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Viernes 16 de noviembre de 2012 - 12:00 AM

Un santandereano en la cuna del fútbol

Es un jugador 10 con tendencia a ser 9. Es un mediocampista que hace goles y bastantes. Su fútbol delicioso marca las diferencias.

Con apenas 10 años, el santandereano Wálter Stewart Silva viajó a Inglaterra para participar en un campamento del Bolton y sus habilidades fueron exaltadas por los técnicos británicos, quienes estarán pendientes del futuro inmediato del futbolista. En la fotografía aparece en el renovado Estadio de Wembley. (Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL )
Con apenas 10 años, el santandereano Wálter Stewart Silva viajó a Inglaterra para participar en un campamento del Bolton y sus habilidades fueron exaltadas por los técnicos británicos, quienes estarán pendientes del futuro inmediato del futbolista. En la fotografía aparece en el renovado Estadio de Wembley. (Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL )

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Publicado por: César Augusto Almeida R.

Primero se sienta en las piernas de su papá para hacer calentamiento antes de hablar. Después se sienta en las rodillas de doña Nubia, su mamá.

El Club Bolton de Inglaterra lo seleccionó para llevarlo a una jornada de encuentros amistosos, por ser uno de los más destacados en un campamento de observación creado para los más promisorios futbolistas.

Según la carta a sus padres, en la convocatoria “su hijo mostró sus habilidades, en opinión de los técnicos del Bolton, que nos interesó más a fondo. Por esto su hijo ha sido elegido… etc.”.

Óscar Arenas, su técnico en la Academia Colombiana  de Fútbol, y Hubert Urrutia, en la Academia Santandereana de Fútbol, coinciden en su criterio: “Es un exquisito con el balón, tiene personalidad, sabe jugar en conjunto, su talento es innato”.

Es un jugador 10 con tendencia a ser 9. Es un medio campista que hace goles y bastantes. Su fútbol delicioso marca las diferencias.  

“Yo me gozo uno, me gozo dos y si puedo hacer el gol me aventuro o sino, lo mandó por el callejón”.

Y cuando dice “me los gozo” lo hace con naturalidad, casi con inocencia, con la sonrisa de sus dientes de conejo, pero después noto que lo dice con  la maléfica  perversidad de un verdugo. Es lo que le corresponde.

Su experiencia en Inglaterra lo tiene marcado y su profesor  Mike Wilds considera que va a ser más grande de lo que ya es.

Domina el balón con ambas piernas y hace  goles con la que tenga más a la mano.

Trasiega por el campo en la mitad y, a veces, con sus locuras de indisciplina táctica se desborda por las rayas para levantar  centros.

Es un meritorio talento que a decir de quienes saben no va a ser un grande en Colombia sino un grande en el mundo.

- No te olvides de mí cuando juegues en el Barza.

Frunce el ceño, con su mano hace un moño en su camiseta blanca y me muestra un escudo: no señor, me contesta: cuando juegue en el Real Madrid.

-Entonces salúdeme a Iker.

Publicado por: César Augusto Almeida R.

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