Nathaly Ariza relató los minutos de tensión en la estación Terreros y aseguró que Cristian Garzón se interpuso cuando el agresor sacó un arma blanca.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La jornada de trabajo de Nathaly Ariza terminó marcada por una escena que todavía intenta asimilar. Su compañero Cristian Garzón, de 27 años, murió después de ser atacado con arma blanca en la estación Terreros de TransMilenio, en Soacha, durante un procedimiento de control al ingreso al sistema.
Nathaly estaba cerca cuando comenzó el enfrentamiento. Según su relato, una pareja intentaba ingresar sin pagar el pasaje y la situación fue subiendo de tono. Cristian se encontraba en una de las zonas laterales de la estación, mientras ella estaba en el área de los torniquetes.
Al notar que la discusión podía terminar en una agresión, la joven se puso su casco y acudió para ayudar a su compañero. Ambos intentaron acompañar a las personas hacia la salida, pero, de acuerdo con su testimonio, el hombre sacó un arma blanca.
Fue entonces cuando Cristian tomó una decisión que, según Nathaly, terminó protegiéndola de la agresión. El guarda se interpuso entre ella y el hombre que llevaba el arma. Poco después, el atacante escapó junto con la mujer que lo acompañaba.
Nathaly volvió y encontró a Cristian herido
Después de que la pareja se alejara, Nathaly regresó para revisar cómo estaba su compañero. En un primer momento, Cristian le dijo que se encontraba bien. Pero la situación cambió cuando ella observó un agujero en el chaleco y comenzó a notar la sangre. “Cuando le veo el roto en el chaleco es que comienza a sangrar y se me desvaneció en las manos”, relató la joven al recordar lo ocurrido.

Los demás trabajadores y algunas personas que estaban en el lugar ayudaron a trasladarlo hasta un centro asistencial cercano. Pese a la atención recibida, Cristian murió como consecuencia de las heridas. La empresa TransMilenio confirmó su fallecimiento y señaló que el hecho ocurrió durante la mañana del viernes 18 de septiembre.
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La Policía capturó a una persona presuntamente involucrada en el ataque, que quedó a disposición de las autoridades. La investigación deberá establecer las circunstancias del caso y las responsabilidades individuales.
Un episodio que, según Nathaly, ya había ocurrido horas antes
La compañera de Cristian también contó que el hombre señalado por la agresión habría tenido un altercado durante la misma jornada. De acuerdo con su versión, horas antes se había presentado otra discusión relacionada con el ingreso al sistema. En ese momento, el sujeto habría amenazado a otro trabajador con un arma blanca.
Nathaly aseguró que intervino para proteger a su compañero y que nuevamente vio el arma. Según su relato, un policía llegó al lugar y el hombre fue retirado de la estación. La joven dijo que en ese momento no alcanzó a identificar que se trataba de la misma persona que regresaría después y terminaría involucrada en el ataque contra Cristian.
Para ella, lo ocurrido también dejó una preocupación sobre las condiciones en las que trabajan los guardas encargados de controlar el ingreso al sistema.

“Que sean más conscientes que $3.550 no es lo que vale una vida”, manifestó al hacer un llamado a los usuarios. También pidió que se tenga en cuenta que quienes trabajan como guardas están expuestos a situaciones de violencia y amenazas durante sus turnos.
“Cristian siempre fue de defendernos”
Al hablar de su compañero, Nathaly no lo recordó solamente por el momento de la tragedia. Lo describió como un hombre tranquilo, amable y cercano con sus colegas.
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Dijo que acostumbraba hacer bromas durante la jornada y que, cuando terminaba su turno, solía llevar audífonos. Pero, sobre todo, lo recordó por su disposición para proteger a sus compañeros cuando surgía algún problema. “Cristian siempre fue de defendernos”, contó.
Ahora, la imagen que conserva de él es distinta a la de los últimos minutos que compartieron. Nathaly dice imaginarlo esperándola en el portal, con sus audífonos, una bebida y dispuesto a hacer alguna de las bromas que acostumbraba.
La joven también insistió en que detrás de cada uniforme hay una persona con una familia que la espera al terminar su jornada. “Uno también siente, uno también es persona y uno también lo esperan en la casa”, expresó.














