Los aneurismas cerebrales pueden pasar desapercibidos hasta que se rompen, causando graves complicaciones. Expertos explican cómo detectarlos y tratarlos.

Publicado por: Redacción Tendencias
Los aneurismas cerebrales, dilataciones anormales en las arterias del cerebro, representan un peligro silencioso que puede afectar a cualquier persona, muchas veces sin previo aviso. Aunque en la mayoría de los casos no presentan síntomas y pueden pasar desapercibidos durante años, su ruptura puede desencadenar una hemorragia cerebral con consecuencias devastadoras.
Se estima que alrededor del 50 % de los pacientes que sufren una ruptura de aneurisma no sobreviven, mientras que muchos de los que logran superarla enfrentan secuelas neurológicas de por vida.
En Santander, aunque no existen estadísticas locales actualizadas sobre la incidencia de esta condición, datos nacionales e internacionales indican que su presencia es significativa. En Colombia, la hemorragia subaracnoidea, que en un 70-80 % de los casos es provocada por la ruptura de un aneurisma cerebral, tiene una incidencia anual estimada de 10 casos por cada 100.000 habitantes. Esto significa que en Santander, con una población aproximada de 2.3 millones de personas según proyecciones del DANE para 2025, podrían registrarse alrededor de 230 casos al año, muchos de los cuales podrían beneficiarse de un tratamiento oportuno. Lea también: Salud bucal: clave para un mejor rendimiento atlético
En instituciones como el Hospital Universitario de Santander, HUS, y otros centros médicos de Bucaramanga, los especialistas han observado que los aneurismas cerebrales son más frecuentes en personas mayores de 50 años. Sin embargo, también pueden presentarse en pacientes más jóvenes, especialmente aquellos con factores de riesgo como hipertensión, tabaquismo o antecedentes familiares de la enfermedad.
El médico Kevin Davin Hurtado Ortiz, radiólogo intervencionista, neuroendovascular y corporal, explica en detalle todo lo que se debe saber sobre esta peligrosa condición.

¿Qué es un aneurisma cerebral?
Un aneurisma cerebral es una especie de “burbuja” que se forma en una arteria debilitada del cerebro. Suele formarse en las ramas de la circulación en la base del cráneo, como la arteria cerebral media o la arteria comunicante anterior.
Con el tiempo, la presión de la sangre puede hacer que esa zona se abulte. Cuando la pared arterial no soporta la presión, el aneurisma puede romperse y provocar una hemorragia subaracnoidea, una emergencia médica que puede llevar a la muerte o a daños neurológicos irreversibles. Le puede interesar: Obesidad en Colombia: el problema que sigue creciendo y cómo prevenirlo antes de que sea tarde
Se estima que entre el 2 % y el 5 % de la población mundial podría tener un aneurisma cerebral sin saberlo, muchos de los cuales nunca se romperán.
Síntomas: un grito silencioso del cerebro
En la mayoría de los casos, los aneurismas no presentan síntomas hasta que crecen o se rompen. Sin embargo, pueden generar signos como:
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- Dolor de cabeza intenso y repentino, descrito como “el peor de la vida”.
- Náuseas y vómitos.
- Visión doble o problemas de enfoque.
- Rigidez en el cuello.
- Pérdida de la conciencia o convulsiones.
Prevención: clave para reducir el riesgo
No todos los aneurismas pueden prevenirse, pero controlar factores de riesgo como la presión arterial alta, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol es fundamental. En personas con antecedentes familiares, los chequeos con estudios de imagen pueden ser clave para una detección temprana.

En Santander, el tratamiento endovascular, una técnica mínimamente invasiva, se ha consolidado como una opción clave para salvar vidas y reducir las complicaciones asociadas a esta patología, que se caracteriza por la formación de una dilatación anormal en las arterias del cerebro, con el riesgo latente de ruptura y hemorragia.

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Tratamiento: entre la precisión y la urgencia
El manejo de un aneurisma cerebral depende de su tamaño, forma y ubicación. Para los casos de ruptura o alto riesgo, existen dos enfoques principales: la cirugía abierta y el tratamiento endovascular.
- Cirugía abierta (craneotomía): Consiste en abrir el cráneo para colocar un clip metálico en la base del aneurisma, aislando el flujo sanguíneo. Aunque efectivo, implica mayores riesgos y un tiempo de recuperación más prolongado.
- Tratamiento endovascular: Una técnica mínimamente invasiva que usa catéteres para introducir espirales (coils) o stents en el aneurisma, sellándolo desde dentro. Este método es menos agresivo y permite al paciente volver a casa en pocos días si no hay complicaciones.
Rehabilitación: un largo camino hacia la recuperación
Sobrevivir a la ruptura de un aneurisma no siempre implica una recuperación completa. Dependiendo del daño, los pacientes pueden enfrentar dificultades motoras, problemas de memoria, alteraciones del habla o incluso parálisis. La rehabilitación puede tomar meses o años, incluyendo terapia física, ocupacional y psicológica.
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Panorama en Santander: avances en el tratamiento endovascular
En los últimos años, el tratamiento endovascular ha transformado la manera en que se manejan los aneurismas cerebrales en Colombia, una condición que representa un reto significativo para el sistema de salud.
Este procedimiento mínimamente invasivo consiste en introducir un catéter a través de una arteria, generalmente en la ingle, hasta alcanzar el aneurisma en el cerebro. Una vez allí, se colocan espirales de platino o dispositivos como stents para bloquear el flujo sanguíneo y prevenir su ruptura. Además: Glaucoma: el ladrón silencioso de la visión
Santander se ha consolidado como un referente en este tipo de tratamiento, gracias a la disponibilidad de tecnología avanzada y personal médico altamente capacitado. En Bucaramanga, instituciones como el Hospital Universitario de Santander, HUS, y varias clínicas privadas han adoptado este procedimiento desde finales de los años 90, siguiendo el camino de pioneros nacionales como el doctor Orlando Díaz, quien introdujo la técnica en el país tras especializarse en Harvard. Hoy, el departamento cuenta con equipos de neurorradiología intervencionista que realizan decenas de procedimientos al año, con tasas de éxito equiparables a estándares internacionales.
Las complicaciones en estos procedimientos, como la ruptura del aneurisma durante la intervención o la embolización, son poco frecuentes, con una morbilidad cercana al 5 % y una mortalidad del 1 % cuando son realizados por especialistas entrenados. Estas cifras contrastan con las de la cirugía abierta, cuya tasa de complicaciones varía más ampliamente según la experiencia del neurocirujano y la ubicación del aneurisma.
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Sin embargo, pese a los avances, persisten desafíos en la región. El acceso a este tratamiento sigue siendo limitado en las zonas rurales, donde la detección temprana y el traslado oportuno a centros especializados pueden marcar la diferencia. Además, aunque el sistema de seguridad social colombiano cubre el diagnóstico y tratamiento de los aneurismas cerebrales, la disponibilidad de equipos y especialistas se concentra en Bucaramanga, generando brechas en la atención.

















