Un excomisionado de paz huyendo, un comandante guerrillero que da versiones diferentes, varios militares enredados y hasta un ‘narco’ son los protagonistas de esta historia.

Publicado por: COLPRENSA
La falsa desmovilización de la compañía Cacica La Gaitana, la cual se creyó como la deserción de integrantes de las Farc más significativa durante los años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, hoy convertida en un todo un escándalo que tiene a varias personas privadas de la libertad, hace seis años se vivió como un gran avance a la tan anhelada paz para Colombia.
El 7 de marzo de 2006 sobre las dos de la tarde, 70 supuestos integrantes de la agrupación armada ilegal dejaron la clandestinidad y retornaron a su vida civil.
En la mencionada fecha, hasta el parque principal de La Tebaida, un corregimiento en el municipio de Alvarado, Tolima, llegaron los guerrilleros, encabezados por el comandante ‘Biófilo’, cuyo verdadero nombre es Felipe Alejandro Salazar, hoy privado de la libertad por ser acusado de engañar al Estado junto con diez personas más, entre ellas el excomisionado para la paz Luis Carlos Restrepo.
‘Biófilo’ en un sentido discurso después de entregar su fusil, un machete y un computador a Restrepo, dijo que “nos acogemos al Gobierno con cierto grado de prevención y escepticismo, pero aún así damos este voto de confianza de entregar las armas y esperamos que el Gobierno reconozca ese gesto significativo y cumpla con lo que la ley de Justicia y Paz establece”.
Otro de los protagonistas es Raúl Agudelo, conocido con el alias de ‘Olivo Saldaña’, fue presentado por el Gobierno y el Ejército como el jefe de la compañía guerrillera ‘Cacica La Gaitana’. "Estamos ayudando a la pacificación del Estado con esta desmovilización. Los principios ideológicos de las Farc se han ido desviando; las armas han tenido como objetivo a humildes campesinos y sus familias, en lugar de la toma pacífica del poder", aseguró Agudelo al firmar el acta de entrega ese día en La Tebaida y quien desde la cárcel supuestamente se había encargado de lograr que los hombre, mujeres y niños dejaran las armas.
No obstante, durante el juicio que se le adelanta en su contra aceptó que la estructura guerrillera fue un engaño y dijo asumir toda la responsabilidad.
Ese 7 de marzo incluso se habló de la entrega de un avión Turbo Comander que pertenecía a las Farc, el cual poco después se estableció que años atrás ya había sido incautado por las autoridades colombianas y se encontraba en Corozal, Sucre, por lo que no estaba bajo la posesión de la estructura armada para la fecha de la desmovilización.
Errores como los de la aeronave, que las armas que no servían y entregadas sin munición, que no fueron 70 personas las que dejaron las armas sino 62 y la falta de información certera hicieron que la desmovilización se comenzara a ver con desconfianza y se pensara que se trataba más de un ‘embuchado’ encabezado por ‘Olivo’ quien en reiteradas ocasiones ha sido señalado por la Fiscalía como el cerebro de la “empresa criminal” que le costó un detrimento patrimonial al Estado colombiano de cerca de mil millones de pesos.
LA INVESTIGACIÓN
El pasado 15 de febrero la Fiscalía vinculó formalmente a siete personas implicadas en la falsa desmovilización, entre ellas el excomisionado para la paz Luis Carlos Restrepo; el coronel del Ejército, Jaime Joaquín Ariza; Raúl Agudelo Medina, ‘Olivo Saldaña’; Felipe Alejandro Salazar Pacheco, ‘Biófilo’, y los hermanos José Alfredo, Flor Inés y Miguel Alcides Pacheco Ramos.
Los delitos imputados por el ente acusador a los procesados son peculado por apropiación, fraude procesal, porte ilegal de armas de fuego y municiones, y porte ilegal de armas de uso privativo de las Fuerzas Militares, mientras a Restrepo le fue sumada, además, la conducta de prevaricato por acción.
