Espiritualidad
Sábado 14 de septiembre de 2024 - 11:43 PM

Reflexión del domingo: ¡No más excusas, miremos hacia adelante!

Dicen que los buenos resultados se alcanzan cuando los sueños son más grandes que las excusas. Por eso, es hora de ponerle fuerza de voluntad a cada tarea que nos corresponda realizar.

Antes que decir excusas, debemos enfrentara cada situación que nos corresponda enfrentar.
Antes que decir excusas, debemos enfrentara cada situación que nos corresponda enfrentar.

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¿Cuál es el significado de la palabra excusa? De manera literal es ese ‘motivo’ o ‘pretexto’ que se invoca para eludir una obligación o incluso para disculpar una omisión.

Si bien se puede esgrimir algún ‘argumento de peso’ para no hacer algo, lo cierto del caso es que la gente les da demasiado poder a esas necias justificaciones que, en más de una ocasión, son puras artimañas.

En la cotidianidad, cuando nos equivocamos o cuando nos sorprenden en alguna falta o yerro, salimos con la excusa de ‘no lo vuelvo a hacer’; sin embargo reincidimos y con el mismo pretexto evadimos nuestras responsabilidades. ¿De qué nos sirve pedir disculpas, si siempre hacemos lo mismo?

Eso ocurre porque nos creemos nuestras propias mentiras y porque solemos ser demasiado desobedientes. ¡Mucho cuidado! Los ‘peros’ que le sacamos a todo nos impide responsabilizarnos de nuestras decisiones y acciones, lo que a su vez nos llena el horizonte de una niebla gris.

Escuche el Podcast: ‘Vitamínicos para el alma’

Si insistimos en recurrir a las excusas, seguiremos renunciando a la capacidad de tomar el control de nuestras vidas. No podemos seguir centrándonos en las razones por las que no podemos hacer algo, en lugar de enfocarnos en la misión que debemos desempeñar.

Ojo: cada vez que colgamos una ‘cortina de excusas’ frente a nosotros, sin siquiera sospecharlo, estamos abonando el terreno para caer en el mundo de las frustraciones.

Si nos acostumbramos a tener excusas nos volvemos perezosos, lo que a su vez alimenta un ciclo vicioso de fracaso y de estancamiento. Lo peor es que la ‘excusitis’ es contagiosa. Al llenarnos de argumentos para eludir los compromisos, terminamos siendo los malos ejemplos de otros, quienes también se vuelven expertos en ‘sacarle el quite’ a cada circunstancia en la que se vean inmersos.

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Ese sutil, pero singular defecto de vivir ‘sacando peros’, también desencadena en chismes, en inconformidades e incluso en desgastes personales. Y tener al lado a una persona que hace de los pretextos sus escudos para cada tarea, es aburridor.

¡Necesitamos más determinación!
¡Necesitamos más determinación!

Este texto es un llamado a ‘mirar hacia adelante’ y, por supuesto, a no quedarnos atrapados en esa fea actitud de vivir evadiendo el trabajo. Dejar atrás las excusas implica asumir la responsabilidad de tener iniciativa y cumplir con los deberes diarios. Significa dejar de culpar a otros o a las circunstancias por nuestras dificultades y enfrentarlas con decoro y con la mayor altura posible.

En ese sentido, necesitamos tener más determinación para actuar y, sobre todo, desarrollar una gran fuerza de voluntad. ¡Querer es poder! Esa frase es, de manera precisa, la determinación que debemos concretar, so pena de quedarnos quietos.

Es fundamental cambiar nuestra mentalidad y adoptar una actitud proactiva. En lugar de buscar excusas, debemos hallar soluciones y alternativas. Si nos encontramos con un obstáculo, en lugar de rendirnos, debemos diseñar formas de superarlo para seguir adelante.

Para recalcar: Una de las cosas que nos detiene en el camino hacia la prosperidad es la ‘excusitis’. ¡En efecto! Las excusas que nos inventamos suelen ser las castradoras de muchos de nuestros proyectos de vida.

BREVES REFLEXIONES

El gran poder de la oración
El gran poder de la oración

La oración es el ‘lugar’ en donde las cargas pesadas cambian de hombros. Además, escuchar las respuestas que Dios le da, le sirve para entender su propósito en la vida. El Creador, al enterarse de su plegaria, le hará ver el por qué está en donde se encuentra y lo que puede hacer para salir adelante.

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¡Una ventana para el alma!
¡Una ventana para el alma!

Las oportunidades son como ‘ventanas abiertas’ para su futuro: ¡Aproveche todas las que se le presenten! También debe desarrollar las habilidades que le permitan crecer. Recuerde que, al elegir la felicidad deberá estar dispuesto a emprender el camino que lo conduzca hacia ella.

¡Dedique un tiempo para su paz espiritual!
¡Dedique un tiempo para su paz espiritual!

El término ‘paz’ significa que usted disfruta de ese mecanismo intrapersonal con el que puede alcanzar el bienestar mental. Así las cosas, la receta es clara: tener paz con usted mismo, disminuir la expectativa y entender que la felicidad no es tener sino ser. Si lo hace, detendrá esas batallas internas que a veces enfrenta.

LA PREGUNTA DEL DÍA

¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com  En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:

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¿Cansado de tanto trabajo?
¿Cansado de tanto trabajo?

Testimonio: “Sin tener que hacer mucho ejercicio físico en el trabajo, pues estoy detrás de un escritorio de oficina, le cuento que me la paso cansado por la acumulación de tareas y deberes que me llenan de preocupaciones. ¡Siento que mi cabeza va a estallar! Me aconsejan que renuncie, pero necesito el ‘camello’ y el sueldo no es tan malo. ¿Usted qué podría recomendarme? Gracias”.

Respuesta: Es claro que padece de agotamiento mental por el ajetreado ritmo de vida laboral que lleva. Tanto estrés, por lo que puedo interpretar en su carta, ‘le está pasando la cuenta de cobro’.

No creería que el asunto pase por presentar la carta de renuncia, sobre todo sabiendo que la retribución económica es indispensable para usted. Tal vez lo que le hace falta es marcar sus propios límites, hablar con su jefe e ir a la Oficina de Recursos Humanos de su empresa para llegar a acuerdos razonables.

Si bien hoy se vive en un entorno donde la cultura laboral repudia el hecho de que un trabajador se oponga a determinada tarea, eso no significa que no pueda ser escuchado, ya que precisamente su salud es la que está en juego, por más buen sueldo que tenga.

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También le sugiero realizar actividades que lo ayuden a desconectarse cuando salga de la oficina. Ya sean actividades físicas o no, debe tener un tiempo prudencial para alejarse de todo. De igual forma, meditar es una gran medida para liberarse del estrés laboral.

Le planteo otras cinco acciones: 1. Aprenda a relativizar lo que le pasa; 2. Controle sus agendas; 3. Sepa coordinar su tiempo; 4. Haga lo que esté a su alcance; y 5. Deje de afanarse tanto por lo que no puede controlar.

Insisto en decirle que, si quiere escapar de ese estrés, establezca límites saludables. ¡Hágame caso y su vida laboral cambiará!

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