Es fundamental consultar con un médico para asegurarse de que sean adecuados para sus necesidades específicas.

Publicado por: Redacción Vanguardia
En las profundidades de su organismo, existe un diminuto y poderoso mundo: la microbiota. Y es de vital importancia comprender y cuidar de estos microorganismos, probióticos y prebióticos, para mantener un equilibrio óptimo en nuestro cuerpo.
Los probióticos contienen microorganismos vivos beneficiosos, y han encontrado su lugar en alimentos cotidianos como el yogur y el chucrut.
Por otro lado, los prebióticos tienen una alta cantidad de fibra. Actúan como nutrientes esenciales para nutrir la microbiota. Ambos trabajan en sinergía para mantener y mejorar la presencia de las bacterias “buenas” que residen en nuestro cuerpo. Y así combatir a las bacterias y microorganismos dañinos.
Aunque desde Mayo Clinic señalan que “se está investigando la relación de la microbiota intestinal con las enfermedades. Los beneficios para la salud de los probióticos y prebióticos actualmente disponibles no se han probado de manera concluyente”.
También destacan que “los efectos secundarios son poco frecuentes y la mayoría de los adultos sanos pueden incorporar con seguridad alimentos que contienen prebióticos y probióticos a su alimentación”.
No obstante, cabe destacar que si está considerando tomar suplementos, es fundamental consultar con un médico para asegurarse de que sean adecuados para sus necesidades específicas.
- Los probióticos cuidan y mejoran la microbiota, para así garantizar una óptima digestión y metabolización de los alimentos, asegurando una quema de calorías adecuada.
- Controlan las bacterias perjudiciales.
- Contribuyen a mantener niveles adecuados de colesterol.
- Alivian el estreñimiento y la diarrea.
- Previenen enfermedades cardiovasculares y obesidad.
- Combaten patologías como el síndrome del intestino irritable.
- Optimizan la asimilación de nutrientes como la vitamina K o B12, el calcio y el hierro.
- Contribuyen a la digestión de ciertos alimentos, como la lactosa, reduciendo el riesgo de intolerancias y alergias alimentarias.
¿Cómo prepararlos en casa?
Chucrut: Este plato es sencillamente col o repollo lactofermentado, funciona como guarnición y está cargado de ácido láctico, lo que ayuda a la producción de energía. Para prepararlo solo necesitará agua hervida, repollo, sal gruesa y un recipiente de vidrio. Aunque también lo puede encontrar en supermercados.

Yogur Natural: Contiene una alta cantidad de bacterias saludables para tener, por fin, un intestino sano. Es posible acompañarlo con miel y fruta fresca para darle un sabor más dulce, y una dosis adicional de fibra.
Kombucha: Es una bebida refrescante con burbujas naturales, preparada a partir de té dulce y bacterias y hongos. Es posible comprar algunas variedades auténticas, bajas en azúcar y sin pasteurizar.

Miso o Soja Fermentada: Este es un ingrediente imprescindible en la cocina japonesa. Contribuye a regular la presión arterial y la digestión. Se puede agregar a las sopas, las carnes o pescados para dar un sabor único. Es un condimento en forma de pasta que se elabora a partir de los granos fermentados de la soja, con cebada o arroz y sal. La revista académica The BMJ señala que el consumo elevado de alimentos fermentados derivados de la soja, podría estar relacionado con unas tasas de mortalidad más bajas.
Kimchi: Se trata de un plato coreano de verduras fermentadas, como col y zanahorias en una salsa ácida y picante. El kimchi es un complemento muy práctico y que aporta mucho sabor a la carne, el pescado y el arroz. Y, aunque algo picante, es de los mejores alimentos para recuperar la flora intestinal.
Kéfir: Es una bebida fermentada de leche con un gran contenido de bacterias beneficiosas y menos lactosa que el yogur. Su sabor ácido lo hace ideal para purificar la sangre, la bilis, el hígado y los riñones.

Encurtidos: Desde pepinillos hasta cebolletas. Estos acompañamientos clásicos en España están llenos de probióticos intestinales naturales. Solo con someter a las verduras a un baño de vinagre durante unos minutos ya conseguirá un encurtido exprés ligero.
Suero de Mantequilla: Perfecto para los fanáticos de la repostería, este líquido fermentado se obtiene al batir la nata fresca. Ayuda a reducir la acidez del estómago, perder peso y fortalecer los huesos.

Pan de Masa Madre: Una opción versátil y deliciosa, que combina probióticos y prebióticos. Es más digestivo que el pan blanco y un compañero perfecto para cualquier comida.
















