Fútbol colombiano
Domingo 02 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Sergio Acevedo, un santandereano campeón de la vida que golea a la adversidad

La pasión por el fútbol de Sergio Andrés Acevedo Mora no paró a pesar de que hace diez años un accidente lo dejó sin su pierna derecha. Desde entonces, la ‘zurda’ lo sacó adelante, y con cada gambeta, cada asistencia y cada gol, renace para conquistar sus sueños, uno de ellos ser campeón del mundo con la Selección Colombia de amputados.

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Publicado por: Néstor González Álvarez

Tiene la marca encima y aún así le entregan la pelota porque saben de sus habilidades; con un movimiento, se deshace de su primer marcador en la recepción del esférico y cambia de ritmo con una facilidad que asombra.

El balón pareciera que lo llevara atado a la pierna izquierda, porque más rivales se acercan sin éxito a impedirle que progrese; pero él, frena, se asienta con los dos bastones, mientras los demás ‘sufren quiebre de cintura’; vuelve y acelera, llega al área, pisa como buen ‘micrero’ la pelota, hace un sutil enganche para dejar en el camino al último adversario, y tumba las telarañas que se ubican en el ángulo de la portería, con un certero y ubicado remate.

Así suelen ser los goles de Sergio Andrés Acevedo Mora, a quien su pierna izquierda lo sacó adelante, y con cada gambeta, cada asistencia y cada anotación, renace para conquistar sus sueños.

Vale más la vida que la pierna

Cuando entró a cirugía el 3 de septiembre de 2012, luego de firmar un documento donde les quitaba la responsabilidad a los médicos en caso de perder la vida, entendió que todo lo que pasara después era ganancia.

Tenía 22 años en el instante que un motor sin fin le quitó parte de la pierna derecha y él, a pesar de verse muy afectado por el suceso, aceptó que valía más la vida que la pierna.

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Incluso, ahora lo toma en broma: “menos mal fue la pierna derecha, porque soy zurdo y esa es la pierna con la que hago los goles y las asistencias (risas)”, cuenta este santandereano, que va sin complejos por la vida, a ritmo de la música popular, esa que tanto le agrada.

Y efectivamente, en los últimos diez años, con Sergio se ha ratificado la premisa de que los ‘zurdos’ poseen un talento especial para jugar al fútbol, como Diego Armando Maradona, Lionel Messi, Roberto Carlos y Rivelino, por mencionar solo a algunos.

Esa pierna izquierda, empujada por un corazón muy combativo, le ha permitido driblar a la discapacidad y hacerle goles a la falta de apoyo.

Al que le van a dar le guardan, dice la frase popular, y este seguidor del juego de Messi y del Barcelona español, sí que sabe de eso, porque su vida cambió drásticamente y luego de estar cerca de ‘ir a jugar’ al más allá, porque estuvo aprisionado 10 minutos y perdió demasiada sangre, está disputando su segundo Mundial de fútbol de amputados con la Selección Colombia, en Turquía.

El primero fue en México 2018 y con su aporte, ‘La Tricolor’ se instaló en los octavos de final, donde cayó desde el punto penalti contra España.

Al fútbol, por accidente

En la niñez y juventud, ‘Checho’, como le dicen, le gustaba mucho practicar microfútbol y pocas veces se animaba con el fútbol.

Las horas no pasaban, mientras jugaba día y noche en Girón, donde vivió durante 20 años.

De esta manera, pulió su técnica en el espacio reducido y por eso ahora saca grandes diferencias al actuar en campos más amplios.

Luego del accidente que casi le cuesta la vida, no se le pasó por la cabeza el tema del ‘micro’ y menos sin una pierna, así que decidió incursionar en el atletismo y, de no ser porque consideró que no se medía con el mismo rasero, probablemente hoy también estaría en un Mundial, pero del ‘deporte base’, debido a que también posee bastante explosión y velocidad.

