Si bien las mujeres son más propensas a ser compradoras compulsivas, no se puede negar que en los hombres también se presenta este comportamiento.

Publicado por: COLPRENSA
Sin embargo, para Germán Amaya, subdirector Nacional de Campo en Psicología del Consumidor (Colpsic) del Colegio Colombiano de Psicólogos, dicha tendencia más que estar influenciada por una sociedad consumista, es el resultado de la falta de una educación económica.
En entrevista con Colprensa, a propósito del día internacional de los derechos del consumidor, el experto explica en qué consisten los trastornos de comportamiento que estudia la psicología económica, de dónde provienen, cuáles son sus consecuencias y cómo se pueden tratar.
- ¿Qué es la psicología económica?
La psicología y la economía son dos áreas totalmente distintas pero desde hace algunos años se empezó a estudiar la interrelación entre ellas. Desde hace varios años se habla de la racionalidad de las personas y de su comportamiento en relación con la economía, con el consumo; evaluar estas actitudes desde la parte psicológica es lo que se llama psicología del consumidor. A través de ella descubrimos que los seremos humanos somos realmente emocionales y nos dejamos llevar por cosas que van mucho más allá de la percepción, es así que profundizamos sobre cómo la psicología puede ser relevante todos estos comportamientos y esos estudios pueden ser aplicados en cualquier contexto de nuestra vida.
- Dicha área también ha permitido el desarrollo de varias investigaciones en los mercados, ¿de qué tipo son?
Cuando se hacen investigaciones de mercado se trabaja de la mano con agencias para identificar patrones de consumo o tratar de posicionar alguna marca o producto. Pero dentro de la psicología económica hay algo que se ha hecho muy poco y a lo que debería dársele mayor importancia la alfabetización económica. La economía nos es inherente a todos los seres humanos y conocerla nos permite tener un mejor desarrollo de la sociedad y del impacto que esta área tiene sobre nuestras vidas. Las crisis económicas a nivel mundial, por ejemplo, suelen ser por errores de empresas grandes pero la manera como lo asumamos las personas de a pie tiene que ver mucho con esa forma sobre como estamos preparados o qué conocemos de la economía para desenvolvernos en un mundo que está lleno de mercados.
- Uno de los patrones más comentados es el de comprador compulsivo, ¿en qué consiste?
El comprador compulsivo viene siendo un fenómeno que se puede explicar desde la biología y desde la parte social. Dejando de lado la primera, sucede que es la presión de la sociedad la que nos lleva a que se generen este tipo de conductas que usualmente son un escape de la realidad. Si a ello le sumamos la labor de la publicidad en los medios, enfocada a posicionar el consumo de diferentes artículos a través de mensajes, tenemos como resultado la necesidad de las personas de trabajar en su apariencia y adquirir cosas suntuosas para obtener estatus, por ejemplo. En ese contexto las personas pasamos de comprar únicamente por necesidad a comprar por apariencia.
- ¿Dónde nace este comportamiento en el ser humano?
Cuando no tenemos una planificación de nuestras compras, una relación de nuestros gastos o una cultura de ahorro, atributos que nos podrían llevar a tener una vida un poco más fácil en términos económicos, la presión de los medios medios se aprovecha de esa falta de construcción de barreras para generar en nosotros comportamientos que vienen siendo trastornos que en ocasiones necesitan de una intervención clínica para desaparecer por completo. Un comprador compulsivo siente afán por satisfacer una necesidad pero cuando lo hace le llega un sentimiento de culpa por haberse gastado más de lo que debía o haber comprado cosas innecesarias, es una sensación parecida a la que puede llegar a sentir un drogadicto o un alcohólico en alguna de las etapas de su enfermedad. Usualmente la única manera de eliminar dicha depresión es buscando una actividad que genere satisfacción, es decir, comprar más.
- En ese sentido, ¿sería más una consecuencia de lo que produce la sociedad del consumo que de la formación de una persona en sí?
