Buena parte de la opinión del país está en shock por los últimos resultados de pobreza por áreas metropolitanas presentados por el Dane, en donde claramente Bucaramanga, con el 10,4% de su población en este rango, presentó el menor nivel en Colombia para el 2012.

Publicado por: HORACIO CÁCERES TRISTANCHO
Siguiéndole el rastro a la prensa y otros medios de comunicación, la palabra “milagro” ha sido el común denominador en todos los comentarios.
Este vocablo que tiene como origen el latín, significa según la Real Academia de la Lengua Española: “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”. Dicha definición sobre nuestra región está alejada del verdadero trayecto que lleva la economía desde hace varias décadas y desconoce el esfuerzo de su población durante años. Es claro que la injerencia del Estado mediante los diferentes programas sociales como la Red Unidos y Familias en Acción han impactado aquí y en otras ciudades del país, pero hay otra cantidad importante de acciones locales que sin duda han tenido efecto positivo en la disminución de la pobreza, estadio de la vida que está atado a las oportunidades laborales y de negocios que pueda ofrecer una región.
En este sentido hay que decir que no somos milagro si tenemos en cuenta que la economía de Santander es la cuarta en Colombia desde hace más de 30 años, con un crecimiento sostenido anual de 4,4% durante el presente siglo, porcentaje que es superior al de las principales regiones del país. Tampoco somos un milagro si entendemos que desde que se adoptó la nueva medición del índice de pobreza multidimensional en el 2008, el Área Metropolitana de Bucaramanga presenta la menor pobreza, pobreza extrema y la mejor distribución del ingreso en su población.
Otras razones existen para certificar que tenemos historia para contar y que no somos algo que salió de la nada. Lo cierto es que Santander y particularmente Bucaramanga se han consolidado como epicentro de comercio, servicios e industria del oriente colombiano, y eso ha sido el resultado del esfuerzo privado y público en beneficio de más empleos. Muy bien por el reconocimiento nacional, mejor por los resultados, pero más que un milagro somos una realidad que empieza a llamar la atención.