En la actualidad ´Biófilo’ y ‘Olivo Saldaña’ se encuentran privados de la libertad luego que fueran cobijados con medida de aseguramiento al igual que el excomisionado, de quien no se sabe su paradero desde el 8 de enero anterior cuando salió del país.
Para el próximo 21 de marzo fueron citados ante un juez de control de garantías las cuatro personas restantes por comparecer al proceso. Ellos son Álvaro y Rocío Agudelo Medina, hermanos de alias ‘Olivo Saldaña’, el coronel en retiro Hugo Hernán Castellanos y Hugo Alberto Rojas Yepes, sindicado de ser narcotraficante y de aportar el dinero con el que se compró las armas para dicha compañía guerrillera a cambio de obtener beneficios al desmovilizarse y así evitaran su extradición.
Durante la investigación que se adelanta a los implicados también se ha escuchado por parte de la Fiscalía nombres como el de general en retiro Lelio Fadúl Suárez, entonces jefe de inteligencia del Ejército quien se reunió en repetidas ocasiones en la cárcel La Picota de Bogotá con el desmovilizado guerrillero Raúl Agudelo Medina con el fin de tratar temas relacionados con la desmovilización de 62 desmovilizados y quien habría dispuesto el traslado de las armas de los supuestos guerrilleros entregaron desde Santa Marta.
LAS VERSIONES DE SALDAÑA
‘Saldaña’, cabe recordar, fue nombrado por el gobierno de Álvaro Uribe como gestor en ese proceso. Sin embargo, sus declaraciones tanto a los medios como en los estrados han estado salpicadas de inconsistencias.
Muestra de ello cuando en febrero de 2011 sostuvo que la cuestionada desmovilización fue “transparente” y que los reproches sobre ella corresponden a un ataque contra el gobierno del expresidente Uribe Vélez y su política de Seguridad Democrática. “El procedimiento de desmovilización de estos guerrilleros fue totalmente transparente tanto por las fuerzas militares como por la oficina del alto comisionado para la paz (Luis Carlos Restrepo)”.
No obstante, cinco meses después ante un magistrado de Justicia y Paz señaló que dentro del grupo de los presuntos reinsertados había un hombre con nexos en el narcotraficante. "Yo puedo demostrar que el Gobierno pasado sabía que se iba a desmovilizar un narcotraficante”, subrayó.
El narco al que hace referencia ‘Saldaña’ sería Hugo Alberto Rojas Yepes quien, de acuerdo con la Fiscalía, fue el que financió la desmovilización pagándoles a consumidores de droga, habitantes de la calle y desempleados del sur de Bogotá para que se hicieran pasar por guerrilleros.
Según la Fiscal Patricia Cabanilla la búsqueda de las personas para que se hicieran pasar por desmovilizados se planeó desde la cárcel La Picota donde se encontraba ‘Saldaña’ quien ofreció "3 millones para las personas que consiguieran la gente y 500 mil pesos para los falsos desmovilizados".
Posteriormente, se conoció el testimonio de José Alfredo Pacheco Ramos, uno de los dos testigos claves de la Fiscalía para resolver los interrogantes sobre la desmovilización de la compañía ‘Cacica Gaitana’ de las Farc quien sostuvo que “el grupo guerrillero que se entregó en marzo del 2006 en Alvarado, Tolima, no existió y fue una invención de ‘Saldaña’”.
Pero, a juicio del polémico Raúl Agudelo Medina, ‘Cacica Gaitana’ no fue una farsa sino que existió y delinquió. Tal aseveración al punto de que durante una diligencia en el Tribunal de Bogotá sostuvo que “si ‘Alfonso Cano’ me respeta la vida, mañana mismo me devuelvo para las Farc, porque el Estado no cumple con lo que promete. Mire cómo estoy aquí respondiendo por desmovilizar a 70 personas y sacarlas de las filas de la guerrilla”.