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“Practiqué el atletismo, competí en un Open en Cali y quedé de tercero, pero la exigencia era demasiada, de lunes a sábado los entrenamientos, pero muy poco apoyo, y tenía que comprar la prótesis de correr. Además, noté que eso era mal categorizado, porque me ponían a correr con una persona que le faltaban dos dedos del pie, y entraba en mi categoría; entonces que lo pongan a uno a correr con gente que le saca ventaja, es muy difícil”, reconoció Sergio.

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Pero el destino lo llevaría de vuelta a patear un balón, ya no en el pequeño de microfútbol, sino el más grande de fútbol; claro está, que en la modalidad de siete contra siete, que es en la que se disputa el balompié de amputados.

En alguna ocasión, mientras transitaba por la vía a Piedecuesta, se encontró con tres deportistas, que en su misma condición jugaban el deporte de multitudes en Cajasan. Así que se detuvo y se animó a practicar.

Luego de un periodo corto de adaptación, se acostumbró a los bastones, adquirió la resistencia física suficiente, y lo demás llegó por añadidura, teniendo en cuenta que el talento que recibió de los ‘Dioses del balompié’ está a prueba de todo, incluso, tiene más enganche que muchos de los que cuentan con las dos piernas y dicen ‘jugar’ bien.

Un partido dentro y fuera de la cancha

En el equipo ‘Guerreros de Santander’ encontró una nueva forma de vida mediante el deporte y, poco a poco, gracias a su pericia para manejar el balón, apoyado en dos bastones, fue rompiendo las barreras.

No obstante, por ser una disciplina relativamente nueva, él y sus compañeros de equipo tuvieron muchas dificultades para desarrollar su deporte.

Y es que mientras que ellos gambeteaban, hacían ‘paredes’, ‘túneles’ y goles de media y larga distancia en el terreno de juego, las entidades gubernamentales les ‘hacían falta’ y también les pitaban ‘fuera de lugar’ cada vez que se acercaban a solicitar respaldo para los implementos deportivos, así como recursos para viajar a las competencias a nivel nacional.

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Sin duda, ese se ha convertido en el principal oponente de Sergio, quien en varias ocasiones estuvo tentado a dejar de lado la contienda, pero puede más su pasión y amor por el fútbol, al igual que la ‘berraquera’ santandereana que lo impulsa a seguir adelante para cumplir las metas.

Y fue precisamente esa tenacidad la que le permitió recolectar los fondos, exprimiendo al máximo su bolsillo, para demostrar sus condiciones en diversos eventos nacionales, los cuales en 2015 le abrieron las puertas de la Selección Colombia de amputados y desde aquella oportunidad la camiseta del combinado nacional la ‘tiene tatuada’, porque no existe convocatoria en la que no sea citado.

Llegaron las disputas de las Copas América y también del Mundial, en los que se apoderó del número 10, con esos pases milimétricos que dejan ‘mano a mano’ a los delanteros; con los goles luego de regatear a varios contrincantes y también con esa dosis de sacrificio que poco tienen los ‘calidosos’, pero él no se esconde a la hora de poner firme la pierna en un balón dividido, o para regresar de la zona ofensiva a cumplir con las labores defensivas.

Gambetas y goles de exportación

Las destacadas presentaciones del ‘10’ del equipo nacional, que llaman la atención de propios y extraños, impresionaron a la Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica, que inmediatamente realizó los trámites para contar con los servicios del hábil mediocampista bumangués.

El delgado, ágil y veloz futbolista retribuyó la confianza y el respaldo del cuadro ‘tico’, con lo que mejor sabe hacer: gambetas, asistencias y goles.

En su primera temporada en la Liga de Amputados del país centroamericano, donde precisamente triunfó su paisano Jorge Luis Pinto Afanador, ‘Checho’, que adquirió el remoquete de ‘El Colombiano’, como le dicen allá, convirtió nueve anotaciones, terminó de máximo ‘artillero’ del certamen y consiguió el segundo puesto con su escuadra.

