Normalmente, al presentarse dos personas desconocidas, el hábito más común es olvidar rápidamente el nombre del recién conocido, debido a esto, muchas personas optanpor volver a preguntar el nombre para mantenerlo presente.

Publicado por: TOMADO DE NOTICIAS24.COM
Esta situación generalmente ocurre la mayoría de las veces con los seres humanos,quienes al tener problemas de diversa índole tienden a prestar escasa atención a detalles como el nombre.
Debido a esta situación, tan propia de los seres humanos, y a que a todos nos gusta que nos llamen por nuestro nombre, The Independent propone varios trucos para facilitar una tarea tan sencilla y a la vez tan compleja, por la que todos hemos pasado al menos una vez en la vida.
1. Prestar más atención
Cuando nos presentan a una persona es habitual que nuestra atención se desvíe a cualquier otro detalle: desde su vestimenta o su forma de hablar hasta alguno de sus atributos físicos. Si focalizamos toda nuestra atención para estar pendientes de un nombre será más fácil recordarlo y siempre nos quedará tiempo para cotillear, más adelante sobre esa camisa tan bonita que llevaba.
2. Repetir
Si conocemos a un Alfredo es posible que al rato dudemos sobre si su nombre era este o uno parecido, como Alfonso. En cambio, si cuando hablamos con él le tratamos por su nombre de forma repetida es muy posible que este ya no se nos vaya de la cabeza.
3. Compararlo con alguien conocido
Pongamos que estamos con unos amigos y nos presentan a una conocida común que se llama Beatriz. Un buen truco para no olvidarnos de su nombre consiste en buscar diferencias y semejanzas con otra Beatriz que conozcamos. Ambas pueden ser morenas, una puede ser alta y la otra baja, pero las dos comparten nombre.
4. Juegos de palabras
Las rimas y los juegos de palabra son uno de los trucos mnemotécnicos por excelencia, tan solo hay que echarle un poco de imaginación. Si, por ejemplo, estuviste hablando hace poco con un Francisco y tenía los dientes grandes, puedes pensar en tener cuidado con Francisco, no vaya a darte un mordisco, para así asociar la cara y su rasgo al nombre. Las opciones son infinitas, solo es necesario buscar el truco acertado.
5. Hacer trampas
Aquí ya entra en juego la audacia de cada uno, pero un ejemplo para solventar la papeleta es presentar a otra persona al susodicho ‘anónimo’. “Este es mi amigo Rodrigo”, lo más lógico es que él salude a Rodrigo presentándose a sí mismo.
6. Ayudar a los demás
Al presentarse a uno mismo pueden utilizarse algunas muletillas: “Soy Matías, como el de la tele”, “soy Jaimito, como el del chiste”. Estas frases no solo facilitarán que la otra persona recuerde nuestro nombre, sino que es muy posible que ella trate de hacer lo mismo con el suyo.















