Fútbol
Miércoles 28 de enero de 2026 - 09:46 PM

¿Cómo frenar la violencia en el fútbol colombiano tras el asesinato de Camilo Rojas?

El asesinato de Camilo Andrés Rojas puso una vez más sobre la mesa el problema de las barras bravas, que se convierte en un auténtico cáncer en el balompié nacional.

El clásico entre Cúcuta Deportivo y Atlético Bucaramanga se vio opacado por los actos de violencia. Foto: Stefany Peñaloza - La Opinión de Cúcuta.
El clásico entre Cúcuta Deportivo y Atlético Bucaramanga se vio opacado por los actos de violencia. Foto: Stefany Peñaloza - La Opinión de Cúcuta.

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El fútbol una vez más se ve empañado por la violencia.

El regreso del clásico del oriente colombiano, que debería ser una fiesta futbolística, se convirtió en una tragedia, luego del asesinato de Camilo Andrés Rojas, hincha fiel del conjunto ‘Leopardo’.

La vida del joven, de 24 años, que era un estudiante de veterinaria en la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC), fue arrebatada de manera violenta después de ser atacado con arma blanca a las afueras del estadio General Santander, de Cúcuta, al finalizar el duelo entre ‘Motilones’ y ‘Leopardos’, en un encuentro donde se determinó cierre de fronteras, es decir que estaba prohibido el ingreso de hinchas visitantes.

Acompañaba al equipo ‘auriverde’ en sus diversos compromisos de local y, cuando podía, viajaba como visitante. Incluso llegó hasta Belo Horizonte, Brasil, cuando el Atlético Bucaramanga disputó la Copa Sudamericana de 2025.

Este no es un caso aislado, todo lo contrario, el experto en seguridad ciudadana y académico de la Universidad Central, Andrés Nieto, dirigió un estudio en 2024 que concluyó que en Colombia “cada 20 días muere un hincha por eventos relacionados con el fútbol”.

Entre 2008 y 2024, un total de 262 hinchas murieron en eventos relacionados con la violencia.

¿Qué se debe hacer para acabar con a violencia en el fútbol colombiano?

Este lamentable hecho, donde Camilo Andrés Rojas fue asesinado, puso una vez más sobre la mesa el problema de las barras bravas, que se convierte en un auténtico cáncer en el balompié nacional.

Pero, ¿a qué se le atribuye esta situación y qué se puede realizar para solucionar los inconvenientes?

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Diego Murze, autor del libro ‘Fútbol, violencia y estado’, indicó para la Agencia AFP que existe una idea “de que los estadios son espacios donde es legítimo cometer actos de violencia, no solamente física, sino de racismo u homofobia. Hay una lógica tribal que siempre primó en el fútbol, una cultura de provocación entre hinchadas que siempre estuvo presente”.

Gilberto Ramírez, dirigente deportivo de Santander y también con amplia trayectoria en la academia, explicó en su momento para esta casa periodística que la violencia en el fútbol “es un problema social de raíces profundas y todo arranca porque no hemos entendido el fútbol como lo que es, un juego, una diversión para el aficionado, por el gusto de ver el fútbol, y lo hemos convertido en un objetivo de vida, donde el resultado del equipo es la única alegría y no hay nada más”.

Cúcuta y Atlétlético Bucaramanga igualaron 2-2 en la tercera fecha de la Liga BetPlay I de 2026, en juego realizado en el estadio General Santander. Foto: cortesía Atlético Bucaramanga.
Cúcuta y Atlétlético Bucaramanga igualaron 2-2 en la tercera fecha de la Liga BetPlay I de 2026, en juego realizado en el estadio General Santander. Foto: cortesía Atlético Bucaramanga.

“Se han convertido en fanáticos, así que tenemos fanáticos y pocos aficionados. El aficionado le gusta, se pone contento o triste por un partido, pero no sale a agredir a nadie, porque entiende que el jugador es un ser humano que se equivoca”, agregó Ramírez.

Óscar Vesga, entrenador de fútbol base en Bucaramanga, explicó que “lo que se ha hecho no ha sido suficiente para frenar este tema, no puede ser que nuestros jóvenes se estén matando por un color de una camiseta”.

“Tenemos que seguir ayudando, quienes manejamos niños tenemos un compromiso enorme para que estas acciones de agresión no crezcan”, enfatizó Vesga.

Entre tanto, priorizó en “trabajar en la base en el tema de escolaridad, los colegios, las universidades; debemos hacer entre todos esfuerzos, desde el tema del estado, desde las instituciones educativas, desde los clubes y las entidades que rigen el fútbol colombiano para educar, pero tampoco ser flexibles con estas barras”.

