Valeria Afanador desapareció el 12 de agosto de 2025 de las instalaciones del colegio, ubicado en Cajicá.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La decisión de la Gobernación de Cundinamarca ya está tomada: el Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe, donde desapareció Valeria Afanador, cerrará de manera definitiva y perderá su licencia de funcionamiento.
La medida se conoció tras finalizar el proceso administrativo sancionatorio contra la institución, en el que fue declarada responsable por omisiones relacionadas con el deber de cuidado, la protección especial que requería la menor y las fallas detectadas en sus protocolos de seguridad y reacción.
Más noticias: Siete mineros estarían atrapados tras explosión en una mina de Cucunubá, Cundinamarca
Eso sí, el colegio no dejará de funcionar de inmediato. El cierre se hará efectivo una vez concluya el calendario académico correspondiente a 2026.
Valeria Afanador, una niña de 10 años con síndrome de Down, desapareció el 12 de agosto de 2025 de las instalaciones del colegio, ubicado en Cajicá. Posteriormente, fue hallada sin vida en el río Frío, en una zona cercana al plantel educativo.
A partir de lo ocurrido, la Gobernación adelantó una investigación administrativa para establecer cómo actuó la institución frente a la desaparición de la menor. Una de las principales conclusiones fue que el colegio no tenía una ruta operativa definida para responder de forma inmediata ante la pérdida de ubicación de un estudiante.
Más noticias: Terremoto en Colombia: la puerta que salvó a Ana María, la trilliza sobreviviente en Cali
Publicidad
La autoridad encontró que, tras advertirse la ausencia de Valeria, la reacción fue improvisada y desarticulada. Tampoco estaban establecidas con anterioridad las zonas que debían ser revisadas ni quién tendría a su cargo la coordinación de la búsqueda.
La cercanía del río Frío también hizo parte del análisis. De acuerdo con la decisión, el colegio había identificado el afluente dentro de sus riesgos, pero lo había contemplado principalmente por posibles inundaciones en zonas recreativas y no como una amenaza directa para la integridad de los estudiantes.
Las fallas en la vigilancia
Otro de los aspectos revisados por la Gobernación fue el sistema de vigilancia que tenía la institución.
Durante el proceso, el colegio señaló que contaba con seguridad privada, un cronograma de vigilancia y zonas asignadas para la supervisión. Sin embargo, para la autoridad, tener estos mecanismos establecidos no era suficiente si no cumplían efectivamente con su función de protección y custodia.
Más noticias: De La Espriella propone un “Plan Marshall” para reconstruir el Chocó tras el terremoto
En el caso de Valeria, la investigación estableció que la menor salió de su aula antes del descanso sin que su ausencia fuera advertida oportunamente. También permaneció sola en zonas recreativas sin que algún docente encargado de la vigilancia detectara su presencia.
















