Los familiares del diseñador gráfico rechazan la hipótesis de un accidente, denuncian presuntas irregularidades en la investigación y piden que el caso sea tratado como homicidio doloso.

Una jornada de trabajo aparentemente normal en una oficina del occidente de Bogotá terminó convertida en una escena de horror que hoy mantiene en vilo a una familia y en la incertidumbre a un proceso judicial que, según los allegados de la víctima, avanza con demasiada lentitud.
Lo ocurrido el pasado 26 de junio dentro de una empresa de Fontibón sigue generando preguntas que la Fiscalía General de la Nación aún no ha logrado resolver por completo.
El diseñador gráfico Juan Sebastián Romero Macías, de 38 años y oriundo de Honda, Tolima, murió ese día tras recibir un disparo en el pecho dentro de las instalaciones donde trabajaba desde hacía ocho años como creativo de dos marcas, entre ellas Amateur.
El principal señalado del hecho es su propio jefe, identificado como Jonathan Trujillo, propietario de la empresa, quien sostiene que el disparo se produjo de manera accidental mientras manipulaba un arma de fuego. Lea también: ¿Quiénes eran Ana María y Cristófer Rojo, víctimas de la balacera en micromercado?

Un ambiente laboral marcado por tensiones
La familia de Romero rechaza la versión del accidente y asegura que, en los meses previos, existían desacuerdos laborales importantes. Según relató su hermano, Diego Andrés Romero, el diseñador enfrentaba diferencias salariales con la empresa y una discusión sobre la autoría de las piezas que creaba, ya que consideraba que los diseños debían reconocerse como suyos.
Por esa razón, según la familia, Romero llevaba tiempo buscando otro empleo y había manifestado por escrito su intención de renunciar debido al presunto acoso laboral que padecía. Además: Capturaron a hombre que habría disparado desde su apartamento

De acuerdo con el testimonio de su hermano, un video entregado por la defensa del señalado, que hace parte de las pruebas de la investigación, mostraría al empresario manipulando un arma durante cerca de diez o quince minutos junto al diseñador antes de dispararle.
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La familia insiste en que ese lapso de tiempo descarta la hipótesis de un accidente y, por eso, exige que el caso sea investigado como homicidio doloso y no como homicidio culposo. Lea: Feminicidio de Carolina Paz en Bucaramanga: revelan por qué no fue suicidio
Dudas sobre el manejo de la escena
Tras el disparo, el empresario trasladó a Romero a un centro asistencial y luego abandonó el lugar. La familia se enteró de lo sucedido a través de una llamada a la novia de la víctima, en la que el propio señalado habría informado escuetamente lo ocurrido antes de retirarse.
No hay certeza de si el diseñador llegó con signos vitales al centro médico, aunque el personal de urgencias le confirmó a la familia que ya había fallecido al momento de su ingreso.
Los allegados de Romero también denunciaron presuntas irregularidades en el manejo de la escena del crimen. Según su hermano, un día después de la inspección realizada por el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), la familia acudió a recoger las pertenencias del diseñador y encontró el lugar completamente limpio, con fuertes olores a productos de aseo. Además: Con tapabocas y vestido de negro: así actuó el sicario que asesinó a un joven y dejó a otro herido en Bucaramanga

A ese reclamo se suma la negativa de la fiscal encargada de permitirles ver el video que registró el momento de los hechos, un material que consideran clave para esclarecer lo sucedido.
El señalado se presentó de manera voluntaria ante la Fiscalía y entregó material probatorio, pero, según la familia, nunca ha ofrecido una explicación directa sobre lo ocurrido.
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El cuerpo de Romero fue entregado por Medicina Legal el 30 de junio para sus honras fúnebres, a las que asistieron centenares de personas de distintas ciudades de Colombia y de Estados Unidos, en un homenaje que sus allegados atribuyen al reconocimiento que generaba tanto en el ámbito profesional como por su cercanía con la comunidad del skate.
Mientras la investigación continúa sin avances significativos desde comienzos de julio y el señalado permanece en libertad, la familia mantiene su exigencia de acceder a las pruebas y de que se otorgue una calificación jurídica que, aseguran, refleje la gravedad real de lo sucedido.
















