Publicado por: Redacción Tecnología

Publicado por Juan Diego Márquez

ROBI en la Universidad. Foto: Universidad de la Sabana
ROBI en la Universidad. Foto: Universidad de la Sabana

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En la Universidad de La Sabana, ubicada en Chía, a pocos kilómetros de Bogotá y considerada una de las instituciones académicas más prestigiosas del país, un nuevo “estudiante” está captando todas las miradas. No se trata de un alumno de intercambio ni de un experimento social: es ROBI, un robot humanoide modelo G1 EDU – U6 que recorre los pasillos, se detiene ante los jóvenes, baila e interactúa como si fuera parte del campus.

Aunque podría analizarse como una “mascota futurista” de la universidad, su presencia está planteando un debate más profundo: ¿cómo debería integrarse la tecnología en la vida universitaria colombiana y qué implica convivir diariamente con una plataforma de inteligencia artificial en un entorno académico real?

ROBI, el nuevo habitante del campus

ROBI en la Universidad. Foto: Universidad de la Sabana
ROBI en la Universidad. Foto: Universidad de la Sabana

ROBI llegó oficialmente el 17 de octubre, tras un proceso de importación que refleja la intención institucional de acercarse a tecnologías de frontera. El robot camina de forma estable, mantiene el equilibrio, ejecuta rutinas programadas y reacciona a estímulos gracias a sensores de profundidad y LiDAR. Aun así, su operación en el campus se realiza bajo supervisión técnica, pues su función es esencialmente experimental, académica y de formación.

Su presencia cotidiana ha desatado conversaciones espontáneas entre estudiantes y docentes, quienes ya se acostumbran a verlo desplazarse entre edificios, jardines y zonas comunes. Más allá del espectáculo visual, el objetivo es claro: convertirlo en una plataforma real de investigación, docencia y apropiación tecnológica.

Un proyecto que atraviesa todas las facultades

Aunque su base tecnológica lo conecta naturalmente con ingeniería, ROBI no pertenece a una sola facultad. La universidad lo concibió como un recurso transversal para que programas tan distintos como medicina, comunicación, psicología, derecho, filosofía o administración puedan interactuar con él y plantear nuevas preguntas académicas.

La institución enfatiza que el proyecto no nace de una fascinación tecnológica, sino de una apuesta estratégica por fortalecer la formación integral, la investigación aplicada y la comprensión crítica de las tecnologías emergentes. La meta es preparar profesionales capaces de comprender, cuestionar y orientar el desarrollo tecnológico con criterio ético y responsabilidad social.

ROBI en la Universidad. Foto: Universidad de la Sabana
ROBI en la Universidad. Foto: Universidad de la Sabana

“No es fascinación por la máquina”: la experta detrás del proyecto

Para profundizar en el sentido de esta iniciativa, consultamos a Eliana Lozano. , Jefe del Ecosistema de Ambientes para la Innovación.

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“ROBI no responde a una necesidad técnica, sino estratégica. Queremos formar profesionales capaces de comprender y orientar el desarrollo tecnológico con criterio ético y responsabilidad social”, explica Lozano. Añade que el robot es una plataforma pedagógica donde convergen teoría y práctica, y donde se analiza, en tiempo real, cómo interactúan los seres humanos con sistemas autónomos.

El campus reacciona: entusiasmo, curiosidad y preguntas

ROBI en la Universidad. Foto: Universidad de La Sabana
ROBI en la Universidad. Foto: Universidad de La Sabana

La llegada de ROBI ha generado curiosidad, entusiasmo y también cuestionamientos. Entre los estudiantes, las impresiones iniciales han sido positivas. Isabela Echeverry, estudiante de la Facultad de Ingeniería, lo resume así:

“Admiro el esfuerzo de la universidad y estoy muy emocionada por todo el futuro que puede traer ROBI como herramienta educativa y de interacción. Para muchos de nosotros, ROBI ya es como un estudiante más: lo cuidamos, lo protegemos y sentimos que también hace parte de la comunidad”.

Entre los profesores, las conversaciones se enfocan en la ética, las competencias profesionales del futuro y los límites que deben existir en la interacción humano-máquina.

El mensaje que La Sabana envía al país

Aunque verlo recorrer el campus pueda parecer un gesto de modernidad, para la universidad la decisión tiene un significado estratégico: la tecnología debe estar al servicio de las personas y del bien común. Integrar al robot en la vida cotidiana no busca deslumbrar, sino demostrar que la innovación puede hacerse con criterio, con sentido crítico y con un enfoque profundamente humanista.

“Estamos formando profesionales que no solo utilizan tecnología, sino que la comprenden, la cuestionan y la orientan”, resume Lozano.

El futuro de ROBI

Aunque aún está en fase de integración, ROBI ya inspira nuevos proyectos, prácticas académicas, cursos y ejercicios interdisciplinarios. Su impacto, más que técnico, será cultural: ha despertado preguntas, reflexión y curiosidad, elementos esenciales en una universidad que quiere pensar el futuro sin renunciar a la rigurosidad académica.

Y quizás ese sea su mayor aporte: no bailar, no caminar, no imitar gestos humanos, sino provocar conversaciones necesarias sobre el lugar que debe ocupar la tecnología en la educación superior.

Publicado por: Redacción Tecnología

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