En cada bocado, los comensales pueden saborear la historia, la tradición y el cariño que los santandereanos han volcado en este platillo por generaciones.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El mute, plato tradicional de la región de Santander, Colombia, ha sido por generaciones un emblema de la rica cultura gastronómica de la región. Este guiso espeso, rebosante de sabores y texturas, es una celebración de la fusión de ingredientes autóctonos y técnicas culinarias que datan de tiempos coloniales.
Se considera que el mute nace de una deformación de ese plato español, al añadirle más productos originarios de la región. “Los indígenas fueron incorporando ingredientes propios, como hierbas endémicas y maíz pelado”.
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La carne que se emplea viene de partes de la vaca como el cachete y la pezuña. No obstante, realmente la clave del mute no está en los cayos, sino en el maíz. Si usted se come un mute en un día de trabajo al mediodía, es muy probable que en el transcurso de la tarde se sienta lleno, pesado y con sueño y se le dificulte la concentración ¿Por qué? Recuerde que se trata de un plato tradicional sobrecargado de proteína y carbohidratos, porque fue pensado para suplir el desgaste de los trabajadores campesinos en ambientes tan agrestes como el Cañón del Chicamocha.
Sabor casero al paladar
La clave para un mute santandereano perfecto reside en la selección y tratamiento de sus ingredientes principales.
Paso 1:
La lista de ingredientes es extensa pero cada uno juega un papel importante para alcanzar la armonía perfecta en el guiso. Necesitarás:
- Maíz peto blanco
- Costillas de res y cerdo
- Patas de res
- Chorizo santandereano
- Habas secas
- Garbanzos
- Papas criollas
- Zanahorias
- Guisantes
- Ahuyama
Paso 2:
La preparación inicia con el remojo del maíz y las habas desde la noche anterior. Este proceso garantiza que los ingredientes alcanzarán su textura ideal al cocerse.
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Paso 3:
En una olla grande, se incorporan las costillas y las patas de res, seguidas del maíz y las habas. Este conjunto debe cocerse a fuego medio-bajo, permitiendo que los sabores se mezclen y alcancen una textura suave y agradable.
Paso 4:
Pasadas unas horas, es tiempo de añadir el resto de los ingredientes: chorizo, garbanzos, y los vegetales picados en trozos generosos. La sazón viene de la mano de ingredientes como cebolla, ajo, comino y cilantro, que son agregados en este punto para crear una sinfonía de sabores.

Paso 5:
Servido en un plato hondo, el mute se adorna con rodajas de aguacate, rodajas de limón y un toque de cilantro fresco, brindando un contrapunto fresco al guiso robusto.
El Secreto de las mamás
Los expertos concuerdan que el verdadero secreto de un mute santandereano perfecto está en la paciencia y el amor con que se prepara. Al igual que los mejores vinos, un buen mute necesita tiempo para desarrollar su carácter y complejidad.
Un Placer que transciende generaciones
El mute santandereano no es solo una comida, es una experiencia cultural que une a familias y comunidades. En cada bocado, los comensales pueden saborear la historia, la tradición y el cariño que los santandereanos han volcado en este platillo por generaciones.
En la búsqueda del mute santandereano perfecto, no solo descubrimos una receta, sino una invitación a celebrar la riqueza culinaria de Santander. Un guiso que, sin duda alguna, continuará deleitando paladares por muchas generaciones más.
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