La muestra “Proyectos de grado 2025-2” del programa de Artes UIS llega al Museo de Bellas Artes con óleos sobre ángeles y demonios e imágenes de una ciudad atravesada por la violencia.

Publicado por: Redacción Cultural
Bajo la cúpula centenaria del Museo de Bellas Artes Casa de la Cultura Custodio García Rovira, dos artistas jóvenes se atreven a alzar la voz con propuestas que combinan técnica, riesgo y mirada crítica. La exposición “Proyectos de grado 2025-2” del programa de Artes Plásticas de la Universidad Industrial de Santander (UIS) se inauguró recientemente y estará abierta al público hasta el 22 de diciembre en la sede del museo, Calle 37 #12-46.
Es un hito para el campo artístico local: por primera vez, esta institución cultural abre sus salas a los trabajos de grado de la UIS. Más que una muestra, es una declaración de intenciones: tender puentes entre la formación artística universitaria y el circuito expositivo profesional.
La muestra reúne dos proyectos profundamente distintos, pero igual de inquietantes. Fabián Urbina, por un lado, expone “Angeleofilia/Demonophobia”, una serie de veinte óleos que navegan entre lo celestial y lo abismal. Con una paleta oscura, un trazo expresionista y referencias a la tradición católica, Urbina construye un díptico simbólico: ángeles organizados en una jerarquía casi litúrgica y demonios surgidos de la sombra de Lucifer. El espectador se convierte en testigo de una tensión visual y espiritual que habita cada lienzo.

Al otro extremo de la sala, Jeferson Chávez propone “Cuerpos Pixelados, Almas Fragmentadas”, una instalación inmersiva que parte del cortometraje animado “Crimson Loop”, desarrollado en lenguaje low poly. La obra plantea una reflexión crítica sobre la violencia urbana y cómo esta descompone la percepción de nuestras ciudades. Aquí, los cuerpos se fragmentan, el entorno se distorsiona y la repetición se convierte en metáfora: un loop infinito de trauma y supervivencia.
Para B. Marcell Bohórquez Gualdrón, curador y director del museo, la exposición representa un acto de confianza: abrir el espacio a creadores emergentes con propuestas sólidas y valientes. “Es una oportunidad para consolidar el vínculo entre el museo y la UIS, y para visibilizar procesos que, aunque formativos, ya tienen una gran madurez estética y conceptual”, asegura.
“Proyectos de grado 2025-2” invita a pensar. ¿Qué significa representar lo invisible? ¿Cómo traducir el miedo, el fervor, la violencia o la memoria en imagen? En esta muestra, los artistas no dan respuestas cerradas, pero sí abren preguntas que merecen ser habitadas.
La entrada es libre y el recorrido, imprescindible para quienes siguen de cerca la escena artística emergente en Santander. Porque entre ángeles pixelados y demonios urbanos, el arte joven dice presente.