El clásico entre Cúcuta Deportivo y Atlético Bucaramanga se vio opacado por los actos de violencia. Foto: Stefany Peñaloza - La Opinión de Cúcuta.
El clásico entre Cúcuta Deportivo y Atlético Bucaramanga se vio opacado por los actos de violencia. Foto: Stefany Peñaloza - La Opinión de Cúcuta.

Por su parte, Eduardo Villamizar Mutis, dirigente deportivo de dilatada carrera, expresó que “quien debe preocuparse en primer lugar es la Federación Colombiana de Fútbol, que tiene el desafío de desarrollar una actividad, como hacemos en la Liga de Fútbol de Santander, con los padres de familia, para guiarlos en la formación de los hijos; no es una crítica, es promocionar un desarrollo educacional, de instruir a la gente para el buen comportamiento”.

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Falta de organización de los clubes

Carlos Charry, director del Doctorado y la Maestría en Estudios Sociales de la Universidad del Rosario, argumentó que “la persistencia de la violencia en el fútbol obedece a no solo un proceso de presencia policial, de organización de los partidos en términos de ingreso o no de bebidas alcohólicas, de armas cortopunzantes, de los denominados trapos, no solo obedece a esa parte logística, sino a un falta de organización por parte de los clubes de sus hinchadas”.

Añade que “en los años 80 y 90 en Inglaterra hubo mucha violencia en el fútbol y parte del ejercicio consistió en organizar a la fanaticada, carnetizarla, volverla parte de un club, o sea cobrar cierta membresía, lo cual implicó acogerse a unas normas de conducta y obedecerlas, al mismo tiempo generó un alto sentido de pertenencia y mejoró las condiciones del fútbol y lo volvió una industria. No hay conexión real entre la dirigencia del fútbol y sus hinchadas, para que exista una cultura futbolera y se generen mejores estándares de control de las emociones, porque esta es una cuestión de identidades”.

El pronunciamiento de Atlético Bucaramanga

Atlético Bucaramanga lamentó “profundamente lo ocurrido” y expresó el más “sincero pésame y solidaridad a la familia y seres queridos de Camilo Andrés”, seguidor fiel del conjunto ‘Leopardo’.

“El Club Atlético Bucaramanga rechaza de manera contundente y enfática los hechos de violencia registrados en el estadio General Santander, los cuales atentan contra los valores del deporte y enlutan al fútbol colombiano”, comunicó el cuadro bumangués mediante un comunicado de prensa.

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Camilo Andrés Rojas, de 24 años, era un hincha fiel del Atlético Bucaramanga.
Camilo Andrés Rojas, de 24 años, era un hincha fiel del Atlético Bucaramanga.

De igual forma, precisó que los jugadores y el cuerpo técnico también se vieron expuestos a las agresiones.

“Estos actos de violencia no solo afectan a los aficionados, sino que también expusieron a nuestros jugadores, dentro y fuera del terreno de juego, a situaciones de agresión, intimidación y riesgo, vulnerando su integridad, así como la de nuestro cuerpo técnico y colaboradores, quienes acuden a los escenarios deportivos con el único propósito de representar dignamente a nuestra institución y brindar alegría a la afición”, sostuvo el Atlético Bucaramanga.

El cuadro ‘Leopardo’ insistió en que “el fútbol debe ser siempre un espacio de encuentro, respeto, convivencia y sana competencia. Por ello, hacemos un llamado urgente a promover el fútbol en paz, al diálogo, la tolerancia y al comportamiento responsable dentro y fuera de los escenarios deportivos”.

Las medidas tomadas en Inglaterra

No cabe duda de que la violencia en el fútbol colombiano se ha salido de control, teniendo en cuenta de que cada vez son más recurrentes las agresiones y, la problemática, lejos de mejorar, empeora.

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En medio del caos que vive el balompié nacional, vale la pena recordar algunos de los métodos implementados en Inglaterra para terminar con los actos violentos de los ‘hooligans’, reconocidos aficionados que generaban desmanes a su paso.

Estos hinchas fueron el terror en Inglaterra y Europa durante muchos años, pero a partir de ciertas medidas fueron controlados.

1. Prohibir de por vida a los hinchas violentos.

2. Las penas de cárcel se hicieron efectivas.

3. Aviones, trenes, buses o bares eran multados si los recibían.

4. Se creó un grupo élite de la policía.

5. El grupo élite logró infiltrarse en las barras.

6. Los clubes formaron su propia seguridad, los ‘stewards’.

7. Así, la policía podía concentrarse en las calles.

8. Unificaron las medidas de seguridad en los estadios.

9. Cámaras de vigilancia y lectores de huellas dactilares.

10. Carnetización de las barras.

11. El valor de las entradas subió el triple.

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