En el caso de Colombia esta coyuntura podría jugar a favor.

Los ataques perpetuados el pasado fin de semana a instalaciones de la petrolera saudí Aramco, llevaron a que en la jornada de ayer el precio del barril de petróleo Brent para entrega en noviembre subieran en el mercado de futuros de Londres 14,59%, hasta US$69,02.
Este es el alza porcentual más alto desde la Guerra del Golfo 1991.
Estos ataques con drones redujeron la producción de Arabia Saudí en cerca de 5,7 millones de barriles diarios, lo que representa en torno al 5% del bombeo global.
Entre tanto, el petróleo intermedio de Texas, WTI, subió un 14,8%, hasta US$62,90.
Efectos del precio
El incremento en el precio del petróleo se presenta por una situación puntual que afecta a la oferta y no por un aumento de la demanda de petróleo. Julián Cárdenas, estratega de ahorro e inversión de Protección, afirma que es probable que la coyuntura se corrija una vez se reinicie o se reestablezca la producción, con lo que el precio podría ajustarse a la baja.
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Por ahora, como explica Alejandro Reyes, economista principal de Bbva Research, con este alza en los precios le permite a Colombia lograr negocios de crudo a mejor precio, lo que llevaría a mayor entrada de divisas en el futuro cercano; el efecto que dependerá de cuánto tiempo dure la restricción y la escala geopolítica (en Oriente Medio) que tenga este ataque.
“Esto es un gana-gana para las productoras, quienes tienen un buen precio para vender el petróleo con un buen dólar”, explicó Reyes.
Pese al incremento de la cotización del crudo, la tasa de cambio no se vio afectada, cotizándose a $3.364,43 ganando $8,28 frente a la TRM. Esto como consecuencia de la reunión que tendrá este miércoles la Reserva Federal para definir las tasas de interés de Estados Unidos.
El bombeo de Aramco podría tardar semanas en normalizarse, o incluso meses, según algunos expertos, lo que amenaza con mantener por ahora un sesgo al alza en el precio del crudo.
Lo anterior afecta la caída de la producción, pero también al incremento de la incertidumbre de la economía mundial.
“Si no se soluciona rápido podría frenarse más la economía global”, dice Reyes.
Una opinión similar tiene Cárdenas, quien afirma que hablar de un impacto permanente, con un cambio en las condiciones del mercado petrolero, podría tener implicaciones de largo plazo en la economía global, de desaceleración, porque el petróleo es un producto básico, una materia prima. Esto podría generar también presiones de inflación y eventualmente desaceleración, aumentando el riesgo de recesión.
En el caso de Colombia, dice el estratega de Protección, esta coyuntura podría jugar a favor del país.
“Esperamos aumento de los ingresos producto de mayores precios de petróleo con una tasa de cambio en niveles históricamente altos. Ajuste favorable en el déficit de cuenta corriente. En el corto plazo, puede existir una mayor presión a la apreciación del peso, si las condiciones globales no se ven tan afectadas en términos de crecimiento y si no trasciende en el deterioro de las condiciones en los mercados emergentes. Esta situación, en un entorno internacional más tranquilo, puede generar un mayor interés de inversionistas internacionales en títulos de renta fija y variable para Colombia, porque tenemos una dependencia en lo fiscal y en el mercado a la evolución del precio del petróleo”, precisó.














