jueves 26 de mayo de 2022 - 9:50 AM

La desconfianza en la Registraduría, un riesgo para la democracia colombiana

Las fallas del sistema electoral colombiano que salieron a flote tras los comicios legislativos del 13 de marzo tienen en el ojo del huracán a la Registraduría, una institución en la que no confían los ciudadanos y cuyas deficiencias ponen en tela de juicio la transparencia de las elecciones presidenciales.

La controversia comenzó al día siguiente de las legislativas cuando la coalición izquierdista Pacto Histórico, liderada por Gustavo Petro, favorito para ganar las presidenciales del domingo, denunció que no le habían contado cerca de 500.000 votos al Senado. Eso no había pasado nunca en el país.

El escrutinio del 97%, publicado el 18 de marzo por la Registraduría, que se encara de organizar las elecciones, le adjudicó al Pacto Histórico 390.152 votos más de los 2.302.847 que habían sido informados en el conteo preliminar, con lo que llegó a 2.692.999 papeletas.

Desde entonces, tanto los seguidores de Petro como de Federico “Fico” Gutiérrez, candidato presidencial por el derechista Equipo por Colombia, y segundo en los sondeos, han dejado caer sospechas de un posible fraude que puede poner en entredicho la legitimidad de las elecciones por primera vez en más de 50 años e incluso la gobernabilidad de quien sea elegido presidente.

La directora de la ONG Misión de Observación Electoral, MOE, Alejandra Barrios, aseguró a Efe que lo ocurrido en marzo tiene varias consecuencias, la más grave “la falta de confianza en las autoridades electorales, de manera particular en la Registraduría”.

“En últimas, los procesos electorales se basan en la confianza (...) Lamentablemente la diferencia tan alta que se presentó entre los votos transmitidos y los votos escrutados (...) ha llevado a un relato de desconfianza, acompañado de un relato de fraude electoral”, expresó.

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Eso, en su opinión, es delicado porque la confianza es la que da “la certeza a los ciudadanos de la aceptación de quien gana y quien pierde las elecciones”, más allá de si los candidatos aceptan o no “los resultados sin ningún problema”.

Denuncias infundadas

El sábado pasado, a una semana de los comicios, Petro denunció además que desde el Gobierno “tienen pensado suspender las elecciones, tienen pensado suspender los órganos que dirigen el régimen electoral en Colombia”.

Sin embargo, eso fue algo que no ocurrió, pues desde el lunes los colombianos en el exterior están votando y las diferentes autoridades han garantizado el desarrollo de los comicios.

Tampoco fue suspendido el registrador nacional, Alexander Vega, pese a las peticiones de la bancada oficialista en el Congreso que esperaba el nombramiento de un registrador ad hoc para garantizar el curso normal de las elecciones.

Al respecto, el exregistrador nacional Juan Carlos Galindo dijo en una entrevista con Efe que no solo los candidatos, sino también los ciudadanos deben “guardar prudencia respecto de la información que se lanza, bien sea a la opinión pública, bien sea en las redes sociales, porque se puede desinformar y afectar la credibilidad de las instituciones poniendo en riesgo el proceso electoral”.

“Yo llamo a la responsabilidad a todos y cada uno de los actores políticos y ciudadanos para que respetemos las instituciones, respetemos el orden jurídico y no acudamos a maniobras desinformativas”, expresó Galindo, que revalidó el trabajo del organismo que dirigió entre 2015 y 2019.

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Dificultades del proceso

Desde antes del 13 de marzo ya había suspicacias por lo que podría ocurrir ese día y también un manto de duda sobre la independencia de la Registraduría luego de que el expresidente Andrés Pastrana (1998-2002) criticara en febrero una visita de Petro a Madrid donde conversó, entre otros, con miembros de la multinacional española Indra, que suministra la plataforma para el escrutinio.

Indra ha garantizado en repetidas ocasiones “la seguridad del proceso electoral”, pero Pastrana insiste en que es “algo absolutamente anormal” que Petro y el registrador Vega “salgan de un día para otro con un guardado de medio millón de votos”.

Sin embargo, la directora de la MOE considera que las cosas no comenzaron bien desde la preparación de los comicios, a cuyas mesas técnicas la Registraduría suele invitar a diferentes movimientos políticos para que hagan observaciones.

Barrios señaló que lo hecho para las elecciones de este año fue un “ejercicio de organización” muy autónomo de la autoridad electoral, pues no hubo las mesas técnicas en las que se hacen “consultas con las diferentes organizaciones políticas”.

El recuerdo de 1970

Lo ocurrido con el conteo de los votos al Senado trajo a la memoria un hecho ocurrido hace 52 años, cuando una maniobra del Gobierno en las elecciones presidenciales de 1970 le dio el triunfo al conservador Misael Pastrana (padre de Andrés Pastrana), por delante del general retirado Gustavo Rojas Pinilla, que había liderado el conteo de votos.

El alegado fraude en esas elecciones dio origen años después a la guerrilla Movimiento 19 de Abril (M-19), que tomó su nombre de la fecha en que se celebraron dichos comicios y en la cual militó Petro.

Desde entonces, Colombia no había vuelto a vivir una situación en la que el rumor de fraude fuese tan fuerte, por lo cual la Registraduría está entre la espada y la pared a la espera de que las elecciones transcurran con normalidad tanto en la primera vuelta, como en la segunda, si se llega a esa instancia.

Por ello, la directora de la MOE hizo un llamado a las autoridades electorales para que haya mayor acceso a la información de los comicios, lo que propiciará una “mayor transparencia” para tranquilidad de todos los colombianos.

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