lunes 25 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Fríjol biofortificado llega a las áreas de cordillera

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Los cultivos bioforticados tienen dos finalidades: ayudar a combatir la desnutrición oculta de las poblaciones más vulneradas de Colombia y 36 países más en el mundo; además, se convierten en una alternativa de producción de las pequeñas poblaciones.

Ese mejoramiento genético se hace de manera convencional (cruces en campo); es decir, no hay manipulación genética, pero se logran variedades con mayor contenido de vitaminas, minerales y mejores características agronómicas, como, mayor productividad, resistencia a plagas y enfermedades.

Ese programa es financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates, y se trabaja en fríjol, yuca y arroz, los tres alimentos sustanciales de la humanidad.

En esta oportunidad, el Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, HervesrPlus y Fenace, liberaron una variedad voluble biofortificada de fríjol denominada “BIO102”, la cual se puede sembrar entre los 1.600 y 2.200 metros sobre el nivel del mar (msnm); es decir, apta para las zonas de cordilleras o ladera, el mayor territorio que se tiene en Colombia con esa condición topográfica.

Esos granos tienen un alto contenido de hierro y son buena fuente de zinc.

Más minerales en la dieta

De acuerdo con Daniel Álvarez, investigador de Ciencia de los Alimentos y Nutrición de HarvestPlus, “BIO102 es una variedad que aportaría a la dieta de los colombianos hasta dos veces más minerales que un fríjol no biofortificado. Es decir, un colombiano que consuma este frijol en su alimentación estaría supliendo alrededor del 29% del hierro y el 14% del zinc que el cuerpo necesita diariamente”.

Para los investigadores, el nuevo material tiene un buen comportamiento agronómico y productivo, a la vez, que es tolerante a plagas y enfermedades, frente a otras variedades que se siembran en el territorio nacional.

“BIO102 llega a complementar la canasta de alimentos biofortificados en Colombia, como el fríjol BIO 101 (arbustivo, liberado en el 2016) y el maíz biofortificado con zinc BIO-MZN01 (maíz blanco liberado en el 2018)”, dijo el directivo.

Las pruebas de evaluación fueron efectuadas por Fenalce y cuenta con registro ICA, lo que permite que la semilla sea comercializada. Se desarrolló con fondos de HarvestPlus para América Latina.

El hambre oculta en el planeta
De acuerdo con la FAO, en el mundo más de 2.000 millones de personas (una de cada 3) no tienen en su dieta alimenticia la cantidad suficiente de vitaminas y minerales, para tener una dieta saludable.
En su ingesta de alimentos cada día, no tienen los porcentajes ideales de vitamina A, zinc y hierro. A esa situación se le conoce como “hambre oculta”.
Esa deficiencia en los niños, por ejemplo, podría llevar a ceguera, raquitismo e incrementar las posibilidades de morir en el parto.
Con el programa de biofortificación de alimentos, se espera que 1.000 millones de personas se vean beneficiados en el 2030.
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