En el marco del Día Mundial de la Salud, la OMS expuso la importancia de avanzar en la reducción de los daños relacionados con el alcohol, una sustancia que causa millones de muertes prevenibles cada año.

Publicado por: Redacción Salud
Cada 7 de abril, el mundo conmemora el Día Mundial de la Salud, una fecha establecida por la Organización Mundial de la Salud, OMS, para recordar que la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino un derecho humano fundamental. Este año, una de las alertas que más resuena en el panorama global es el uso nocivo del alcohol y su impacto silencioso sobre la vida de millones de personas.
La OMS, en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), lidera desde 2022 un ambicioso Plan de Acción Mundial sobre el Alcohol, con metas específicas para ser alcanzadas antes de 2030. Este plan busca disminuir el consumo perjudicial de alcohol, mejorar las políticas públicas y fortalecer la capacidad de los sistemas de salud en todo el mundo.
El alcohol: un factor de riesgo evitable El consumo nocivo de alcohol está vinculado con más de 200 enfermedades y trastornos. “La mayoría de las muertes relacionadas con el consumo de alcohol se deben al cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las hepatopatías y los traumatismos. Su impacto es perjudicial en todos los países de la Región; cuanto menos desarrollado es un país, mayor es la carga relativa de alcohol”, expone la OPS.
Además, incrementa el riesgo de violencia, accidentes de tránsito y daños sociales. La OMS señala que no existe un nivel seguro de consumo, y que reducirlo es una prioridad de salud pública. Lea también: Resonancia magnética: la tecnología que revela lo invisible
El plan global establece como meta principal una reducción del 20 % en el consumo nocivo de alcohol para 2030, en comparación con los niveles de 2010. Para lograrlo, se hace seguimiento a varios indicadores, como el consumo per cápita ajustado por turismo, los episodios de ingesta masiva y la carga de mortalidad o discapacidad atribuible al alcohol.
“Este no es solo un problema individual, sino un desafío social y estructural que exige respuestas coordinadas y sostenidas”, ha enfatizado la OMS en sus comunicados.
Seis áreas de acción para transformar el panorama
El plan se desarrolla en seis grandes esferas de acción, cada una con metas e indicadores claros
para que los países evalúen su progreso.
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1. Políticas públicas y regulación
Una de las claves es que al menos el 70 % de los países hayan adoptado medidas normativas eficaces. Esto incluye regular la publicidad, limitar la disponibilidad de alcohol, establecer impuestos más altos y reforzar el control sobre la conducción bajo efectos del alcohol.
2. Promoción y conciencia social
La meta en este eje es que el 75 % de los países cuenten con una política nacional escrita sobre el alcohol, y que al menos la mitad elaboren informes periódicos sobre consumo y daños relacionados. Informar a la ciudadanía y visibilizar los riesgos es un paso esencial para lograr cambios culturales.
3. Coordinación multisectorial
El plan promueve la creación de mecanismos nacionales de coordinación multisectorial, con la participación de distintos sectores como salud, educación, transporte y justicia. Además, busca que los países se integren a redes internacionales de intercambio de conocimientos y experiencias.
4. Fortalecimiento de sistemas de salud
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Otro de los ejes apunta a que el 50 % de los países refuercen sus servicios de salud para atender los trastornos asociados al alcohol. Esto implica capacitar al personal médico, implementar intervenciones breves y asegurar el acceso a tratamientos, dentro de los marcos de la cobertura sanitaria universal.
5. Generación de información y datos confiables
Contar con datos actualizados y confiables es indispensable para tomar decisiones basadas en evidencia. El objetivo es que el 75 % de los países reporten periódicamente información nacional sobre consumo de alcohol, daños asociados y medidas de control, y que al menos la mitad informen sobre avances hacia la cobertura universal de atención en esta materia.
6. Movilización de recursos
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Finalmente, el plan busca que el 50 % de los países destinen recursos específicos para reducir el consumo nocivo de alcohol, tanto en prevención como en tratamiento. Esto requiere voluntad política y sostenibilidad financiera.
América latina: avances y desafíos
En la región de las Américas, 35 Estados Miembros son monitoreados actualmente por la OMS y la OPS. Si bien algunos países han logrado avances, la implementación de políticas varía ampliamente, y persisten desafíos relacionados con el cumplimiento de las regulaciones, la disponibilidad de datos y la inversión sostenida en salud pública. Le puede interesar: Aneurismas cerebrales: un enemigo silencioso
Además, el consumo problemático de alcohol en ciertos grupos poblacionales, como jóvenes, hombres en edad productiva y personas en contextos de vulnerabilidad, sigue siendo una preocupación prioritaria. “El éxito del plan depende de la acción decidida de los Estados y del compromiso de todos los sectores de la sociedad”, señala la OMS.
