Ya para la segunda campaña, una vez más fue vital para que su club arribara a la final y, en esta ocasión, logró el anhelado título.

La motivación mayor

Hágale, hágale papá, corra; péguele, haga el gol”, dice desde un costado de la cancha la motivación principal de Sergio, su hijo de nueve años, que lleva su mismo nombre y también heredó el gusto por la pelota.

El pequeño Sergio suele acompañar a su padre a los partidos y así como lo anima, también lo recrimina, al mejor estilo de los entrenadores, cuando no hace bien las jugadas.

“Desde siempre él me acompaña a algunos partidos y es una emoción a toda hora, también me dice, no pero papá le puso el pase mal (risas), pero mi hijo es la gran motivación para salir adelante”, sostiene un Sergio al que la voz se le llena de orgullo, al tiempo que sostiene que cuando no está metido de lleno en los entrenamientos y las competencias, disfruta visitando a los familiares y “compartir todo el tiempo que pueda con mi hijo”.

El sueño de Sergio

Hace cuatro años en México, Sergio y sus compañeros de la Selección Colombia realizaron un sobresaliente Mundial, a pesar de que las semifinales se les escaparon desde los ‘12 pasos’ contra España.

Fue una experiencia muy enriquecedora y que, a la vez, les dejó una sed de revancha que esperan saciar ahora en Turquía.

“Ya sabemos lo que significa jugar un Mundial y llegamos muy bien preparados y con la convicción de ser campeones, ese es mi sueño y quiero cumplirlo”, afirmó el ahora ‘8’ del combinado patrio, porque la ‘10’ se la cedió a quien ‘pone a cobrar’, el goleador de la Selección.

El equipo ‘cafetero’, integrado por 15 jugadores, cada uno con su propia historia de superación, y entrenado por Édgar Blanco, hace parte del Grupo B junto a Alemania, México y Japón.

“A México ya le hemos ganado, a Japón también, con Alemania no nos hemos enfrentado, pero confiamos en las capacidades de cada jugador y creemos que vamos a conseguir la Copa del Mundo”, agregó Sergio.

Efectivamente, en la maleta, que llevó cargada de muchas ilusiones a territorio europeo, le reservó un espacio para la medalla de campeón, esa que espera lucir con orgullo y traerla para su hijo.

También, sería una forma para que Sergio y los demás guerreros, que ya son campeones de la vida al sobrevivir a diferentes tragedias, reciban el respaldo que tanto requieren para ejercer con mejores garantías su disciplina deportiva, porque si en medio de tantas dificultades logran deslumbrar, seguramente el éxito estaría garantizado con mayor apoyo.

Reglas básicas del fútbol para amputados

Se enfrentan dos equipos conformados cada uno por siete futbolistas. Los seis jugadores de campo, con alguna pierna amputada y utilizando muletas; y el portero con alguna amputación en sus brazos.

Se disputan dos tiempos de 25 minutos con un descanso intermedio de 10 minutos.

El terreno de juego tiene un tamaño de 70 metros de largo y 30 de ancho.

No existen los fuera de juego y los saques de banda se hacen con el pie.

Los jugadores no pueden utilizar los bastones para empujar, controlar o parar el balón voluntariamente. Tal acción se equipara a tocar o jugar el esférico intencionadamente con la mano. Pero si la pelota toca una muleta de forma involuntaria, la acción es tolerada.

Más santandereanos

Aunque Sergio es el futbolista santandereano de mayor experiencia en la Selección Colombia que está en el Mundial de Turquía, no es el único.

Además de él, la ‘Tierra del Cañón del Chicamocha’ está representada en la cita mundialista por el cancerbero Arnol Sepúlveda y el defensor Fabián Duarte, quienes también aportan, principalmente, en el bloque defensivo de la escuadra nacional.

Publicado por: Néstor González Álvarez

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