El consumo es inherente al ser humano, de él depende nuestra propia existencia, eso hay que tenerlo claro, el consumo es normal. El problema es no tener la preparación para realizar compras planeadas. Por ejemplo, se suele usar mucho la tarjeta de crédito en lugar de planear un ahorro extra, aún cuando todos sabemos que con este medio se pagan altos intereses que llevan a que uno compre un artículo hasta 3 veces más costoso de lo que era. Y sí, vivimos en una sociedad de consumo, somos consumistas pero cuando hay afán de conseguir poder consumimos más de lo debido y eso es falta de educación. Ese conocimiento económico debería darse dentro de la misma sociedad, pero cuando no existen programas que nos acerquen al mundo financiero, que nos lleven hacia la alfabetización económica estos son los resultados. Si bien en los últimos años hemos visto campañas de las mismas entidades financieras tratando de educar a los consumidores, por otro lado los están llevando a que adquieran deudas y les ofrecen productos que impiden que se ponga en práctica la educación que pregonan, entonces es un arma de doble fijo.
- Hay una creencia de que las mujeres son más vulnerables a ser compradoras compulsivas, ¿qué tan cierto es?
Según las estadísticas de los índices de comportamiento de compras compulsivas a nivel global si hay una mayor tendencia y predisposición hacia las mujeres, la relación es que por cada 4 mujeres que llegan a ser compradoras compulsivas existe un hombre, sin embargo en países como España la tasa es de 9 a 1 con lo que vemos que depende del contexto cultural en el que la persona se desarrolle. La predisposición en las mujeres nace en la necesidad de comprar artículos que las hagan verse mejor y sentirse bien consigo mismo, mientras que los hombres compran más lo que se llaman juguetes: videojuegos, equipos electrónicos, computadores, televisiones, etc. Lo anterior se explica en la creencia social de que las mujeres deben estar arregladas todo el tiempo y en un escenario donde prácticas como las cirugías plásticas toman cada vez más fuerza. De hecho, la publicidad en sí está enfocada a resaltar la belleza de la mujer, su figura, más que la del hombre. Esta presión social de que si no estás bonita tu pareja va a buscar a otra que sí lo esté, son las razones que llevan a una mujer a esta adicción.
- ¿Este comportamiento podría afectar las relaciones sociales?
Totalmente, es una adicción. Hay casos en los cuales las personas por esta necesidad de estar comprando adquieren deudas grandísimas y acaban con su patrimonio porque no tienen cómo controlar sus impulsos. Si yo me dejo llevar por la necesidad de esa satisfacción, llegará un punto en que el que la persona por sí sola no lo pueda superar. En cuanto a perfiles suele ser más común en personas entre 37 y 40 años que ya tienen cierto poder adquisitivo, una economía estable, etc., factores que facilitan este tipo de conductas. De hecho la competencia por el salario se evidencia en el deseo de las personas de mostrar que están mejor que otros y eso se hace adquiriendo artículos suntuosos que permiten proyectar una imagen socialmente más aceptada. Este trastorno necesita del apoyo de los familiares de esa persona para que pueda salir adelante y de la ayuda de un profesional para que a través de una restructuración cognoscitiva se cambie su forma de pensamiento de manera que vuelva a una conducta normal.
- ¿Cómo es el tratamiento usualmente?, ¿se puede llegar al punto de medicar?
Se puede llegar a hacer un acompañamiento desde la psiquiatría, hay algunos medicamentos que son los mismos que se les dan a las personas que sufren de otras adicciones porque tratan la ansiedad y combaten la depresión. Por eso es importante buscar la ayuda de un especialista que tenga en cuenta todo nuestro entorno, que nos ayude a incluir a nuestra pareja y a nuestros amigos para que haya un acompañamiento que permita sortear la situación.
- ¿Qué otras adicciones se han identificado en la psicología económica?
Básicamente los comportamientos de compra se dividen en impulsiva y compulsiva. La primera es una conducta que aparece de un momento a otro pero no es permanente, es una reacción inesperada de alguien que pasa por una vitrina y siente esa necesidad de comprar algo que le gustó. La segunda ya es un trastorno porque la persona busca la manera de estar comprando, planea visitas a los centros comerciales para gastarse el dinero, siempre va en busca de satisfacer esa necesidad, de acabar con esa ansiedad en el momento en el que se paga.














