Detrás de cada éxito hay una gran cantidad de obstáculos superados: muy pocos pueden llegar a la cima sin hacer ningún sacrificio. ¡Dios nos pide una gota de esfuerzo!

El sacrificio de Jesús en la cruz fue una prueba de amor de Él hacia nosotros; además su muerte no fue en vano pues nos enseñó que, en ocasiones determinantes, tendremos que dar más de lo que creemos posible para trascender en la vida misma.
Y aunque en nuestro mundo terrenal ‘sacrificarse’ no es sinónimo de sufrir, sí es fundamental apostar por lo que en verdad queremos para nuestra existencia.
Como la idea de un sacrificio es que nos traiga buenos resultados, será preciso desplegar verdaderos actos de valentía para avanzar hacia un futuro mejor.
Sé que la opción de mirar hacia el frente no siempre se visualiza despejada; sin embargo, si trabajamos con perseverancia y fe el panorama irá cambiando para bien.
¿A que voy con este planteamiento? A que, en medio de nuestra cotidianidad, enfrentamos momentos en los que debemos hacer sacrificios para avanzar: ya sea renunciar a la comodidad para estudiar, dedicar más tiempo al trabajo para lograr un objetivo o darle la mano a alguien que lo necesita. ¡Casi siempre los actos de entrega conscientes son los que nos fortalecen!

Nuestros esfuerzos pueden traer bendiciones y frutos a largo plazo, guiándonos hacia un futuro más pleno.
Recuerdo de niño que mi abuela solía decirme que “Los grandes sacrificios traen consigo grandes satisfacciones; mientras que las pequeñas abnegaciones solo nos dejan diminutas recompensas”.
Esa sabiduría ancestral no era palabrería; era la realidad. Y es que quienes han alcanzado grandes logros, tanto en lo personal como en lo profesional, confiesan que han tenido que esforzarse para alcanzar sus respectivas estrellas.
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Los retos que tal vez hoy le parezca a usted imposibles de cumplir son pruebas fundamentales para superarse: Si no da el máximo, no obtendrá lo mejor de lo que busca.
Es probable que deba asumir situaciones complicadas y que algunas de ellas sean más arduas que otras; sin embargo Dios nunca le dará una carga más pesada de la que pueda soportar. Total: Cada quien lleva en sus hombros el peso exacto de sus tribulaciones.
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Y la clave para caminar no está en quejarse, sino en enfrentar cada obstáculo con dignidad y con la debida fortaleza interior.
Aquí es donde el poder de su mente y la claridad de su espíritu juegan un papel fundamental. La forma como responda a las preguntas que la vida le plantea dependerá completamente de su actitud mental y espiritual.
La decisión es suya: ¿Se llena de pensamientos oscuros o busca las luces en cada situación?
No puede quedarse inmóvil ante los tropiezos, es mejor levantarse con renovadas fuerzas y seguir adelante.
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Este texto es una invitación a que no se deje arrastrar por la angustia por la que hoy atraviese y a que cultive la calma en su corazón.
Eso sí, debe tener claro que cada elección que tome traerá consigo alguna consecuencia: el fracaso, si permite que la energía pesimista lo domine; o el éxito, si abraza sus metas con determinación.
Desde ahora, asuma cada momento con la mayor serenidad e inteligencia posibles.
¡Usted tiene el poder de liberar su mente! En el preciso instante en el que decida avanzar con fe y que sea capaz de hacer ciertos sacrificios, se le irá aclarando el camino. ¡Dios lo bendiga!
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BREVES REFLEXIONES

Señor: su fuerza me protege y me guarda de todo mal. Con su bendición me cobijo, entre otras cosas, porque con ella puedo vencer cada una de las situaciones adversas que se me atraviesen en el camino. Me pongo en sus manos con la certeza de que todo lo que usted disponga será para bien. Amén.

La felicidad no está sujeta a las circunstancias que vive, sino en usted mismo y en cómo afronta cada situación. Recuerde que su serenidad, su paz interior y su bienestar no dependen de nadie, solo de usted. Si es consciente de que ser feliz es su decisión, se liberará de la esclavitud de buscarla en el exterior.

Hay quienes viven renegando de la vida que llevan y siempre quieren hacerse las víctimas: se quejan porque ‘sí’ y porque ‘no’ y, sobre todo, nunca hacen algo para cambiar lo que tanto les atormenta. La queja es un hábito que no soluciona nada y, en algunas ocasiones, aumenta los problemas.
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LA PREGUNTA DEL DÍA

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Vivo sin expectativas de lo que hay a mi alrededor y casi que he ido abandonando mis metas. Ya no irradio el entusiasmo que tenía en otras épocas, pues nada emocionante me sucede. Soy relativamente joven y no paso por ningún problema en especial; pese a ello, siento que una tediosa rutina corroe mi mundo. ¿Qué puede estar pasando conmigo? Deme un consejo”.
Respuesta: Al leer las líneas de su correspondencia se interpreta que su ‘día a día’ ha ido perdiendo encanto. Si dice que no le sucede “nada emocionante” es porque, de manera literal, su cotidianidad no está acompañada de novedades.
De ahí que se sienta estancado y con poca energía para cumplir las expectativas de la mejor manera.
¿Qué le puede estar sucediendo? Aunque la respuesta a tal interrogante está en usted mismo, su bajón anímico se debe a que se está dejando atrapar por un círculo vicioso, en el que pareciera refundirse en una peligrosa zona de confort.
Haga un ejercicio introspectivo e identifique qué le quiere decir la vida misma con ese desánimo. Si bien esa inconformidad podría ser pasajera, tenga claro que si se siente mal es porque debe tomar cartas en el asunto y reaccionar.
Debe desenmarañar esa mala vibra y ser más firme en sus objetivos; es decir, no puede abandonar sus propósitos, no importa qué tan difícil o duro pueda ser el camino para llegar a ellos.
Pídale a Dios que le dé claridad y le ilumine con sabiduría para que pueda volver a conectarse con la chispa de su vida.
Para tener en cuenta: Una tendencia que se observa con frecuencia en estos tiempos es la falta de motivación personal, a la cual se le ha llamado apatía. Ojo: si no se toma en serio ese problema, la incidencia de ese desdén podría afectar su salud.

















