La hepatitis, una enfermedad inflamatoria, puede pasar desapercibida durante años, pero sus consecuencias pueden ser devastadoras. Conozca los síntomas, tratamientos y cifras para tomar medidas preventivas. No subestime los riesgos: conocer y actuar es clave para combatir este ‘enemigo silencioso’.

Publicado por: A.C.
La hepatitis, una inflamación del hígado, puede ser causada por diferentes virus, siendo los más comunes el virus de la hepatitis A, B, C, D y E. A menudo, esta enfermedad avanza silenciosamente, sin mostrar síntomas evidentes en sus etapas iniciales.
Sin embargo, cuando los síntomas se manifiestan, pueden incluir fatiga, malestar abdominal, náuseas, ictericia y orina oscura, entre otros.
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La enfermedad cobra relevancia luego de que la Organización Mundial de la Salud (OPS), lanzara esta semana una alerta mundial por el número de vidas que se pierden actualmente a causa de la hepatitis, la enfermedad ha pasado a ser la segunda causa infecciosa de muerte a nivel global, con 1,3 millones de fallecimientos al año. De éstas, el 83 % fueron causadas por la hepatitis B, y el 17 % por la hepatitis C.
Así pues, es crucial entender que la hepatitis puede prevenirse y tratarse eficazmente si se detecta a tiempo. La vacunación contra la hepatitis A y B es fundamental para la prevención, junto con prácticas de higiene adecuadas y evitar el consumo de agua o alimentos contaminados. Para la hepatitis C, existen tratamientos antivirales altamente efectivos que pueden curar la infección en la mayoría de los casos si se detecta temprano.
A continuación, Miguel Eduardo Rubio Toloza, médico de la NUEVA EPS, despeja todas las inquietudes relacionadas con esta enfermedad que puede llegar a ser mortal.

¿En qué consiste la hepatitis?
La hepatitis es una infección altamente contagiosa causada generalmente por una infección viral. Dentro de estos virus se conocen cinco de sus principales tipos que son el A, B, C, D y E, que generan una serie de manifestaciones clínicas, algunas pueden llegar a ser de forma aguda, es decir, se pueden presentar síntomas de forma inmediata, sin embargo, en algunas ocasiones se pueden presentar hasta 10 años después.

¿Cuáles son los síntomas de alarma?
Estos dependen del tipo de infección viral, en el caso de la hepatitis A los síntomas más frecuentes son fiebre, dolor abdominal, perdida del apetito, cambios en el tono de la piel y ojos, estos tienden a tomar un tono amarillo. En los tipos B y C, se pueden presentar los anteriores síntomas, sin embargo, en muchos casos no se presenta ningún síntoma lo que retrasa su diagnóstico, causando mayores complicaciones a futuro.
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¿Cómo prevenir un posible contagio?
La mejor forma de prevenir la infección tipo A, es hacer un adecuado lavado de manos y de los alimentos, así como de su preparación. Para prevenir el contagio de la hepatitis B y C, es importante no compartir objetos de higiene personal, ni de agujas o jeringas y hacer uso adecuado del condón.
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En las mujeres embarazadas, es importante acudir a los controles perinatales en donde se toman exámenes trimestrales para descartar una posible infección por hepatitis B.
Hay que tener en cuenta que actualmente en el esquema de vacunación nacional, se encuentran incluidas las vacunas para la hepatitis A y B, y es importante que los padres de familia asistan con sus hijos a sus IPS para garantizar su aplicación.

¿Cómo se da la transmisión de los diferentes tipos de hepatitis?
La hepatitis A y E, se pueden contraer la vía fecal-oral, es decir a través de la ingesta de alimentos contaminados, por la falta de lavado de manos tras ir al baño y antes de preparar los alimentos.
Los tipos B, C y D, son transmitidos por el contacto con sangre, semen o fluidos corporales contaminados, también por transmisión perinatal, es decir durante el embarazo, y el uso compartido de objetos de higiene personal como máquinas de afeitar y cepillos de dientes, con personas que hayan contraído la infección.

















