La aplicación de biopolímeros con fines estéticos ha desencadenado graves problemas de salud en el país. En respuesta a la crisis y para un mejor manejo, se inaugura la primera IPS en Santander.

Más del 70 % de los casos de complicaciones estéticas en Colombia están relacionados con el uso de biopolímeros, una práctica que ha desencadenado una grave crisis de salud pública. Estas sustancias, empleadas para modificar la apariencia física, han provocado reacciones inflamatorias severas, deformidades, enfermedades crónicas y, en situaciones extremas, discapacidad o incluso la muerte.
Los tratamientos necesarios para abordar estas complicaciones son prolongados y costosos, lo que ha sobrecargado significativamente el sistema de salud del país.
Santander se ha convertido en una de las regiones más afectadas por el uso de biopolímeros debido a una combinación de factores, explica el cirujano plástico Luis Felipe González.
En primer lugar, la alta demanda de procedimientos estéticos en la región ha impulsado el crecimiento de clínicas y la presencia de profesionales no calificados que ofrecen este tipo de servicios. Esta demanda ha sido un factor clave en la proliferación de prácticas peligrosas y poco reguladas.
“La facilidad de acceso a estos procedimientos, caracterizados por costos bajos y disponibilidad generalizada, atrajo a muchas personas, especialmente a aquellas que buscaban alternativas económicas para mejorar su apariencia”, explicó el especialista.
El médico agrega que, por otro lado, la falta de control y regulación en el sector de la estética ha permitido que estas prácticas ilegales se establezcan y crezcan, exponiendo a los pacientes a graves riesgos para la salud. Para regular el sector de la estética, es fundamental implementar medidas más estrictas y efectivas.
Para el cirujano plástico Luis Felipe González, se requiere un mayor control y vigilancia para evitar la práctica ilegal de la medicina estética, mediante la supervisión constante de los procedimientos y las instalaciones donde se realizan.
“Es imprescindible desarrollar campañas de educación dirigidas a la población, para informar sobre los riesgos de los biopolímeros y fomentar la búsqueda de profesionales calificados para cualquier intervención estética”, agrega. Lea también: Ataque mortal en el gimnasio: el fisicoculturista José Mateus Correia Silva muere a los 28 años
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Asimismo, las sanciones deben ser más severas para y aumentar las consecuencias legales y administrativas. Por otro lado, se debe garantizar el acceso a tratamientos de calidad para las víctimas de biopolímeros, asegurando apoyo médico integral y accesible.
Implementación de la Ley 2316 de 2023
Para enfrentar este problema, Colombia implementó la Ley 2316 de 2023, que representa un avance crucial en la lucha contra el uso de biopolímeros en la estética. Una de sus principales disposiciones es la tipificación de este acto como delito penal, estableciendo una clara prohibición y penalización para quienes usen estas sustancias en procedimientos estéticos.
Además, la ley fortalece la vigilancia mediante la creación de mecanismos para controlar la fabricación, importación y comercialización de biopolímeros. De igual manera, introduce sanciones penales y administrativas para quienes violen la normativa, reforzando así las consecuencias legales contra estas prácticas.
El Ministerio de Salud tiene un plazo de tres meses para incluir en el Plan de Beneficios en Salud (PBS) los tratamientos necesarios para el manejo de las complicaciones derivadas de estas sustancias. También se promueve la atención integral a las víctimas, lo que incluye procedimientos de retiro, rehabilitación y soporte en salud mental para que las personas afectadas puedan acceder a tratamientos adecuados y apoyo médico especializado. Con estas medidas, se busca su protección, prevenir nuevas afectaciones y garantizar justicia a quienes han sufrido las consecuencias de estos malos procedimientos. Le puede interesar: Policía les adelantó la Navidad a 100 familias vulnerables del norte de Bucaramanga
Nace una IPS para atender enfermedades
Con el objetivo de contribuir a la mitigación de este problema de salud pública que afecta al país, el médico Luis Felipe González decidió conformar la IPS Cirugía Plástica Estética-Reconstructiva Extracción y Reconstrucción por Biopolímeros, la primera en Santander dedicada a atender a quienes sufren problemas derivados de la aplicación de estas sustancias sintéticas. La institución aborda tanto enfermedades físicas como el impacto emocional en los pacientes.
Esta IPS brinda un diagnóstico preciso mediante evaluaciones detalladas que permiten determinar el tipo de biopolímero, la extensión del daño y posibles complicaciones.
Los procedimientos emplean técnicas quirúrgicas avanzadas y mínimamente invasivas para reducir riesgos y optimizar la recuperación, así como cuenta con modernas instalaciones equipadas con tecnología de punta en el HIC y estrictos protocolos de control de infecciones para la seguridad de los pacientes.
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La IPS aboga por políticas públicas que promuevan el acceso a tratamientos seguros y efectivos y participa en redes de apoyo nacionales e internacionales para esta labor.
Actualmente, la IPS tiene contratos con Ecopetrol y Fiduprevisora FOMAG, además de atender a usuarios de Sanitas EPS, Famisanar y Nueva EPS.

















