La santandereana Diana Burco ganó el pasado jueves 14 de noviembre un Grammy Latino en la categoría Mejor Diseño de Empaque junto al diseñador Carlos Ortiz. El camino para Diana, lleno de lucha y luego de dos nominaciones anteriores, fue reconocido. Así ha sido su camino para llegar a este momento.

Publicado por: Paola Esteban
De pronto apareció la camiseta del Bucaramanga: cuando Diana Burco estaba desempacando la maleta en su hotel en Miami la semana pasada, su equipo del alma le dio la bendición: siempre la lleva consigo, le tiene un cariño muy especial a los leopardos y tal vez fueron, incluso, su amuleto. Lea también: Beatriz González es homenajeada en China por su obra “Auras Anónimas”, en un día especial: su cumpleaños 92
Además de ser una fiel seguidora del auriverde, Diana le compuso “Llegué tarde”, una canción que dedicó al Atlético Bucaramanga y que fue también parte de la banda sonora de la primera estrella del equipo en el primer semestre de este año, lo que refuerza su conexión emocional con el club. Es algo que ya forma parte de sí misma y por eso, en cada viaje, incluye la camiseta como un símbolo del amor y orgullo que siente por su región.
Y es que esa pasión que siente Diana por todos estos símbolos que representan sus orígenes son la marca que la distingue, más allá de esa música sabrosa y sus letras sentidas. Por ejemplo, durante toda la gira de medios para la promoción de “Karma”, Diana guardaba su disco, que le dio el Grammy Latino el pasado 14 de noviembre, envuelto en algo muy especial: una manta que pertenecía a su abuela Dulcinea.

Esta manta, por supuesto, es más que un accesorio para ella: su abuela fue una figura clave en su vida y parte de su inspiración. Esa manta conserva la energía y el amor de Dulcinea y era una manera de mantenerla presente en cada paso de su camino. Cada vez que presentaba el disco en su estuche, lo hacía con cuidado, desenvolviéndolo de la manta. Al terminar, lo volvía a guardar envuelto en ella, como un ritual lleno de significado. Este gesto mostraba no solo su conexión con la música, también el lazo profundo y eterno con su abuela.
Así es Diana Burco, nuestra primera ganadora del Grammy Latino para Santander. Un premio que no es solo un homenaje a su trabajo, al cariño y las buenas composiciones, es un premio a su lucha como mujer en la música, a ese camino arduo que la trajo hasta este momento que hoy disfruta.

Lo que se da, regresa
Diana nació en una familia “súper santandereana”: de unos padres educadores, don Tomás y doña Olga. Diana no solamente iba al colegio cuando era niña, en las tardes estaba “llena de actividades”, pero fue el acordeón y la música lo que más le llamó la atención.
A su papá le encanta y en la casa se escuchaban a los grandes juglares de la música vallenata: Juancho Polo Valencia, Alfredo Gutiérrez, Alejo Durán, que cantan, tocan y componen.
Viajaban con frecuencia a la Costa Caribe, donde el acordeón es rey y la dejaron ser: la apoyaron en su deseo de estudiar música y le sentaron las bases para ser disciplinada. Su mamá le heredó ese temple de la mujer santandereana.
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A los doce años, Diana emprendió su travesía musical, uniendo su voz al acordeón en la agrupación “Los Niños del Vallenato”. Bajo la guía de la ilustre juglaresa Rita Fernández Padilla, absorbió la esencia del folclor colombiano. En 2016, su pasión y destreza la llevaron a conquistar el primer lugar en el Encuentro Vallenato Femenino, reafirmando su amor y compromiso con la música que corre por sus venas.
En 2018, Diana Burco alzó su voz en un canto profundo, con su álbum homónimo como bandera de un mundo. El vallenato, en sus manos, halló un eco distinto, y el Latin Grammy la nombró como un logro exquisito. Y su primera nominación al Grammy Latino.
#cultura | La acordeonista y cantautora colombiana Diana Burco ha sido galardonada en los Grammy 2024 en la categoría Mejor Diseño de Empaque por su álbum Karma. pic.twitter.com/2eSpOkKktM
— Vanguardia (@vanguardiacom) November 14, 2024
A partir de allí, comenzó a romper estereotipos: los juglares que tanto la emocionaron con sus letras en su infancia, son hombres, y ese instrumento fuerte, que hay que sostener amarrado a los hombros, es también tocado en su mayoría, por hombres.
“Una mujer con el acordeón en Colombia era muy extraño... el machismo había calado por todo el Caribe”, dijo en una entrevista el año pasado para el portal ABC.
Pero Diana siempre ha luchado, lo ha tenido claro: “Las mujeres podemos plasmar nuestras realidades y transmitirle al mundo cómo estamos viendo las cosas”.
En 2021, “Río Abajo” se deslizó como un río sereno, mezclando tradición con un toque moderno. Otra nominación al Grammy Latino le dio el reconocimiento como un faro que guía su arte en cada movimiento. Y en 2023, llegó “Karma”, una joya de “cumbiecitas elegantes” que sorprende. Con Lupita Infante y Los Cumbia Stars en su estela, Diana tejió una red donde la música vuela.
“Mi trayectoria ha sido un viaje lleno de aprendizajes. Mi instrumento ha sido fundamental, un compañero inseparable. Pero ha sido un reto bonito descubrir cómo resuena este instrumento en las manos de una mujer, cómo suena en femenino. Ahora, con tres álbumes, siento que tengo un panorama más claro, pero sigo explorando”, explica Diana a su regreso a Colombia luego de esa noche mágica en Miami.
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Reconoce que su trabajo fue un trabajo de equipo, con Codiscos, con su mamá, “la sensación siempre fue que este es el resultado de un trabajo en equipo. Y es muy necesario porque es duro, la música tiene muchos retos y que nos hayan nominado este diseño del vinilo fue todo desde la música: pensamos en equipo cómo lo íbamos a plasmar desde lo visual. Lo hicimos con tanto amor, que yo sabía que el karma iba a hacer lo suyo”.
Y más allá del juego de palabras con el nombre de su álbum, es verdad: tres álbumes luchados, increíbles, honestos y nominados. Y la tercera es la vencida. Y después de tanto insistir hay una respuesta. El destino llega, no por arte de magia, sino porque se ha construido. El karma, en efecto, hace lo suyo. Siempre.
Y ese es un buen mensaje para las cantantes (y para cualquier las mujeres en cualquier profesión, sea cual sea su sueño) que comienzan su camino o que han llegado a pensar que no tiene sentido insistir tanto, que tal vez no es por ahí, que quizá no ese no era el llamado. Diana les tiene una propuesta: “No esperen que alguien venga a decirles que están listas, porque nadie va a llegar. Y puede que alguien te diga: eres muy talentosa, pero si tu no crees en ti misma, si tu no tienes ese amor propio, es absolutamente imposible que puedas alcanzar estas cosas. Hay muchos obstáculos, una lista gigante, pero el más complicado es no creer en ti y esperar que alguien venga. Háganlo ustedes. Y ahí sí llegan las personas adecuadas”.
Y todo lo que se da, Diana está segura de ello, regresa.
















