Estudiantes interrumpieron la sesión del Consejo Superior con protestas. La joven de 23 años es blanco de críticas por presuntas faltas en su título.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La jornada del pasado lunes 6 de abril en el municipio de La Jagua de Ibirico, que debía ser un espacio de concertación académica sobre el futuro de la educación superior en el departamento, terminó convertida en un escenario de profunda polarización.
Lo que inició como una sesión ordinaria del Consejo Superior de la Universidad Popular del Cesar (UPC) derivó en un episodio de rechazo colectivo hacia una de las figuras más cercanas al Ejecutivo central en el órgano universitario.
El evento, que contaba con la presencia de directivos, autoridades locales y una nutrida representación estudiantil, se tornó hostil en el momento en que Juliana Guerrero, delegada del presidente Gustavo Petro ante el Consejo Superior, solicitó el uso de la palabra. Al intentar exponer la viabilidad técnica de una nueva sede para la institución, el murmullo de los asistentes escaló rápidamente hasta convertirse en una estruendosa rechifla que obligó a pausar la intervención en repetidas ocasiones. Lea además: Revés para Juliana Guerrero: Corte Suprema falla a favor de Jennifer Pedraza

Los cuestionamientos por la falta de infraestructura
Durante su discurso, la delegada de 23 años intentó explicar las limitaciones administrativas que enfrenta el Ministerio de Educación para destinar recursos a proyectos que, legalmente, aún no cuentan con una base jurídica sólida. “El Gobierno nacional no puede saber qué se requiere si esta sede no existe todavía”, manifestó Guerrero ante una audiencia que respondió con gritos y reclamos. Puede leer: Los escándalos que rodean a Juliana Guerrero: contratos, vuelos y títulos bajo la lupa
A pesar de la atmósfera de tensión, la funcionaria insistió en que la voluntad política de la Casa de Nariño es absoluta, calificando el proyecto como un “compromiso público” del primer mandatario. Sin embargo, sus argumentos sobre la necesidad de formalizar la sede para determinar qué laboratorios o programas académicos como Economía o Ingeniería Ambiental se requieren, no fueron suficientes para calmar los ánimos de un sector estudiantil que percibe una desconexión entre el discurso oficial y la realidad del plantel.
#Atención ¡El descontento es total! 📉 Los estudiantes de la Universidad Popular del Cesar (#UPC) le pasan factura a Juliana Guerrero con una fuerte rechifla durante el consejo en La Jagua de Ibirico. pic.twitter.com/eNs4qv6QE7
— Vanguardia (@vanguardiacom) April 8, 2026
Sombras de presunta falsedad y uso de recursos estatales
El descontento manifestado en La Jagua de Ibirico no parece ser un hecho aislado, sino la acumulación de diversas controversias que rodean a Guerrero desde su nombramiento en abril de 2025. La comunidad universitaria ha sido crítica frente a su papel en la reciente elección del rector Guillermo Echavarría Gil, proceso que fue tildado de irregular por realizarse sin la presencia de todos los consejeros y en ausencia de la representación estudiantil. Otras noticias: Imputan a Juliana Guerrero: Fiscalía revela cómo habría engañado para aspirar a Viceministerio
A este panorama se suman graves denuncias que hoy reposan en la Fiscalía General de la Nación y la Procuraduría. La delegada ha sido cuestionada no solo por el uso de aeronaves de las Fuerzas Armadas para asistir a reuniones de la universidad, sino por una presunta falsificación de su título profesional en Contaduría Pública. Estas acusaciones han debilitado su posición política y técnica, convirtiendo cada una de sus apariciones en un foco de protesta que pone en entredicho la transparencia de la gestión gubernamental en la región.













