Cultura
Miércoles 02 de julio de 2025 - 09:24 AM

“Ver el mundo con ojos de niños”: un proyecto que explora el género y las emociones desde la voz infantil

Una investigación etnográfica desarrollada desde la Maestría en Educación Inclusiva Intercultural visibiliza las narrativas de género y emociones en niños de contextos educativos opuestos.

“Ver el mundo con ojos de niños”: un proyecto que explora el género y las emociones desde la voz infantil
“Ver el mundo con ojos de niños”: un proyecto que explora el género y las emociones desde la voz infantil

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Publicado por: Redacción Cultural

En un aula cualquiera, un niño toma un crayón azul y se dibuja con alas. Otro, en una escuela rural, se dibuja en una nube, con lágrimas. Nadie les pidió representar la realidad tal como es, sino tal como la sienten. Esa es la apuesta de un proyecto investigativo que, entre crayones, papel y silencio, se propuso una pregunta radical: ¿qué pueden enseñarnos los niños sobre sus identidades, sus cuerpos y el género, si los escuchamos desde sus propios lenguajes?

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Esa fue la ruta que tomaron Cindy Viviana Mora Díaz y Esteban José Galindo Rodríguez, dos estudiantes de la Maestría en Educación Inclusiva e Intercultural, que emprendieron una investigación sensible y crítica sobre las formas en que las niñas y los niños construyen sentido sobre sí mismos en contextos educativos diversos. Lo hicieron desde una premisa sencilla pero contundente: “ver el mundo con ojos de niños no es más dulce, es más real”.

El proyecto se desarrolló en el marco del nodo de investigación Caleidoscopio Cultural, bajo una metodología etnográfica que rompe con el enfoque tradicional de la observación académica para dar paso a una ética del cuidado y la validación. “No se trataba de ir, tomar datos y publicar. Queríamos que cada niño supiera que lo que dijo y dibujó tenía valor, que su voz era conocimiento legítimo”, cuenta Esteban.

Vea aquí el Museo

Tres herramientas metodológicas articularon el trabajo con los estudiantes: la cartografía social, la cartografía corporal y la observación participativa activa. Desde estas, los investigadores propusieron ejercicios de dibujo en los que los niños podían representarse como quisieran. El único requisito era la libertad. “Les decíamos: dibújate como tú quieras, como te sientas. Y nos sorprendía cómo emergían alas, corazones afuera del cuerpo, rayos, fuego, lágrimas, cuerpos que flotaban”, relata Cindy.

Cada trazo hablaba. A veces, de una emoción contenida. Otras, de lo que significaba ser niño o niña en espacios marcados por creencias religiosas, reglas de género, o silencios pedagógicos. Algunas veces no era lo que se dibujaba, sino lo que no aparecía en el papel, lo que daba pistas sobre lo que callan las infancias.

“El cuerpo era un punto de partida. ¿Cómo se dibujan los niños? ¿Qué partes del cuerpo destacan? ¿Qué palabras escriben junto a sus dibujos? Hay un conocimiento ahí que no se puede reducir a cifras ni a categorías de adultos”, reflexiona Cindy.

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La investigación se realizó en dos escenarios contrastantes: un colegio privado, religioso y urbano en Bogotá, y una escuela rural pública, multigrado y con recursos limitados, donde además hay un estudiante con discapacidad.

La comparación permitió observar tanto las diferencias estructurales en las condiciones educativas como las similitudes emocionales y narrativas que atraviesan a los niños de ambos contextos. En ambos lugares, los niños dibujaron amor y miedo. Dibujaron rabia y ternura. En ambos lugares, aparecieron también preguntas: ¿por qué algunas emociones no se nombran en clase? ¿Por qué hay cuerpos que se sienten excluidos?

“En la escuela rural, por ejemplo, vimos cómo las emociones eran más explícitas. Los dibujos mostraban tristeza, apego, miedo al abandono. En el colegio privado, había más silencios. Más filtros. Pero en todos, los niños tenían algo que decir sobre el mundo que habitan”, dice Esteban.

“Ver el mundo con ojos de niños”: un proyecto que explora el género y las emociones desde la voz infantil
“Ver el mundo con ojos de niños”: un proyecto que explora el género y las emociones desde la voz infantil

El equipo investigador se propuso algo más que levantar datos. Por eso, cada dibujo fue cuidadosamente digitalizado, no como una mera copia escaneada, sino con trazos respetuosos que preservaran su intención original. “No queríamos que sus dibujos quedaran como ilustraciones planas. Queríamos que sintieran que estaban en su propio museo, que lo que hicieron era importante, digno de cuidado”, agrega Cindy.

Esta decisión ética, estética y política pone en evidencia una crítica profunda al enfoque tradicional de la investigación educativa, que históricamente ha privilegiado las voces adultas, técnicas y jerarquizadas. “Estamos acostumbrados a validar solo lo que los adultos escriben, miden o interpretan. Nosotros queríamos demostrar que lo que los niños sienten, piensan y dibujan también es conocimiento. Es epistemología infantil”, afirma Esteban.

Esteban José Galindo Rodríguez, de 25 años, y Cindy Viviana Mora Díaz, de 29 años.
Esteban José Galindo Rodríguez, de 25 años, y Cindy Viviana Mora Díaz, de 29 años.

Quiénes están detrás de esta apuesta

Cindy Viviana Mora Díaz, licenciada en Pedagogía Infantil de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, tiene 29 años y seis años de experiencia en educación inicial. Actualmente trabaja como docente de básica primaria en un colegio privado en la localidad de Chapinero, en Bogotá, y cursa la maestría con la convicción de transformar los espacios educativos en escenarios de justicia social, donde la infancia no sea solo objeto de enseñanza, sino sujeto político.

Esteban José Galindo Rodríguez, de 25 años, es fonoaudiólogo con experiencia en trabajo social comunitario en proyectos de Derechos Humanos para personas con discapacidad, especialmente en temas de educación inclusiva y derechos sexuales y reproductivos. Ha trabajado con organizaciones como Fuesco, la Fundación Arturo Calle, la Fuerza Aérea Colombiana y la Patrulla Aérea Civil Colombiana. Estudia la misma maestría para tender puentes entre comunicación humana y educación como derecho fundamental.

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Este proyecto es, ante todo, un acto de escucha. Una invitación a detenerse en lo que no se dice en los salones de clase: las emociones silenciadas, los mandatos de género no cuestionados, las representaciones del cuerpo infantil como territorio simbólico.

A través de una metodología sensible y una ética del cuidado, Cindy y Esteban logran construir una propuesta que no solo aporta al campo de la educación inclusiva, sino que también reconfigura los modos en que se entiende la infancia como categoría epistemológica.

Y quizás lo más valioso: recordarnos que los niños no solo aprenden, sino que también enseñan. Que sus dibujos, sus frases sueltas, sus cuerpos dibujados con alas, tienen tanto que decir como cualquier teoría pedagógica. Porque, como dijeron ellos al comenzar: ver el mundo con ojos de niño no es más dulce, es más real.

Publicado por: Redacción Cultural

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