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Martes 28 de abril de 2026 - 01:00 AM

Bucaramanga, sin señales de tránsito

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Cuando el Concejo de Bucaramanga recibió el proyecto de empréstito, nos causó curiosidad una de sus líneas: los semáforos inteligentes. Es que, la calle nos habla, nos enseña otra realidad, una donde se golpea sin alma el día a día de la movilidad vehicular y la tranquilidad de los habitantes que la caminan. Esa modernidad en la semaforización en últimas, se ha de enfrentar con un ejército de desadaptados que en sus motocicletas se comen los semáforos, desobedecen la orden institucional y la milicia se acaba. Entonces; señor Alcalde, señor Director de Tránsito de Bucaramanga y señores Concejales ¿Dónde está la gran estrategia de autoridad que garantice el cumplimiento de las señales de tránsito?. Los semáforos inteligentes son una interesante apuesta, pero sin ciudadanos inteligentes al volante como algunos motociclistas y los conductores de vehículos particulares, Uber o taxis es complicado.

Las preguntas en la vía son normales, cuando una motocicleta nos aparece de frente, en contravía o la vemos sin pena, transitando andenes; a todos nos ha pasado y todos hemos sido testigos, al punto tal, que bien podríamos imaginar una Bucaramanga, sin señales de tránsito. Nos gastamos el presupuesto para indicar pares y cruces indebidos y estacionamientos prohibidos y desde luego semáforos inteligentes, pero ya nadie los acata, las obedece. La conclusión es más sencilla, desmontemos el sistema legal de control vehicular y bienvenido el caos.

Esta enfermedad, requiere de una cirugía de alto nivel, la metástasis está a la orden, el escalonamiento es una vergüenza compartida, donde el buen ciudadano y los esporádicos turistas, son ignorados y silenciados con una grosería intimidante o amenazados en su integridad, cuando se atreven al reclamo. El asombro nos ha llevado al miedo y los vándalos se apoderan de la calle, de nuestra calle. Esa cirugía de alto nivel se llama autoridad. Es claro, que al actual alcalde y su director de tránsito le resbala el tema. Los retenes de control han prácticamente desaparecido de la ciudad, y casi todos añoramos la presencia institucional e innegociable que Carlos Bueno enseñó en la vía. Que alguien nos explique, por favor, ¿Cómo termina un ex-candidato a la alcaldía de Floridablanca, como Director de Tránsito y Transporte de nuestra amada Bucaramanga? Las ironías de la política. Tal vez, en esta cruda realidad este la explicación. Es algo así, como la incertidumbre de un abuelo por el futuro de su nieto, cuando quien lo cuida no es su padre.

Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.

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